¿Cuál fue la controversia con las cartas de Mars Attacks?

Mars Attacks: La Polémica que Marcó Época

02/08/2022

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En el vasto universo del coleccionismo y la cultura pop, existen objetos que, con el paso del tiempo, trascienden su propósito original para convertirse en verdaderos íconos. Las tarjetas coleccionables de Mars Attacks son, sin duda, uno de esos casos. Lanzadas en 1962 por la compañía Topps, estas modestas tarjetas de cinco centavos por paquete desataron una inesperada y feroz controversia que paralizó su producción inicial, pero que, paradójicamente, cimentó su estatus legendario y su perdurabilidad a lo largo de las décadas.

La historia de Mars Attacks se origina en la mente creativa de Topps, inspirada por las portadas de ciencia ficción de la época. El producto fue desarrollado por Len Brown, quien, fascinado por la portada de Wally Wood para el cómic Weird Science #16, propuso la idea a Woody Gelman. Juntos, Brown (quien escribió el texto) y Gelman crearon el concepto y los bocetos iniciales. Wally Wood se encargó de dar cuerpo a estos bocetos, y Bob Powell los finalizó. Sin embargo, el toque artístico que definiría la serie provino principalmente de Norman Saunders, quien pintó la mayor parte del set de 55 tarjetas, con Maurice Blumenfeld contribuyendo en un 10-20%, aunque Saunders dio los toques finales a todas las imágenes. Originalmente probadas en el mercado bajo el nombre Attack from Space por una corporación ficticia llamada Bubbles, Inc., las ventas iniciales fueron suficientes para justificar una expansión del mercado y un cambio de nombre a Mars Attacks.

Un Relato Gráfico de Invasión y Violencia

El set original de 55 tarjetas de Mars Attacks contaba una historia cohesiva, casi como un cómic en miniatura. La narrativa se centraba en la invasión de la Tierra por marcianos crueles y repulsivos. Estos extraterrestres, bajo el mando de un gobierno marciano corrupto que ocultaba a su propia población la inminente destrucción de su planeta, buscaban convertir la Tierra en su nuevo hogar. Las tarjetas no escatimaban en detalles gráficos: representaban escenas de batallas futuristas, métodos extraños y brutales de ataque marciano, así como la tortura y masacre de humanos en diversas naciones del mundo. La historia culminaba con una fuerza expedicionaria de voluntarios humanos que lanzaban un contraataque desesperado contra Marte, usando los mismos métodos violentos de los marcianos (bayonetas y balas). La fuerza terrestre destruía las ciudades marcianas y aniquilaba a los invasores antes de que Marte explotara en el cataclismo predicho, asegurando así la paz y seguridad de la Tierra, mientras la raza marciana parecía condenada a la extinción.

Además de la trama principal de invasión y contraataque, las tarjetas exploraban subtramas interesantes. Se mostraba cómo los marcianos invasores utilizaban rayos de crecimiento para transformar insectos en monstruos gigantes que atacaban ciudades. Se representaban diferentes regiones geográficas lidiando con la invasión. También se abordaba la idea de que las facciones terrestres, como las pandillas urbanas rivales o las diferencias nacionales, debían dejarse de lado en pro de repeler la invasión. Incluso se tocaba la sociología de Marte, mencionando una pequeña tribu de marcianos pacíficos que buscaban escapar de la destrucción de su planeta sin atacar la Tierra, pero cuya voz era ignorada por el corrupto gobierno marciano.

La Chispa de la Controversia

A pesar de su éxito inicial en el mercado de prueba, las tarjetas Mars Attacks pronto se encontraron en el ojo del huracán. Aunque resultaron populares entre los niños, las impactantes representaciones visuales de gore explícito y el contenido sexual implícito provocaron una gran indignación entre padres y miembros de la comunidad. Las imágenes de humanos en situaciones desesperadas, la violencia gráfica y ciertos elementos visuales que sugerían temas adultos, eran consideradas inapropiadas para un producto dirigido a un público infantil.

La respuesta inicial de Topps ante el alboroto fue intentar mitigar el contenido más ofensivo. La compañía decidió repintar 13 de las 55 tarjetas originales para reducir el nivel de gore y la sugestividad sexual. Sin embargo, antes de que estas versiones modificadas pudieran ser impresas y distribuidas, una investigación iniciada por un fiscal de distrito en Connecticut llevó a Topps a tomar una decisión más drástica: detener por completo la producción de la serie. La presión pública y legal fue tal que la compañía consideró que era la única opción viable en ese momento para contener la controversia.

De Objeto de Escándalo a Pieza de Colección

La interrupción abrupta de la producción, aunque motivada por la polémica, tuvo un efecto secundario interesante y duradero. Las tarjetas originales de 1962, especialmente aquellas que no llegaron a ser repintadas o que representaban las imágenes más controvertidas, se volvieron inmediatamente escasas. Esta escasez, combinada con la notoriedad que les dio la controversia y la calidad del arte de ciencia ficción que presentaban, las transformó en valiosas piezas de colección. Con el paso del tiempo, su valor en el mercado secundario creció exponencialmente, con ciertas tarjetas alcanzando precios superiores a los 3,500 dólares en subasta, un testimonio de su estatus de culto.

El Legado y la Resurrección de Mars Attacks

A pesar del cese inicial de la producción, la franquicia Mars Attacks estaba lejos de desaparecer. Su impacto cultural perduró, y Topps, consciente del valor nostálgico y de coleccionismo de la serie, comenzó a revivirla décadas después.

En la década de 1980, Topps empezó a desarrollar nueva mercancía basada en la historia de Mars Attacks. El primer artículo oficial desde 1962 fue lanzado en 1984 por Renata Galasso Inc., bajo un acuerdo con Topps: una copia directa de las 55 tarjetas originales, más una tarjeta adicional con los gráficos del envoltorio.

El verdadero resurgimiento llegó en 1994, cuando Topps lanzó un set expandido de 100 tarjetas llamado Mars Attacks Archives. Este set incluía las 55 tarjetas originales junto con 45 tarjetas nuevas, divididas en subconjuntos con arte inédito y visiones actualizadas. Este lanzamiento generó una segunda ola de merchandising y reavivó el interés por la franquicia.

La popularidad resurgente culminó en 1996 con el lanzamiento de la película Mars Attacks!, dirigida por Tim Burton y basada en la serie de tarjetas. La película, con su tono satírico y un elenco estelar, introdujo la franquicia a una nueva generación y desató una tercera ronda de merchandising, incluyendo cómics (incluso un crossover con Image Comics), novelas y figuras de juguete.

El 50 aniversario de la franquicia en 2012 trajo consigo una cuarta ola de lanzamientos. Topps lanzó un set expandido de 75 tarjetas llamado Mars Attacks Heritage, acompañado de una variedad de productos licenciados, desde cómics y figuras Funko Pop hasta vestuario y estatuas. Esta actividad continuó en 2017 con el lanzamiento de una serie secuela oficial, Mars Attacks: The Revenge!, que retomaba la historia cinco años después de los eventos de las tarjetas originales.

Posteriores sets de tarjetas como Mars Attacks: Invasion (2013), Mars Attacks: Occupation (2015, financiado vía Kickstarter) y Mars Attacks: Uprising (2020, también Kickstarter) han mantenido viva la llama, explorando nuevas historias y ofreciendo arte fresco a los coleccionistas.

Más Allá de la Superficie: Interpretaciones y Parodia

La naturaleza gráfica y la narrativa de invasión brutal de Mars Attacks han llevado a diversas interpretaciones sobre su significado, especialmente en el contexto de la película de Tim Burton, pero con raíces en el material original. Una perspectiva académica interesante, como la propuesta por Donna Spalding Andréolle y Susanne Berthier-Folgar, sugiere que Mars Attacks, particularmente la película, puede ser vista como una parodia de la historia de la conquista, específicamente la relación entre los colonizadores blancos y los nativos americanos, pero con una visión invertida.

Desde esta óptica, los marcianos invasores, tecnológicamente superiores y despiadados, representan a los conquistadores (españoles, británicos, etc.), mientras que los humanos, inicialmente confiados y luego indefensos ante la brutalidad alienígena, asumen el papel de los pueblos indígenas. La narrativa de la película, que satiriza las reacciones humanas (desde la diplomacia ingenua hasta la resistencia militar ineficaz) y la violencia marciana sin sentido, puede interpretarse como un comentario cínico sobre los patrones históricos de la conquista: la incomprensión inicial, las promesas de paz rotas, la superioridad tecnológica del invasor, la vulnerabilidad inesperada del conquistador y el destino de los nativos.

Aunque esta interpretación se desarrolla más en el análisis de la película, la base de la brutalidad y la invasión sin provocación presente en las tarjetas originales de 1962 ya contenía los elementos temáticos para esta visión invertida de la conquista. La controversia que generaron las tarjetas precisamente residía en su crudeza al representar la violencia de la invasión, un reflejo oscuro de la agresión y el conflicto.

La persistencia de Mars Attacks, desde un set de tarjetas controvertido en los años 60 hasta una franquicia multimedia en el siglo XXI, demuestra su poder cultural. Lo que comenzó como un producto audaz para su época, que desafió los límites de lo aceptable en el entretenimiento infantil, se convirtió en un objeto de deseo para coleccionistas y una fuente de inspiración para artistas y cineastas. La controversia inicial no la sepultó, sino que, al crear un aura de peligro y rareza a su alrededor, la catapultó a la inmortalidad en el panteón de la cultura pop.

Preguntas Frecuentes sobre Mars Attacks

A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes sobre esta fascinante serie de tarjetas:

¿Qué son las tarjetas de Mars Attacks?

Son una serie de tarjetas coleccionables de ciencia ficción lanzada por Topps en 1962. Ilustran la historia de una invasión de la Tierra por marcianos hostiles y el contraataque humano.

¿Por qué fueron controvertidas las tarjetas de Mars Attacks?

La controversia surgió debido a las representaciones explícitas de violencia gráfica (gore, masacres) y el contenido que se consideró sexualmente implícito o sugestivo, lo que generó indignación entre padres y la comunidad.

¿Quién creó las tarjetas originales?

Fueron creadas por Topps. El concepto fue desarrollado por Len Brown y Woody Gelman, con arte de Wally Wood, Bob Powell, Norman Saunders y Maurice Blumenfeld.

¿Se detuvo la producción de las tarjetas?

Sí, Topps detuvo la producción del set original de 1962 debido a la presión pública y una investigación iniciada por un fiscal de distrito en Connecticut.

¿Se han relanzado las tarjetas Mars Attacks después de 1962?

Sí, la franquicia ha sido revivida en varias ocasiones. Se han lanzado reimpresiones y sets expandidos en los años 80, 90 y 2010, además de productos relacionados como cómics y películas.

¿Son valiosas las tarjetas originales de Mars Attacks?

Sí, las tarjetas originales de 1962 son altamente coleccionables y pueden alcanzar precios significativos en subastas, especialmente las tarjetas más raras o controvertidas.

¿De qué trata la historia de Mars Attacks?

La historia principal narra la invasión de la Tierra por marcianos crueles que buscan un nuevo hogar y la lucha desesperada de la humanidad por sobrevivir, que culmina en un contraataque a Marte.

¿Hay una película de Mars Attacks?

Sí, se estrenó una película titulada Mars Attacks! en 1996, dirigida por Tim Burton y basada en la serie de tarjetas originales.

¿Mars Attacks es una parodia de algo?

Se ha interpretado que la historia, particularmente en la película, funciona como una parodia o comentario satírico sobre los patrones históricos de la conquista y la relación entre colonizadores e indígenas, utilizando una visión invertida.

Conclusión

Las tarjetas de Mars Attacks de 1962 son mucho más que simples coleccionables; son un artefacto cultural que encapsula el espíritu audaz y a veces transgresor de la época, así como el impacto que el arte gráfico puede tener en la sociedad. La controversia que las rodeó inicialmente, lejos de condenarlas al olvido, las inmortalizó, convirtiéndolas en piezas de culto y sentando las bases para una franquicia que, décadas después, sigue fascinando a nuevas generaciones. Su historia es un recordatorio de cómo la cultura pop puede generar debate y cómo los objetos que alguna vez fueron considerados problemáticos pueden transformarse en tesoros buscados y temas de estudio.

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