What was used as mascara in the 1800s?

El Maquillaje en la Era Victoriana: Belleza Oculta

24/11/2016

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La Era Victoriana (1837-1901), bajo el reinado de la Reina Victoria, es a menudo recordada por su estricta moralidad, su pudor y sus rígidas normas sociales. En este contexto, la idea de una mujer usando maquillaje de forma visible y abierta era, en gran medida, tabú. Se asociaba con actrices, mujeres de “moral laxa” o prostitutas. Sin embargo, esto no significa que las mujeres victorianas renunciaran por completo a embellecerse. Simplemente, lo hacían de una manera mucho más sutil, discreta y, a menudo, en secreto. El ideal de belleza de la época dictaba una apariencia natural, casi etérea: piel pálida, mejillas y labios ligeramente sonrosados de forma 'natural', y ojos grandes y brillantes. Lograr esta apariencia sin que pareciera que se estaba usando maquillaje era el verdadero arte.

El Ideal de Belleza Victoriano

El canon de belleza victoriano era radicalmente diferente al que podríamos tener hoy. La piel bronceada, por ejemplo, era vista como algo propio de las clases trabajadoras que pasaban tiempo al aire libre. La aristocracia y la burguesía aspiraban a una piel pálida, casi translúcida, que denotara una vida de ocio y refinamiento, protegida del sol. Esta palidez se consideraba un signo de delicadeza, fragilidad y estatus social elevado. Las venas ligeramente visibles bajo la piel pálida eran incluso deseadas, ya que realzaban esta sensación de fragilidad. Los labios debían tener un color rosado saludable, como si acabaran de ser mordidos, y las mejillas un ligero rubor, como si acabaran de recibir un cumplido o dieran un paseo por el campo.

What makeup did the Victorians wear?
The makeup for the Victorian Era was simple and clean. The idea was to have a very pale face: women of those times used zinc oxide to attain the pale look. They had rosy cheeks and used actual berries to accentuate their lips with a nice ruby color.

El Uso Discreto del Maquillaje

Dada la fuerte desaprobación social hacia el maquillaje obvio, las mujeres victorianas recurrieron a métodos ingeniosos y a menudo arriesgados para realzar su belleza de forma que pareciera innata. La clave era la discreción. No se trataba de transformar el rostro, sino de 'mejorarlo' sutilmente. Esto llevó al uso de productos que se aplicaban en la privacidad del tocador y que dejaban un acabado lo más natural posible. Se evitaban las texturas pesadas y los colores vibrantes. La ilusión de no llevar maquillaje era fundamental para mantener una reputación respetable.

Ingredientes y Técnicas

La búsqueda de la belleza natural llevó a las mujeres victorianas a experimentar con una variedad de sustancias, algunas de ellas increíblemente peligrosas según los estándares modernos. La falta de regulación y el conocimiento limitado sobre toxicología significaban que los cosméticos de la época a menudo contenían ingredientes letales.

La Piel Pálida

Para lograr la codiciada palidez, se utilizaban polvos faciales. Aunque algunos eran a base de almidón de arroz, muchos contenían sustancias tóxicas como el plomo blanco. El plomo blanco, o cerusa, proporcionaba una cobertura opaca y una palidez intensa, pero su uso prolongado causaba envenenamiento por plomo, provocando problemas neurológicos, caída del cabello, deterioro dental e incluso la muerte. Otra técnica extrema para palidecer la piel era el uso de arsénico, ya fuera en pastillas o en soluciones tópicas. El consumo o aplicación de arsénico prometía una tez clara y luminosa, pero sus efectos secundarios eran devastadores, dañando órganos internos y, por supuesto, siendo letal.

Labios y Mejillas

El rubor y el color de labios deseados eran sutiles. En lugar de rubores en crema o polvo visibles, se recurría a métodos más indirectos. Pellizcarse las mejillas o morderse los labios justo antes de salir a socializar eran técnicas comunes y efectivas para lograr un enrojecimiento temporal y natural. Para un color más duradero en labios y mejillas, se usaban tintes naturales. El jugo de remolacha o fresa se aplicaba en los labios y las mejillas para un toque de color rosado. Algunos cosméticos comerciales contenían carmín (un pigmento rojo derivado de insectos) o cinabrio (sulfuro de mercurio), que también era tóxico.

Los Ojos

Los ojos grandes y brillantes eran otro componente crucial del ideal victoriano. Para hacer que los ojos parecieran más grandes y brillantes, algunas mujeres recurrían a un remedio extremadamente peligroso: la belladona. Se extraía un colirio de la planta de belladona (Atropa belladonna) y se aplicaba en los ojos. Esto causaba que las pupilas se dilataran dramáticamente, dando a los ojos una apariencia oscura, grande y misteriosa. Sin embargo, la belladona es un potente veneno que puede causar visión borrosa, sensibilidad a la luz, aumento del ritmo cardíaco, alucinaciones e incluso ceguera permanente o muerte con el uso continuado.

La Doble Moral Victoriana

Quizás el aspecto más fascinante del maquillaje en la Era Victoriana es la doble moral que lo rodeaba. Mientras que el uso abierto y obvio de cosméticos era fuertemente condenado como algo vulgar o inmoral, la búsqueda de la belleza 'natural' a través de métodos ocultos y, a menudo, peligrosos era una práctica extendida en la privacidad de los hogares de clase alta y media. Había una hipocresía inherente en la sociedad victoriana: se valoraba la apariencia de pureza y naturalidad, incluso si se lograba a través de medios artificiales y perjudiciales, siempre y cuando no fuera evidente que se había hecho un esfuerzo para embellecerse.

Los Primeros Cosméticos Comerciales

A pesar de la reticencia social, el mercado de cosméticos comenzó a crecer durante la Era Victoriana, aunque de forma discreta. Los productos a menudo se comercializaban no como 'maquillaje', sino como 'mejoradores de la tez', 'productos para el cuidado de la piel' o 'preparaciones para el tocador'. Se vendían en envases discretos y en tiendas que no gritaban 'cosméticos'. Estos productos incluían polvos faciales (a menudo con plomo), lociones para blanquear la piel (algunas con mercurio o amoníaco), tintes para labios y mejillas (con ingredientes variados, algunos tóxicos) y productos para el cabello. La publicidad se centraba en la promesa de una apariencia saludable y natural, sin mencionar la palabra 'maquillaje'.

Tabla Comparativa: Apariencia Pública vs. Práctica Privada

AspectoApariencia Pública EsperadaPráctica Privada Común
PielPálida, translúcida, natural.Uso de polvos con plomo, lociones blanqueadoras con mercurio/arsénico.
Mejillas/LabiosLigeramente rosados, como por salud o vergüenza.Pellizcar, morder, aplicar jugo de remolacha/fresa, tintes a base de carmín o mercurio.
OjosGrandes, brillantes, expresivos.Uso de gotas de belladona para dilatar pupilas.
CabelloBrillante, bien cuidado.Uso de aceites y tónicos, algunos con plomo para oscurecer.
Cejas/PestañasNaturales, discretas.Rara vez se retocaban, quizás con hollín o bayas para oscurecer sutilmente.

Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje Victoriano

¿Era común que las mujeres usaran maquillaje?
Sí, era sorprendentemente común, pero se hacía de forma muy discreta y a menudo en secreto debido al estigma social asociado al maquillaje visible. La clave era que no pareciera que lo llevabas puesto.

¿Qué ingredientes peligrosos usaban?
Se usaban ingredientes altamente tóxicos como plomo (en polvos), arsénico (en pastillas y lociones), mercurio (en blanqueadores) y belladona (en gotas para los ojos). Estos causaban graves problemas de salud y, en algunos casos, la muerte.

¿Cómo lograban la piel pálida?
Principalmente con polvos faciales que a menudo contenían plomo blanco. También se usaban lociones blanqueadoras y, en casos extremos, se consumía arsénico o vinagre para lograr palidez.

¿Qué usaban para dar color a labios y mejillas?
Métodos naturales como pellizcar las mejillas o morder los labios. También aplicaban jugos de frutas o vegetales (como remolacha) o tintes comerciales que podían contener sustancias tóxicas.

¿Por qué no usaban maquillaje obvio?
El maquillaje visible se consideraba vulgar y propio de mujeres de reputación cuestionable (actrices, prostitutas). Las mujeres respetables debían parecer naturalmente bellas y modestas.

La historia del maquillaje victoriano es un fascinante reflejo de las complejidades sociales de la época. Muestra cómo, a pesar de las estrictas normas, el deseo humano de embellecerse encontraba caminos, incluso si estos implicaban secretos, riesgos y una notable doble moral. La búsqueda de la belleza 'natural' con métodos antinaturales y peligrosos define la paradoja del tocador victoriano.

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