Secretos de Belleza en la Antigua Roma

08/03/2020

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El afán por mejorar la apariencia física y seguir los cánones de belleza no es, ni mucho menos, una preocupación exclusiva de nuestra época. Hace miles de años, en la floreciente y poderosa Antigua Roma, el cuidado personal y el maquillaje eran prácticas tan extendidas y sofisticadas como lo son hoy en día. Los romanos, herederos y perfeccionadores de las técnicas griegas, elevaron el arte del embellecimiento a un nuevo nivel, convirtiéndolo en una parte fundamental de la vida diaria, especialmente para las mujeres, aunque también con prácticas masculinas.

El maquillaje, el cuidado de la piel, los tratamientos capilares y los perfumes no solo eran herramientas para embellecer, sino también medios para expresar individualidad, riqueza, salud, estatus social y, por supuesto, belleza. Ingredientes exóticos se recolectaban a lo largo y ancho del vasto Imperio, llegando incluso desde lugares tan lejanos como China. Lo que inicialmente pudo tener usos ceremoniales, pronto se integró en la rutina cotidiana tanto de la élite como de las clases menos pudientes, aunque estas últimas con acceso a productos más económicos y menos tiempo (o personal) para su aplicación.

¿Qué usaban los antiguos romanos como maquillaje?
Kohl elaborado con azafrán, ceniza, hollín o antimonio para ojos oscuros y sensuales, se aplicaba con palitos de vidrio, marfil, madera o hueso, sumergidos en agua o aceite antes de aplicarlo. También usaban sombras de ojos de colores a base de minerales y colorantes: para crear el verde, usaban malaquita, mientras que el azul provenía de azurita.

Aplicarse maquillaje en aquella época era una tarea que consumía bastante tiempo y requería ser repetida varias veces al día debido a las condiciones climáticas y la baja calidad de los productos. Esta labor se realizaba en privado, a menudo en una habitación donde los hombres no accedían. Aquí entraban en juego las Cosmetae, esclavas altamente valoradas y expertas en adornar a sus amas. Ellas se encargaban de embellecerlas con el Cultus, término latino que englobaba maquillaje, perfume y joyas.

Aunque gran parte de la historia contemporánea romana fue escrita por hombres, quienes no solían detallar los rituales de belleza fuera de los baños públicos, el arte, la arqueología y algunas referencias literarias nos ofrecen valiosos atisbos de su importancia. Ovidio, por ejemplo, aunque irónicamente expresaba no querer ver el artificio detrás de la belleza, sí que documentó recetas y comentó sobre la gran variedad de "cajas y mil colores" que existían, algo confirmado por los hallazgos arqueológicos de múltiples frascos, aplicadores, peines, cremas y botellas de perfume con residuos.

Parece claro que el maquillaje era tan popular y central para las mujeres en la cultura romana como lo es hoy. Pero, ¿cómo era exactamente su ideal de belleza y cómo intentaban alcanzarlo?

Los Estándares de Belleza Romanos

La literatura de la época documenta los rasgos que los romanos admiraban y consideraban bellos:

  • Piel pálida
  • Cejas pobladas y unidas (monoceja)
  • Nariz pequeña
  • Pestañas largas
  • Cabello rubio o castaño rojizo
  • Piernas hermosas y manos y dedos largos y esbeltos
  • Poco o ningún vello corporal

Considerando que la mayoría de las mujeres en la Antigua Roma poseían naturalmente cabello oscuro, complexiones más oscuras y perfiles fuertes (similares a los de las regiones mediterráneas actuales), parece que se enfrentaban a un desafío similar al nuestro: aspirar a un ideal de belleza que rara vez se lograba solo con la naturaleza. Entonces, ¿cómo intentaban conseguirlo?

Cuidado de la Piel y Búsqueda de la Tez Pálida

La obsesión por la piel pálida era notable. Se utilizaban mascarillas faciales y polvos de plomo para blanquearla. Aunque se sabía que el plomo era venenoso, la belleza se consideraba más importante. Este polvo de plomo, conocido como Albayalde o cerusa, era la base de maquillaje principal para blanquear los rostros y uniformar la piel. Existían diferentes calidades, siendo la de Venecia la más apreciada, aunque incluso las versiones más baratas contenían ingredientes tóxicos.

Además del plomo, se usaban otros ingredientes para el cuidado de la piel y combatir imperfecciones como arrugas, granos, manchas solares, pecas y descamación. Las mascarillas se preparaban con mezclas de lentejas, cebada, altramuces, miel o hinojo, combinados con aceites, semillas de orégano, azufre, vinagre, grasa de ganso, jugo de albahaca y espino blanco.

Para tratar los granos, se aplicaba una mezcla de harina de cebada y mantequilla. Para los daños solares, se usaban cenizas de caracoles. Una crema facial famosa en su época era la Crema de Londinium, una mezcla de grasa animal, almidón y estaño, aunque otros ingredientes menos apetitosos incluían placenta e incluso excrementos.

La higiene también era fundamental. Los romanos no conocían el jabón sólido tal como lo conocemos hoy. Para lavarse, usaban una esponja empapada en sustancias abrasivas como la raíz de saponaria, sosa, ceniza de haya o directamente piedra pómez, seguidas de la aplicación de aceites para hidratar la piel.

La leche de burra era otro ingrediente muy valorado, no solo para la salud interna sino también como cosmético para dar frescura y suavidad a la piel. Se cuenta que Popea Sabina, esposa de Nerón, inventó la 'poppeana', una pasta hecha con miga de pan mojada en leche de burra que aplicaba en su rostro antes de dormir. Plinio el Viejo menciona que Popea viajaba con una recua de quinientas burras para poder bañarse en su leche.

Ingredientes Peligrosos para la Piel

La búsqueda de la palidez perfecta con el Albayalde o cerusa veneciana tenía consecuencias terribles. El plomo era absorbido por la piel, provocando intoxicaciones y la muerte en algunos casos. También causaba la pérdida de cabello y el deterioro de la línea del cabello, lo que explica la moda de las frentes altas y la depilación de cejas, a menudo reemplazadas por delineados o incluso pegamento de pelo de ratón.

Maquillaje de Ojos y Cejas

Los ojos eran una parte importante del rostro. Se delineaban con kohl, hecho a base de azafrán, cenizas, hollín o antimonio, aplicado con varillas de vidrio, marfil, madera o hueso previamente sumergidas en agua o aceite. Para las sombras de ojos, utilizaban minerales y colorantes: malaquita para el verde y azurita para el azul.

Las cejas se oscurecían y, siguiendo el ideal de la monoceja, se unían utilizando antimonio o hollín. El uso de antimonio (stibium) para oscurecer cejas y pestañas era una práctica común, heredada de culturas anteriores y también popular en Oriente.

Mejillas y Labios

Para dar color a las mejillas, las mujeres romanas recurrían a una variedad de ingredientes, muchos de origen natural: pétalos de amapola y rosa, tiza roja, orcaneta, bermellón de Tiro, estiércol de cocodrilo, ocre rojo (importado a un alto costo desde Bélgica), jugo de moras, heces de vino, cinabrio y, nuevamente, plomo rojo, ambos también tóxicos.

El uso de lápiz labial era menos frecuente, reservado principalmente para las mujeres más ricas que podían permitirse colorantes importados de Extremo Oriente. A diferencia de otras épocas históricas, los labios no parecen haber sido un foco tan prominente en el maquillaje romano diario.

El Cabello: Un Símbolo de Estatus

Si, como se dice, "el cabello lo es todo" hoy en día, esta afirmación era igualmente cierta para los romanos. El cabello rubio o castaño rojizo, cuidadosamente peinado, era el más codiciado. En un imperio con pocas mujeres de cabello naturalmente claro, los peluqueros tenían una gran demanda y era esencial mantener una buena relación con ellos para evitar cualquier percance.

Sin la tecnología moderna, ¿cómo lograban estos colores? Se usaban diversas mezclas y tintes:

  • Para realzar el rubio: una mezcla de ceniza de haya y grasa de cabra.
  • Para volverse rubia: el 'Spuma Batava' o champú holandés se usaba para decolorar el cabello.
  • Para transformar el cabello gris a rubio o castaño: 'Jugos Germanos', una colección de hierbas, o nueces para el castaño.
  • Para el castaño rojizo: un tinte hecho con jugo de bayas de saúco.
  • Para mantener el rojo: polvo de hojas de Lawsonia inermis (henna).
  • Para el negro: antimonio negro con grasa animal, hojas de ciprés hervidas y saturadas en vinagre, o ceniza de absenta mezclada con aceite de rosa.

Estos tratamientos no siempre salían bien, dañando a menudo el cabello. Por ello, las pelucas eran muy populares para ocultar el pelo blanco o dañado. Se hacían con cabello real, importándose el rubio de Europa del Norte y el negro de la India.

El peinado también reflejaba el estatus social y la 'civilitas'. Mientras los griegos se inspiraban en dioses y diosas, los romanos seguían las modas impuestas por las emperatrices y otras figuras poderosas. Las mujeres acomodadas llevaban el cabello recogido, a menudo aumentando su volumen con postizos y trenzas gruesas. Los hombres también cuidaban su cabello y barba, siguiendo las tendencias; por ejemplo, tras la conquista de Germania, se puso de moda el pelo rubio y las pelucas hechas con cabello de esclavas germanas.

Higiene y los Famosos Baños Romanos

Más allá del maquillaje, los romanos concedían una gran importancia a la higiene. Las Thermae (baños públicos) no eran solo lugares para limpiar el cuerpo, sino centros sociales donde se cultivaba la mente, se practicaban deportes y se reunían los amigos. Eran espacios de encuentro y ocio fundamentales en la vida romana.

En las termas, se utilizaban herramientas para el cuidado personal que sorprendentemente se parecen a las actuales: pinzas de depilar, espátulas, palillos y cucharillas para limpiar oídos y uñas. Aunque no usaban jabón sólido, empleaban esponjas con sustancias abrasivas y luego aceites para proteger la piel.

El Mundo de los Perfumes y Ungüentos

Los perfumes y ungüentos ocupaban un lugar destacado en el tocador romano. No solo se usaban para perfumar y la higiene personal, sino también en medicina, ceremonias rituales, funerarias y prácticas deportivas (los gladiadores, por ejemplo, utilizaban aceites). Los recipientes para guardarlos, a menudo de alabastro, podían ser verdaderas joyas, reflejando la riqueza de su poseedora.

La combustión de resinas, raíces y maderas olorosas era una forma primitiva de obtener buenos olores, utilizando quemadores de bronce. Perfumarse estaba al alcance de todas las clases, pero la diferencia radicaba en la calidad y el tipo del recipiente utilizado.

Utensilios de Tocador

Para aplicar todos estos productos, los romanos contaban con una variedad de utensilios elaborados con materiales diversos como hueso, metal, cerámica, vidrio o madera. Entre ellos se encontraban aplicadores para maquillaje, peines, varillas para el kohl, pinzas, espátulas y recipientes de diferentes formas y tamaños.

Reflexiones Finales

La historia del maquillaje en la Antigua Roma nos muestra que la búsqueda de la belleza es una constante en la humanidad. Aunque los ingredientes y las técnicas han cambiado drásticamente (afortunadamente hemos dejado atrás el uso generalizado de sustancias tóxicas como el plomo), la motivación subyacente de expresar la identidad, mejorar la apariencia y ajustarse a los ideales estéticos de la época sigue siendo la misma. Los romanos, con sus Cosmetae, sus exóticos ingredientes y sus sofisticados rituales, fueron verdaderos pioneros en el arte del embellecimiento, demostrando que el Cultus era una parte esencial de la vida.

Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje Romano

¿Quiénes usaban maquillaje en la Antigua Roma?
Principalmente las mujeres, tanto de la élite como de clases menos ricas. Era un medio para expresar estatus, individualidad y belleza. Aunque el texto se centra en las mujeres, menciona que hombres también cuidaban su aspecto, como el cabello y la barba.

¿Era seguro el maquillaje romano?
No siempre. Muchos productos contenían ingredientes tóxicos como el plomo (en el Albayalde y el plomo rojo) y el mercurio (mencionado en el contexto histórico del Renacimiento, pero el plomo era común en Roma). Estos podían causar problemas de salud graves e incluso la muerte.

¿Dónde conseguían los ingredientes?
Se recolectaban de todo el Imperio Romano y más allá, desde Europa (ocre rojo de Bélgica, cabello rubio de Europa del Norte) hasta Asia (cabello negro de India, colorantes de Extremo Oriente) y África (ingredientes del sur). Algunos eran muy caros y considerados "marcas de diseñador" de la época.

¿Qué papel jugaban las esclavas?
Las esclavas llamadas Cosmetae eran fundamentales en el ritual de belleza. Eran expertas en aplicar maquillaje, peinar el cabello y ayudar a sus amas con el Cultus. Eran highly valued debido a sus habilidades.

¿Cómo se teñían el cabello?
Utilizaban una gran variedad de tintes naturales y mezclas: ceniza de haya y grasa de cabra, Spuma Batava (champú holandés), jugos de hierbas o nueces, jugo de saúco, henna, antimonio negro con grasa animal o ceniza de absenta. El cabello rubio era muy deseado y a menudo se lograba mediante decoloración o pelucas.

¿Eran importantes los baños públicos?
Sí, las Thermae eran cruciales. No solo para la higiene, sino como centros sociales y de cuidado personal, donde se realizaban depilaciones, limpiezas y se aplicaban aceites.

AspectoIngredientes Comunes RomanosNotas / Peligros
Piel / Tez PálidaAlbayalde (plomo blanco), Cerusa, Mascarillas (lentejas, cebada, miel, hinojo, aceites, azufre), Leche de burra, Crema de Londinium (grasa animal, almidón, estaño)Plomo: Tóxico, causaba problemas de salud y pérdida de cabello. Leche de burra: Hidratante. Otros: Variedad de usos y eficacia.
Ojos y CejasKohl (azafrán, cenizas, hollín, antimonio), Antimonio, Hollín, Malaquita (verde), Azurita (azul)Antimonio: Usado para oscurecer y unir cejas (monoceja). Kohl: Para delinear los ojos. Pigmentos minerales: Para sombras.
MejillasPétalos de amapola/rosa, Tiza roja, Orcaneta, Bermellón de Tiro, Estiércol de cocodrilo, Ocre rojo, Jugo de moras, Heces de vino, Cinabrio, Plomo rojoVariedad de orígenes (naturales, minerales). Plomo rojo y Cinabrio: Tóxicos. Estiércol de cocodrilo: Sorprendente, pero usado.
CabelloCeniza de haya, Grasa de cabra, Spuma Batava, Jugos Germanos, Bayas de saúco, Henna, Antimonio negro, Grasa animal, Hojas de ciprés, Ceniza de absentaAmplia gama de tintes y decolorantes. Algunos tratamientos podían dañar el cabello, llevando al uso de pelucas.

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