What are the three bones in ankle joint?

Los Huesos Clave del Tobillo y Sus Lesiones

05/02/2022

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El tobillo es una articulación fundamental para nuestra movilidad, permitiéndonos caminar, correr y adaptarnos a diferentes superficies. Aunque a menudo pensamos en él como una unidad simple, su estructura es compleja y vital para el movimiento del pie. Entender sus componentes es el primer paso para comprender por qué las lesiones en esta área pueden ser tan dolorosas y debilitantes.

En el corazón de la articulación del tobillo, donde la pierna se une con el pie, encontramos tres huesos principales que trabajan en conjunto. Estos son la Tibia, el Peroné y el Astrágalo. La tibia, también conocida como hueso de la espinilla, es el hueso más grande de la parte inferior de la pierna y forma el 'techo' y la parte medial (interna) de la articulación. El peroné es el hueso más delgado y externo de la parte inferior de la pierna, formando la parte lateral (externa) y posterior (trasera) del tobillo. El astrágalo, situado justo debajo de la tibia y el peroné, actúa como un puente, conectando la pierna con el pie. La forma en que estos tres huesos encajan, creando una estructura similar a una mortaja, es crucial para la estabilidad de la articulación, especialmente durante movimientos como la dorsiflexión.

Más allá de estos tres huesos principales que forman la articulación de la mortaja del tobillo, la región del tobillo y el pie cercano involucra otros huesos importantes. El astrágalo articula por debajo con el calcáneo (el hueso del talón) y por delante con el navicular. Aunque a veces se mencionan catorce huesos al hablar de la región del tobillo (incluyendo el astrágalo, calcáneo, navicular, cuboides y los tres cuneiformes, uno a cada lado), es fundamental recordar que la articulación del tobillo en sí misma, la que permite los movimientos primarios de flexión y extensión, está compuesta por la tibia, el peroné y el astrágalo.

Anatomía Detallada del Tobillo

La articulación del tobillo es una articulación sinovial tipo bisagra. La porción inferior de la tibia forma la superficie articular superior y el maléolo medial (la protuberancia ósea en el lado interno). La porción inferior del peroné forma el maléolo lateral (la protuberancia ósea en el lado externo). El astrágalo tiene una superficie superior, llamada superficie troclear, que es cilíndrica y encaja entre los maléolos medial y lateral. Esta configuración permite los movimientos de dorsiflexión (flexionar el pie hacia arriba) y plantarflexión (apuntar el pie hacia abajo).

La estabilidad de esta articulación no depende únicamente de la forma de los huesos. Los Ligamentos, bandas fuertes de tejido conectivo, conectan los huesos entre sí y son vitales para mantener la integridad de la articulación. En el lado medial del tobillo, el ligamento deltoideo es el principal estabilizador, formado por cuatro ligamentos que conectan la tibia con el navicular, el calcáneo y el astrágalo. En el lado lateral, hay tres ligamentos importantes: los ligamentos talofibular anterior y posterior (que conectan el astrágalo con el peroné) y el ligamento calcaneofibular (que conecta el peroné con el calcáneo). El ligamento talofibular anterior (LTFA) es el más débil de los tres ligamentos laterales y, por lo tanto, el que se lesiona con mayor frecuencia, a menudo en esguinces de tobillo.

Dentro de la articulación, las superficies óseas están cubiertas por cartílago, un tejido liso que actúa como amortiguador y permite que los huesos se muevan suavemente uno contra el otro. El daño o adelgazamiento de este cartílago puede provocar artritis e inflamación en la articulación.

Las Fracturas de Tobillo: ¿Qué Son y Por Qué Ocurren?

Una Fractura de Tobillo, o tobillo roto, ocurre cuando uno o más de los tres huesos de la articulación (tibia, peroné, astrágalo) se rompen. Estas lesiones son dolorosas y pueden ser temporalmente incapacitantes. Si no se tratan adecuadamente, pueden llevar a complicaciones significativas a largo plazo y a debilidad.

Las fracturas de tobillo suelen ser causadas por una lesión rotacional, donde el tobillo se tuerce, gira o rueda de forma inusual durante actividades como caminar, correr o practicar deportes. Sin embargo, también pueden ser el resultado de un impacto de alta energía, como una caída desde una altura o una colisión automovilística.

Las fracturas que ocurren repentinamente, durante un incidente o lesión específica, se conocen como fracturas de tobillo traumáticas. Pero un hueso del tobillo también puede romperse debido a la tensión o el impacto repetitivo a lo largo del tiempo. Estas son las fracturas por estrés.

Fracturas por Estrés en el Tobillo

Una fractura por estrés en el tobillo generalmente ocurre algún tiempo después de que una persona comienza una nueva actividad que implica un impacto significativo en el pie, como senderismo, correr o deportes de campo. También pueden ocurrir en una persona activa que aumenta rápidamente su actividad, por ejemplo, alguien que está acostumbrado a correr unos pocos kilómetros a la semana y de repente comienza a entrenar para una maratón de 42 kilómetros.

Las fracturas por estrés pueden ocurrir en cualquiera de los tres huesos del tobillo, especialmente la tibia o el peroné. También son comunes en el hueso navicular, que está separado de la articulación del tobillo, pero se encuentra directamente debajo del astrágalo.

Tipos de Fracturas de Tobillo

Dado que la articulación del tobillo comprende tres huesos, existen numerosos tipos de fracturas. Los médicos a menudo piensan en el tobillo con tres lados y un 'techo', y las fracturas pueden ocurrir en cada una de estas áreas o en combinación.

Los tipos más comunes de fracturas de tobillo incluyen:

  • Fractura del maléolo lateral: Es el tipo más común de fractura de tobillo. Es una ruptura del maléolo lateral, la protuberancia ósea en la parte exterior del tobillo (en la porción inferior del peroné).
  • Fractura bimaleolar: Este es el segundo tipo más común e implica la ruptura tanto del maléolo lateral como del maléolo medial, la protuberancia ósea en la parte interna del tobillo (en la porción inferior de la tibia).
  • Fractura trimaleolar: Este tipo implica rupturas en tres lados del tobillo: el maléolo medial, el maléolo lateral y la porción distal (inferior) del maléolo posterior de la tibia. A medida que aumenta el número de líneas de fractura, también lo hace el riesgo de daño articular a largo plazo. Las fracturas trimaleolares tienen un mayor riesgo de desarrollar artritis en el futuro.
  • Fractura de pilón (también llamada fractura de plafón): Es una fractura a través del 'techo' de la articulación del tobillo que soporta peso (la porción central de la tibia inferior). Suele ser una lesión traumática de mayor energía, a menudo resultado de una caída desde una altura. Al igual que las fracturas trimaleolares, las fracturas de pilón implican más daño al cartílago y, por lo tanto, tienen un mayor riesgo de artritis.

Dentro de cada uno de estos tipos, la fractura puede ser:

  • No desplazada: Los huesos están rotos pero aún en la posición y alineación correctas.
  • Desplazada: Las porciones fracturadas del hueso están separadas o desalineadas.

El tratamiento dependerá de la alineación de la fractura y la estabilidad del tobillo.

Existen algunos tipos de fracturas adicionales y únicas, como la fractura de Maisonneuve, que implica una interrupción completa de los ligamentos alrededor del tobillo asociada con una fractura del peroné a la altura de la rodilla. En este caso, una radiografía del tobillo puede no mostrar la fractura o la inestabilidad, ya que la ruptura ósea real está muy por encima del tobillo, y las lesiones de los ligamentos solo pueden verse con otras formas de imagen, como una resonancia magnética.

Síntomas y Diagnóstico

Los síntomas más comunes de una fractura de tobillo son dolor e hinchazón. Estos síntomas pueden estar presentes solo en la región del tobillo o extenderse a partes del pie o hacia la rodilla. Cualquier dolor generalmente será más intenso si la persona lesionada intenta poner peso sobre el tobillo.

Las radiografías suelen ser necesarias para determinar si hay un hueso roto en lugar de una lesión de tejidos blandos como un esguince, ya que los esguinces y las fracturas de tobillo tienen síntomas similares. Otras imágenes radiológicas, como una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM), pueden ser necesarias para determinar el alcance completo de la lesión.

Si las imágenes muestran que una persona tiene un tobillo fracturado, debe consultar a un cirujano ortopédico lo antes posible. Existen varios tipos diferentes de fracturas de tobillo, y no todas requieren cirugía. Pero cuando la requieren, es importante que reciban la cirugía adecuada por un especialista calificado en pie y tobillo. Una cirugía inapropiada o mal ejecutada puede llevar al paciente a necesitar cirugías correctivas adicionales y/o, años después, a desarrollar inestabilidad en el tobillo, artritis o incluso la necesidad de una operación de reemplazo de tobillo. La intervención temprana y correcta es clave para preservar la articulación del tobillo a largo plazo.

Tratamiento de las Fracturas de Tobillo

El tratamiento de una fractura de tobillo se basa en la alineación de los huesos y la estabilidad de la articulación. El objetivo es que los huesos sanen lo más cerca posible de la perfección para evitar cualquier inestabilidad residual o desalineación del hueso. Una desalineación de tan solo dos milímetros en la articulación del tobillo puede provocar artritis. Es mucho más fácil arreglar una fractura que tratar la artritis en el futuro.

Ciertas fracturas de tobillo leves (estables y sin desplazamiento) pueden tratarse de forma no quirúrgica con una férula, un yeso corto en la pierna u otro dispositivo protector como una bota para caminar. Algunos pacientes pueden caminar inmediatamente mientras usan un soporte, mientras que otros pueden tener que usar muletas para limitar la carga de peso.

Para fracturas más graves en las que los huesos o fragmentos de hueso están desalineados, la intervención quirúrgica es necesaria para evitar una curación incorrecta (malunión) que impediría el movimiento adecuado en el tobillo y posiblemente provocaría otras complicaciones. La cirugía a menudo implica la reducción abierta y fijación interna (ORIF), utilizando placas y tornillos para estabilizar los fragmentos óseos.

Recuperación Tras una Fractura de Tobillo

Generalmente, los huesos tardan unas seis semanas en sanar. Los ligamentos u otros tejidos blandos pueden tardar más tiempo en recuperarse.

Después de la cirugía, los pacientes generalmente no soportan peso durante 4 a 6 semanas hasta que el hueso sana. Se les prescribe un protocolo de manejo del dolor que minimiza la necesidad de medicamentos opioides. Durante las primeras semanas, los pacientes suelen usar una férula y elevar la extremidad gran parte del día. Después de 10 a 14 días, se retiran las suturas y los pacientes suelen pasar a usar una bota removible. Esto permite a los pacientes comenzar a mover el tobillo y ducharse.

En la visita de las seis semanas, se obtienen radiografías. Si el hueso ha sanado bien, se permite a los pacientes comenzar a soportar peso y a iniciar la fisioterapia. La fisioterapia generalmente dura seis semanas o más si es necesario, y es fundamental para recuperar la fuerza, la movilidad y la función completa del tobillo.

Funciones Clave del Tobillo

La articulación del tobillo es crucial durante la deambulación, ya que se adapta a la superficie sobre la que caminamos. Los movimientos principales que ocurren en esta articulación son la plantarflexión y la dorsiflexión. Otros movimientos como la inversión y la eversión ocurren principalmente en articulaciones justo debajo del tobillo, aunque a menudo se asocian con él funcionalmente.

Los músculos de la pierna se dividen en compartimentos que controlan estos movimientos. Los músculos gastrocnemio y sóleo, en el compartimento posterior superficial, son los principales responsables de la plantarflexión. El tibial anterior, en el compartimento anterior, es el músculo principal que facilita la dorsiflexión. Los músculos peroneos largo y corto, en el compartimento lateral, funcionan para facilitar la eversión.

Importancia de los Ligamentos y su Evaluación

Como se mencionó, los ligamentos son estabilizadores clave del tobillo. Las lesiones de ligamentos, ya sean esguinces puros o asociadas con fracturas, pueden comprometer gravemente la estabilidad articular. Evaluar la integridad de los ligamentos es una parte importante del diagnóstico.

Existen pruebas clínicas específicas para evaluar los ligamentos. La prueba del cajón anterior se utiliza para examinar la integridad del ligamento talofibular anterior (LTFA) y evalúa la traslación anterior del astrágalo bajo la tibia. La prueba de inclinación o estrés en inversión evalúa el ligamento calcaneofibular. La prueba de estrés en eversión se utiliza para evaluar una lesión del ligamento deltoideo.

Preguntas Frecuentes

¿Cuáles son los tres huesos que forman la articulación del tobillo?
Los tres huesos principales que forman la articulación del tobillo son la Tibia, el Peroné y el Astrágalo.

¿Cuál es la diferencia entre un esguince y una fractura de tobillo?
Un esguince implica el estiramiento o desgarro de los ligamentos del tobillo, mientras que una fractura es una ruptura en uno o más de los huesos del tobillo. A menudo tienen síntomas similares, por lo que las radiografías son necesarias para un diagnóstico preciso.

¿Cuánto tiempo se tarda en recuperar de una fractura de tobillo?
Generalmente, los huesos tardan alrededor de seis semanas en sanar. La recuperación completa, especialmente después de la cirugía y con fisioterapia, puede llevar varias semanas o meses más para recuperar la fuerza y la movilidad total.

¿Siempre se necesita cirugía para un tobillo roto?
No, no todas las fracturas de tobillo requieren cirugía. Las fracturas estables y no desplazadas a menudo se tratan con inmovilización (yeso, férula o bota). La cirugía es necesaria para fracturas desplazadas o inestables para asegurar que los huesos sanen en la alineación correcta.

¿Qué es una fractura por estrés en el tobillo?
Una fractura por estrés es una pequeña grieta en un hueso causada por el estrés repetitivo o el uso excesivo a lo largo del tiempo, en lugar de una única lesión traumática.

Comprender la anatomía y las posibles lesiones del tobillo es fundamental para cuidarlo adecuadamente y buscar la atención necesaria en caso de un problema. Un tratamiento oportuno y correcto es esencial para mantener la funcionalidad de esta articulación vital a largo plazo.

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