04/01/2026
La década de 1910 fue un período de profunda transformación social y cultural, y el mundo de la belleza y el maquillaje no fue la excepción. Lo que comenzó como una herramienta relegada a los escenarios de vodevil y teatro, o asociado a mujeres de 'moral cuestionable', empezó a dar sus primeros y tímidos pasos hacia la aceptación general, impulsado en gran medida por el nacimiento y rápido crecimiento de una nueva forma de entretenimiento: el cine.
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A principios de esta década, en Estados Unidos, el cine emergía como una alternativa accesible y económica a las tradicionales funciones teatrales. Esta nueva industria requería de maquillaje para sus actores y actrices, similar a lo que se hacía en el teatro, pero con diferentes necesidades visuales para la pantalla. Sin embargo, el uso de cosméticos en la vida cotidiana seguía siendo un tema delicado. Antes de los años diez, las mujeres de la alta sociedad prácticamente nunca usaban maquillaje, especialmente durante el día. Productos como el colorete o el maquillaje de ojos eran vistos como algo propio de prostitutas o mujeres 'inmorales'. Si una mujer quería ser considerada respetable, no se le ocurriría aparecer en público con maquillaje visible en el rostro. Lo máximo que se consideraba aceptable eran productos para suavizar la piel, como la crema fría.

La Influencia del Cine y las Estrellas
La naciente industria cinematográfica no solo creó una demanda técnica de maquillaje, sino que también generó un fenómeno cultural sin precedentes: el culto a la estrella de cine. Esta fascinación por los actores y actrices, que ya venía gestándose desde finales del siglo XIX con las estrellas de teatro, se magnificó con la visibilidad y accesibilidad que ofrecía la pantalla grande. Como describe la historiadora Marlis Schweitzer, este entorno propició la "democratización de la belleza".
Muchas mujeres de la época, cautivadas por el glamour y el atractivo de sus actrices favoritas, sentían un fuerte deseo de emular su apariencia. Los cosméticos se presentaron como un camino tangible para lograr este objetivo. Las empresas de maquillaje no tardaron en capitalizar esta tendencia, comenzando a utilizar testimonios de actrices para promocionar y vender sus productos al gran público. Las portadas de revistas de la época ofrecen una ventana visual a los estándares de belleza femenina que imperaban entre las actrices y las mujeres de sociedad.
Productos Populares y su Percepción
En los primeros años de la década de 1910, el mercado de los cosméticos para el consumidor general era aún relativamente pequeño. Las ideas y prejuicios del siglo XIX persistían, y la mayoría de los anuncios de principios a mediados de los años diez reflejaban esta realidad, siendo generalmente pequeños y relegados a las páginas finales de las revistas femeninas.
El tipo de maquillaje más popular y socialmente aceptado para la consumidora durante este período era el polvo facial o una base muy ligera. Como se mencionó anteriormente, el maquillaje notorio o visible seguía siendo mal visto por muchos debido a las connotaciones negativas que aún arrastraba. La sutileza era clave. El objetivo era mejorar la apariencia de la piel, logrando un cutis pálido y uniforme, un ideal de belleza que se asociaba con la clase alta (ya que un bronceado implicaba trabajar al aire libre, propio de clases bajas) y la juventud.
Productos como las cremas faciales también eran importantes, a menudo promocionados por sus propiedades suavizantes y blanqueadoras. Un ejemplo notable es la Créme Nerol de Forrest D. Pullen, anunciada en Vogue en 1911. Este anuncio, probablemente muy influyente, incluía testimonios de diez actrices populares respaldando el producto. Aunque algunas aún no eran estrellas de cine, el éxito de esta campaña probablemente impulsó a otras compañías a adoptar métodos de publicidad similares, aprovechando la creciente fama de las figuras públicas.
A pesar de la creciente influencia de las estrellas, la resistencia al maquillaje seguía siendo fuerte en algunos sectores. Un ejemplo extremo de esta oposición se vio en 1915, cuando un legislador en Kansas propuso una ley que prohibiría a las mujeres menores de cuarenta y cuatro años usar cosméticos con el fin de crear una 'falsa impresión'. Aunque esta ley no prosperó, ilustra el debate moral y social que rodeaba al uso del maquillaje en esa época.
La Evolución de la Publicidad
A medida que la década avanzaba y el cine ganaba más terreno, la publicidad de cosméticos comenzó a cambiar. Hacia finales de los años diez, los anuncios de maquillaje se volvieron más grandes y prominentes, especialmente en las páginas de las revistas de cine. Esto demuestra un cambio en la percepción y la audiencia objetivo: las mujeres que leían sobre sus estrellas favoritas eran más receptivas a la idea de usar maquillaje.
Un anuncio de Lash-Brow-Ine, un producto para ojos de Maybelline, de 1918, es un claro ejemplo de este cambio en comparación con una versión anterior de 1916 o el anuncio de Lablache Face Powder de 1912. Mientras que estos últimos eran pequeños y discretos, el anuncio de 1918 ocupaba la contraportada completa de la revista. Aunque los anuncios de página completa no se hicieron habituales hasta finales de la década de 1920, el cambio en tamaño y ubicación en los años diez indicaba una industria en crecimiento y una mayor confianza en su mercado.
Empresas como Maybelline y Max Factor fueron pioneras en la producción masiva de cosméticos. Esto hizo que productos básicos como la máscara de pestañas, las sombras de ojos y los lápices labiales comenzaran a estar disponibles en farmacias y tiendas, aunque su uso por parte del público general aún era limitado o se buscaba que fuera lo más discreto posible. La transición del maquillaje casero o artesanal a productos disponibles comercialmente fue un paso crucial en la democratización del maquillaje.
El Estilo de Maquillaje en la Década de 1910
El ideal de belleza en la década de 1910, especialmente en sus primeros años, favorecía un aspecto muy natural y una piel pálida. Si una mujer se maquillaba, el objetivo era que apenas se notara. Se buscaba un cutis impecable, a menudo logrado con polvos faciales que matificaban y blanqueaban ligeramente la piel. Las cejas se mantenían naturales y definidas, y los labios solían llevar un bálsamo o un labial en tonos muy sutiles, a menudo de color rosa pálido o melocotón, aplicados de forma que parecieran el color natural del labio.

El maquillaje de ojos, aunque existía (como demuestran los productos de Maybelline mencionados), era el más asociado con el teatro y la inmoralidad, por lo que su uso en público era mínimo o inexistente para la mujer respetable. Si se usaba, sería de forma muy discreta, quizás un poco de vaselina para dar brillo a las pestañas o una sombra de ojos en tonos neutros apenas perceptible.
La transición a un maquillaje más visible fue gradual. El cine, aunque inicialmente requería maquillaje para verse bien en pantalla bajo las luces y cámaras de la época (a menudo maquillaje más pesado de lo que se usaría en la vida real), al popularizar la imagen de las estrellas maquilladas, abrió la puerta a una mayor aceptación. La década de 1910 fue, por tanto, un puente entre la era victoriana, donde el maquillaje era tabú, y las vibrantes décadas de 1920 y 1930, donde el maquillaje se convirtió en una herramienta de autoexpresión y moda.
El contraste con la década de 1920 es notable. Mientras que en los 1910s se buscaba la sutileza y la naturalidad (o la ilusión de naturalidad), los años veinte abrazaron un look artificial y dramático: ojos oscuros y ahumados con mucha máscara de pestañas, labios rojos intensos con arco de Cupido marcado, y cejas finas. La década de 1910 fue la que sentó las bases para esta explosión de color y expresión, al normalizar la idea de que las mujeres podían usar cosméticos.
Tabla Comparativa: Maquillaje antes y durante la década de 1910
| Aspecto | Antes de 1910 | Principios de 1910 | Finales de 1910 |
|---|---|---|---|
| Uso Social | Mayormente tabú para mujeres respetables; asociado a actrices y prostitutas. | Comienza a ser aceptado gradualmente, especialmente por influencia del cine. | Mayor aceptación, especialmente entre mujeres jóvenes y fans del cine. |
| Productos Populares | Crema fría, productos para la piel. Maquillaje (rouge, ojos) restringido. | Polvo facial, cremas para la piel (blanqueadoras/suavizantes). Maquillaje visible aún mal visto. | Polvo facial, cremas. Maquillaje de ojos y labios discretos empiezan a ganar terreno. Primeros productos masivos (Maybelline, Max Factor). |
| Ideal de Belleza | Piel pálida, aspecto natural, salud. | Piel pálida, uniforme, aspecto natural/juvenil. | Piel pálida, uniforme. Inspiración en la apariencia 'natural' de las estrellas de cine. |
| Publicidad | Escasa, discreta, enfocada en el cuidado de la piel. | Pequeña, en páginas secundarias de revistas femeninas. Testimonios de actrices incipientes. | Más grande, más prominente, especialmente en revistas de cine. Testimonios de estrellas. |
| Influencia Principal | Normas sociales victorianas. | Transición: Teatro, Vodevil, primeras estrellas de cine. | Estrellas de cine, revistas de cine. |
Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje en los 1910s
¿Era seguro el maquillaje en los años 1910?
La seguridad de los cosméticos no estaba regulada como lo está hoy en día. Algunos productos podían contener ingredientes dañinos como plomo o mercurio, especialmente los polvos blanqueadores. Sin embargo, los productos masivos que empezaban a surgir de compañías más grandes tendían a ser más estables, aunque la conciencia sobre los ingredientes era mucho menor.
¿Cómo lograban el ideal de piel pálida?
Además de evitar el sol, se utilizaban polvos faciales que contenían ingredientes blanqueadores o simplemente tenían un tono muy claro. Algunas mujeres recurrían a remedios caseros, como se menciona el uso de jugo de limón en la información proporcionada, aunque esto se asocia más con principios de siglo (1900s), la idea de buscar palidez persistía.
¿Qué tipo de maquillaje de ojos usaban?
El maquillaje de ojos era el más estigmatizado. Si se usaba, era de forma muy discreta. Productos como Lash-Brow-Ine de Maybelline se centraban en mejorar el aspecto natural de pestañas y cejas, no en crear looks dramáticos. Se buscaba dar un poco de definición o brillo sin que fuera obvio.
¿Podía cualquier mujer usar maquillaje?
Técnicamente, sí podía adquirirlo, especialmente a finales de la década con la producción masiva. Sin embargo, la aceptación social variaba enormemente según la clase, la ubicación geográfica (ciudades vs. áreas rurales) y el entorno social. Para una mujer de clase media o alta, usar maquillaje visible seguía siendo arriesgado para su reputación, aunque la influencia del cine estaba cambiando lentamente esta percepción.
¿Cómo influyó el cine exactamente?
El cine influyó de dos maneras principales: Primero, las actrices de cine necesitaban maquillarse para que sus rostros fueran visibles y expresivos en la pantalla en blanco y negro y bajo las luces del estudio. Esto normalizó la idea de que las mujeres 'respetables' (como lo eran las actrices famosas) usaran maquillaje. Segundo, al convertirse en iconos de moda y belleza, las actrices crearon una demanda masiva entre las fans que querían imitar su apariencia, impulsando así el mercado de cosméticos.
La década de 1910 fue, sin duda, un punto de inflexión para el maquillaje. Fue la era en la que pasó de ser un secreto vergonzoso a un producto de consumo masivo, de la mano del auge de Hollywood y la fascinación por sus estrellas. Aunque el look ideal seguía siendo la sutileza, se sembraron las semillas para la revolución de la belleza que llegaría en las décadas siguientes.
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