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Maquillaje de los 90: El Glamour Supermodelo

28/04/2017

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La década de los 90 posee un encanto perdurable en lo que respecta al cabello y maquillaje de las supermodelos. Décadas después, el glamour de aquellas figuras sigue apareciendo en los paneles de inspiración y en las redes sociales como TikTok. Naomi con su labial impactante. Cindy con su melena voluminosa. Linda con su bob pulido a la altura de la barbilla. Christy con su piel fresca e impecable. Pero, ¿qué le confiere a estos looks un atractivo atemporal? Aquí desglosamos los pilares esenciales del look de belleza supermodelo, desde el cabello despampanante hasta el maquillaje de acabado mate.

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El maquillaje de las supermodelos de los 90 fue un momento interesante para la industria, habiendo salido justo de la era del “más es más” de los 80, caracterizada por un rubor intenso y colores neón audaces. El maquillaje de los 90 evolucionó hacia una piel fresca y ligera, con labios delineados más sutiles pero impactantes, colores escarchados y una facilidad de uso lúdica que el maquillaje anterior a esta época no tenía. El look era sofisticado e impactante, pero a la vez neutro. La simplicidad de un rostro fresco, realzado por un esculpido bronceado, contrastaba con colores vibrantes y brillos deslumbrantes. Artistas como Kevyn Aucoin, Mathu Andersen, Sam Fine, Pat McGrath, Bobbi Brown y François Nars lideraron las tendencias, creando looks memorables que adornaron innumerables pasarelas, campañas y rostros de supermodelos.

How did girls wear their makeup in the 90s?
“'90s glam was an interesting time for makeup, having just exited the era of “more is more” in the '80s featuring heavy blush and bold neon colors, '90s makeup evolved into fresh, lightweight skin, with more subtle but impactful lined lips, frosted colors, and a wearable playfulness that makeup prior to this time didn' ...

En general, el look buscaba un equilibrio entre lo audaz y lo natural, enfatizando ciertas características mientras se mantenía un aire de elegancia sin esfuerzo que, en muchos sentidos, sigue vigente hoy en día. Para modernizarlo, se recomienda inclinarse primero por tonos marrones y ahumados, para luego infundir un toque de drama. Hay una cualidad indescriptible en este look que evoca constantemente una sensación de encanto, capturando la verdadera magia de esta era del maquillaje.

Piel Fresca y Aterciopelada: La Base del Look

La piel en los 90, especialmente en el contexto del look supermodelo, se definía como fresca y aterciopelada, nunca pesada. Se buscaba un acabado apenas perceptible, que permitiera que la piel se viera saludable y natural, pero con una corrección sutil. Esto marcaba una clara diferencia con las bases más cubrientes y empolvadas de décadas anteriores. El objetivo era lograr una tez unificada y radiante, que sirviera como lienzo perfecto para el resto del maquillaje.

Para conseguir esta base, se priorizaban las bases de maquillaje ligeras o de cobertura modulable que ofrecieran un acabado luminoso o semi-mate, evitando cualquier sensación de pesadez o de máscara. La aplicación se realizaba de forma que se difuminara perfectamente en la piel, logrando ese efecto “velvety” o aterciopelado al tacto y a la vista. Se prestaba especial atención a corregir ojeras y pequeñas imperfecciones con correctores cremosos que también se integraran sin esfuerzo, sin acumularse en las líneas finas.

El concepto de un esculpido natural y difuminado complementaba esta base fresca. No se trataba de un contouring marcado y evidente, sino de añadir calidez y definición suave al rostro. La piel impecable era el punto de partida, y la corrección y el esculpido se realizaban de forma minimalista para realzar la estructura ósea sin perder la naturalidad. La idea era que la piel se viera como la piel, solo que mejorada.

Mejillas Esculpidas con Suavidad

Las mejillas esculpidas eran un elemento crucial en el maquillaje de los 90, caracterizando la definición de la estructura ósea. Sin embargo, a diferencia de los 80, donde el rubor era protagonista y se aplicaba de forma muy visible, en los 90 la técnica se volvió más sutil y orientada a la definición. Se utilizaban bronces cálidos en lugar de contornos fríos, aplicados con brochas suaves y esponjosas para lograr un efecto difuminado y natural.

El bronceador se aplicaba principalmente debajo del pómulo para crear una sombra suave que definiera la forma del rostro, y también se utilizaba para añadir calidez en la frente y a lo largo de la línea de la mandíbula. La clave estaba en la difuminación. No se querían líneas duras, sino una transición suave que imitara la sombra natural de la piel bajo la luz. Este enfoque ayudaba a resaltar la estructura ósea sin que pareciera que se llevaba mucho maquillaje. La combinación de una piel fresca y un esculpido suave creaba un efecto lifting natural y sofisticado, muy característico del look supermodelo.

Ojos Mate con Toques Ahumados

Los ojos en el maquillaje de los 90 a menudo presentaban un acabado mate, utilizando tonos neutros y fríos, principalmente marrones y grises. La paleta de colores se alejaba de los vibrantes y neón de los 80, optando por la sofisticación de los tonos tierra y ahumados. El objetivo era realzar la forma natural del ojo y añadir definición de una manera elegante y discreta.

Se aplicaban sombras de ojos en tonos marrones fríos o neutros en el párpado móvil y en el pliegue para crear profundidad. Un tono más claro y neutro podía usarse bajo el arco de la ceja o en el lagrimal para iluminar sutilmente. La línea de las pestañas, tanto superiores como inferiores, a menudo se definía con una sombra marrón rica o un delineador en lápiz de tono similar, difuminado para un efecto ahumado suave. No se buscaba un delineado gráfico y preciso, sino una línea que añadiera intensidad a la mirada de forma difuminada.

El look de ojos ahumados de los 90 era menos dramático que las versiones modernas, centrándose en una mezcla suave de tonos marrones o grises para un efecto misterioso pero elegante. La elección de tonos mates contribuía a la sofisticación general del look, permitiendo que otros elementos, como los labios o los acentos escarchados, destacaran.

Acentos Escarchados: Un Toque de Brillo

Aunque la base de la piel y los ojos tendían a ser mates, los 90 no renunciaron por completo al brillo. Los acentos escarchados (frosty) eran muy populares y se aplicaban estratégicamente para añadir un toque de luz y color. Estos brillos no eran purpurina gruesa, sino acabados nacarados o metálicos sutiles en tonos como azul, lila (periwinkle), rosa, acero o cobre.

Estos acentos escarchados se podían aplicar en el párpado móvil, a menudo solos o sobre una base mate, para un toque de color y luminosidad. También eran muy populares en los labios, ya sea en forma de labiales con acabado escarchado o aplicados sobre un labial mate o satinado para añadir una dimensión metálica. Este uso selectivo del brillo añadía un elemento lúdico y vanguardista al look general, equilibrando la sofisticación de los mates con un toque de fantasía. Era una forma de incorporar color de una manera más "ponible" y moderna en comparación con la intensidad de la década anterior.

Cejas Definidas, A Veces Finas

Las cejas en los 90 experimentaron una evolución a lo largo de la década. Si bien al principio se mantenían algo más naturales, hacia mediados de los 90 la tendencia viró hacia las cejas más finas y arqueadas. Las supermodelos a menudo lucían cejas muy depiladas, que luego se rellenaban suavemente con lápiz o polvo para definirlas y darles forma. Este arco pronunciado contribuía a la intensidad de la mirada.

Para lograr este look, se depilaba el vello de la ceja hasta obtener una línea delgada, a menudo con un arco alto. Luego, se utilizaba un lápiz o sombra de cejas para definir la forma y rellenar cualquier hueco. La clave era la precisión y la definición. Sin embargo, para adaptar este look a la actualidad sin comprometer la densidad natural de la ceja, la recomendación es mantener la forma natural (si se prefiere más poblada) y simplemente usar un gel de cejas para peinarlas y fijarlas, logrando definición sin adelgazar excesivamente.

Labios Vampy y Delineados

Los labios fueron, sin duda, uno de los puntos focales del maquillaje de los 90, especialmente en el look supermodelo. La tendencia dominante eran los tonos oscuros y terrosos, a menudo descritos como "vampy". Esto incluía una amplia gama de marrones, desde nudes claros con subtonos marrones hasta marrones muy profundos, así como rojos oscuros y burdeos.

El acabado preferido para los labiales era mayoritariamente mate, aunque también se veían acabados satinados. Lo que realmente definía los labios de los 90 era el uso del delineador de labios, y aquí es donde reside gran parte de su impacto. Se utilizaba un delineador de un tono más oscuro que el labial, generalmente en un tono marrón o similar al labial, para perfilar el contorno de los labios.

La técnica consistía en delinear ligeramente por fuera de la línea natural del labio (un poco overdrawn) para crear una apariencia más voluminosa, pero la clave era difuminar el delineador hacia adentro, mezclándolo con el labial para evitar una línea demasiado dura y evidente. Esto creaba una dimensión y un efecto de contorno en los labios, especialmente en las comisuras. Los labios definidos y en tonos oscuros o terrosos se convirtieron en sinónimo del glamour de los 90, añadiendo un toque de sofisticación y audacia al look general.

Líneas Definidas: Ojos y Labios

La definición era fundamental en el maquillaje de los 90, y esto se aplicaba tanto a los ojos como a los labios. El uso de delineadores era una constante. En los ojos, se utilizaba delineador, a menudo en tonos marrones o negros ahumados, a lo largo de la línea de las pestañas. Como se mencionó anteriormente, no siempre era un delineado gráfico y preciso; a menudo se difuminaba para integrarse con la sombra de ojos ahumada, creando un efecto de profundidad e intensidad en la mirada. Un sutil ala ahumada también era popular para alargar visualmente el ojo.

En los labios, el delineador era indispensable. Se utilizaba, como ya se detalló, para perfilar y dar forma a los labios, generalmente con un color más oscuro que el labial. La técnica de delinear ligeramente por fuera y difuminar hacia adentro era clave para lograr ese efecto carnoso y definido tan característico de la época. La precisión en el delineado de labios, aunque luego se suavizara, era lo que otorgaba estructura a los tonos labiales, a menudo oscuros o intensos. La combinación de líneas definidas (ya fueran difuminadas en los ojos o mezcladas en los labios) contribuía a la sensación de pulcritud y sofisticación del maquillaje supermodelo.

Pestañas Esfumadas y Voluminosas

Para completar la mirada de los 90, las pestañas jugaban un papel importante. Se buscaba un efecto de pestañas esfumadas o emplumadas (wispy), con volumen y longitud. No se trataba necesariamente de pestañas postizas dramáticas, sino de realzar las pestañas naturales para que se vieran densas en la raíz y separadas y alargadas en las puntas.

Una buena capa (o varias) de máscara de pestañas era esencial. Se aplicaba la máscara desde la raíz hasta las puntas, intentando cubrir cada pestaña para añadir grosor y longitud. El objetivo era crear un abanico de pestañas que se viera completo pero ligero, no apelmazado. Máscaras que ofrecieran definición, elevación y alargamiento eran las preferidas para lograr este efecto esfumado y con volumen, que abría y realzaba la mirada sin sobrecargarla.

Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje de los 90

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre cómo se maquillaban las chicas en los años 90, basándonos en el icónico look supermodelo:

¿Era el maquillaje de los 90 completamente mate?

No completamente. Si bien la base de la piel y las sombras de ojos a menudo eran mates, se utilizaban acentos escarchados o nacarados en puntos específicos, como los párpados o los labios, para añadir un toque de brillo y luz.

¿Qué era lo más característico de los labios en los 90?

El uso de delineador de labios de un tono más oscuro que el labial, aplicado para perfilar y difuminar hacia adentro. Los tonos más populares eran los marrones y los rojos oscuros/burdeos, a menudo con acabado mate.

¿Cómo eran las cejas en esta década?

La tendencia evolucionó hacia cejas más finas y arqueadas a mediados de la década, aunque se rellenaban suavemente para definirlas. Hoy en día, se prefiere mantener una forma más natural y simplemente definirlas con gel.

¿Qué tipo de base de maquillaje se usaba?

Se buscaban bases ligeras o de cobertura modulable que ofrecieran un acabado fresco y aterciopelado, no pesado, permitiendo que la piel se viera natural pero corregida.

¿Se usaba rubor en los 90?

Sí, pero de forma diferente a los 80. En lugar de rubor intenso, se priorizaba un esculpido suave con bronceadores cálidos para definir la estructura ósea y añadir calidez al rostro, aplicados de forma muy difuminada.

¿Qué colores de sombras de ojos eran populares?

Los tonos neutros y fríos, principalmente marrones, grises y beiges mates, eran muy utilizados para looks ahumados y definidos. Se combinaban con acentos escarchados en tonos pastel o metálicos.

¿Cómo se lograba la definición en el rostro?

Mediante un esculpido suave con bronceador bajo los pómulos, en la frente y mandíbula, siempre muy difuminado. La definición no era tan marcada como las técnicas de contouring actuales.

¿Las pestañas eran naturales o postizas?

Se buscaba realzar las pestañas naturales con máscara para lograr un efecto voluminoso, largo y esfumado. El uso de postizas no era tan masivo como en otras épocas, priorizando un look más "ponible".

El Legado del Glamour Noventero

El maquillaje de los 90, encapsulado en el icónico look de las supermodelos, dejó un legado duradero. Su enfoque en una piel fresca, labios definidos con audacia sutil y ojos mates con toques de brillo sigue influyendo en las tendencias actuales. La búsqueda de un equilibrio entre lo natural y lo sofisticado, la importancia de la difuminación y la definición estratégica son principios que aún rigen el mundo del maquillaje. Recrear este look hoy en día implica entender esa armonía: una base impecable pero ligera, una mirada con profundidad suave, unas cejas pulidas y unos labios que no temen la definición ni los tonos intensos. Es un estilo que destila confianza y elegancia sin esfuerzo, demostrando por qué el glamour de los 90 sigue siendo una fuente inagotable de inspiración.

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