25/12/2018
Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha buscado embellecerse utilizando una variedad de sustancias naturales y, a veces, sorprendentemente peligrosas. El maquillaje, en sus formas más tempranas, no solo servía para adornar sino también, en algunas culturas, para proteger o incluso con fines rituales. Sin embargo, entre los ingredientes utilizados a lo largo de los siglos, uno se destaca por su persistencia y sus documentados efectos nocivos: el plomo.

La historia del plomo en los cosméticos es tan antigua como el maquillaje mismo. Se han encontrado rastros del primer lápiz labial conocido, datado en 3500 a.C., donde la reina sumeria Puabi coloreaba sus labios con polvo de roca roja mezclado con plomo blanco. Los antiguos egipcios delineaban sus ojos con kohl, a menudo hecho de galena, un mineral gris opaco que contiene sulfuro de plomo. Aunque a veces se usaba antimonio, menos tóxico pero más escaso y costoso, la galena era común. Arqueólogos han hallado galena en tumbas de reyes egipcios de hace 3000 a.C., destinada claramente a uso cosmético, y este mineral aún se utiliza en el kohl hoy en día.

El kohl egipcio no era solo estético; se creía que protegía los ojos de infecciones, del sol intenso y del 'mal de ojo'. Su uso se extendió por África, el Levante y el subcontinente indio, conocido con nombres como tiro, tozali, surma y kajal. En la cultura islámica, su uso fue incluso fomentado por el profeta Mahoma.
Pero el plomo no se limitó al kohl. En la antigua Grecia, se describía una receta de plomo para polvos faciales que trataban 'cicatrices indeseables y rostros llenos de arrugas y manchas'. En la China del siglo VI, las damas de la corte usaban un producto que probablemente contenía plomo para teñir sus frentes de amarillo brillante. Se cree que la reina Isabel I de Inglaterra usó una mezcla de plomo y vinagre, conocida como cerusa veneciana, para lograr una piel pálida y lisa. En el Japón del siglo XVII, la nobleza usaba polvos a base de plomo para blanquear su piel, un signo de estatus que indicaba que no trabajaban al sol.
Las cremas y polvos con plomo siguieron de moda hasta principios del siglo XX, dejando a su paso misteriosas enfermedades e incluso muertes. Lociones como Laird’s Bloom of Youth, popular en la década de 1860 y altamente impregnada de acetato y carbonato de plomo, causaban parálisis. En 1922, se reportó el caso de una mujer con temblores constantes, náuseas y vómitos, causados por el plomo en su crema facial, que había usado durante 12 años.
¿Por Qué Encontramos Plomo en el Maquillaje Actual?
Aunque la comprensión de los efectos nocivos del plomo, incluso en pequeñas cantidades, es relativamente reciente, su presencia en los cosméticos modernos no siempre es intencional. Una fuente significativa es la contaminación. El plomo puede encontrarse en la misma roca de la que se extraen los colorantes a base de minerales y el polvo de mica, ingredientes comunes en muchos productos de maquillaje. Por lo tanto, puede terminar en el producto final como una impureza.
Aunque algunos sugieren que podría añadirse deliberadamente para hacer que los colores 'resalten' o para aumentar la resistencia a la humedad, la contaminación a partir de las fuentes minerales parece ser un mecanismo principal por el cual el plomo llega a los cosméticos hoy en día.

Los Peligros Ocultos: ¿Es Nocivo el Plomo en el Maquillaje?
La respuesta es un rotundo sí. A pesar de que las cantidades encontradas en algunos productos pueden caer por debajo de los límites recomendados por agencias como la FDA (que sugiere no más de 10 μg/g o ppm como impureza), el uso frecuente y a largo plazo de cosméticos contaminados aumenta el riesgo de exposición acumulada. El plomo es un metal pesado que persiste en el cuerpo durante décadas, acumulándose con el tiempo.
Los efectos sobre la salud son variados y graves. En niños, incluso exposiciones relativamente bajas se asocian con efectos neurotóxicos, incluyendo déficits en el coeficiente intelectual, trastornos cognitivos y conductuales, y reducción de las habilidades motoras. El plomo puede afectar el desarrollo cerebral de forma irreversible.
En adultos, la exposición acumulada al plomo se ha asociado con puntuaciones cognitivas más bajas en edades avanzadas, así como con hipertensión, enfermedad coronaria y otras enfermedades cardiovasculares. Para las mujeres embarazadas, el plomo presenta riesgos adicionales, asociándose con abortos espontáneos, hipertensión y malos resultados del parto. Durante el embarazo, el plomo almacenado en los huesos de la madre puede liberarse en el torrente sanguíneo, exponiendo al feto en desarrollo.
Expertos señalan que, aunque la mayoría de las personas están familiarizadas con el hecho de que el plomo es tóxico, no se dan cuenta del alcance de la intoxicación generalizada por plomo en poblaciones enteras, a menudo a través de fuentes menos obvias como los cosméticos.
Regulaciones y la Realidad Actual
A lo largo de los años, ha habido campañas exitosas para eliminar el plomo de fuentes como la gasolina y la pintura. Sin embargo, el plomo aún se esconde en muchas fuentes industriales, alimentos, especias y, sí, en cosméticos cotidianos.
Si bien docenas de países han desarrollado controles incluso más estrictos que la FDA, incluyendo 65 países que lo han prohibido por completo, en muchas naciones de ingresos bajos y medios, las regulaciones para limitar la exposición al plomo no existen o fallan debido a la falta de aplicación.

Estudios recientes lo demuestran. En Ghana, una investigación encontró que algunos lápices labiales superaban el límite permitido de 1 ppm por un amplio margen, llegando a concentraciones de hasta 18 ppm. La investigadora señaló que los pigmentos de color a menudo provienen de complejos de metales pesados y que algunos fabricantes eluden el cumplimiento si los organismos reguladores no son vigilantes.
En Pakistán, un análisis de lápices labiales vendidos localmente mostró que 7 de 15 contenían plomo, con una concentración máxima de 52.2 μg/g, más de cinco veces el límite recomendado por la FDA. La investigadora destacó el problema de los productos falsificados (con envases que imitan marcas conocidas como Revlon o L’Oréal Paris pero que no son fabricados por la misma empresa) que a menudo se preparan localmente con altos niveles de plomo. Sin embargo, incluso productos de marcas reconocidas pueden contener altos niveles de plomo y otros metales como contaminante.
Quizás el ejemplo más claro de cómo fallan las regulaciónes es el uso continuado del kohl en muchos países. Aunque India, al igual que Estados Unidos, restringe la cantidad de plomo en los aditivos de color cosméticos a 20 ppm, el surma o kajal que se encuentra en el mercado a menudo contiene cantidades excesivas de plomo. Un estudio en Kolkata encontró que las muestras de surma compradas localmente promediaban hasta un tercio de plomo por peso, dependiendo del color. En esta comunidad, los padres usaban surma en bebés y niños pequeños, creyendo que protegía del mal de ojo y fortalecía la vista. Los niños que recibían aplicaciones diarias tenían niveles de plomo en sangre significativamente más altos que sus compañeros, superando con creces el nivel de intervención recomendado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (3.5 μg/dL).
El kohl sigue usándose en muchos países e incluso está disponible en mercados especializados y tiendas en Europa. Investigaciones han encontrado que muchas muestras de kohl vendidas en Europa y en línea, a pesar de prometer estar libres de plomo o antimonio, contenían plomo, algunas con más del 40% de plomo por peso. Este kohl adulterado es ilegal en países europeos y en Estados Unidos, pero es fácilmente accesible.
El kohl no es el único producto tradicional preocupante que escapa a los marcos regulatorios. Las mujeres en el sur de Asia usan un polvo llamado sindoor para aplicar un bindi en la frente o para decorar la raya del cabello. El sindoor a menudo contiene sulfuro de mercurio y, para darle un color rojo brillante, se mezcla con óxido de plomo. Muchas mujeres lo aplican a diario, aumentando su exposición.
Múltiples estudios sugieren que los lápices labiales brillantes tienden a contener concentraciones particularmente altas de plomo, posiblemente porque el plomo puede presentarse en rocas junto con el mineral mica, que añade el brillo. En algunas pruebas, los tonos marrones y rosa brillante tendieron a contener más plomo que otros colores, probablemente por los pigmentos utilizados.

Preguntas Frecuentes
¿Es peligroso el plomo en el maquillaje?
Sí. Incluso en pequeñas cantidades y con el uso frecuente, el plomo en el maquillaje puede ser perjudicial. Se acumula en el cuerpo y se asocia con efectos neurotóxicos en niños (afectando el IQ, comportamiento y habilidades motoras) y problemas cardiovasculares y cognitivos en adultos. También representa riesgos para las mujeres embarazadas y el feto.
¿Qué marcas de maquillaje usan plomo?
El texto proporcionado no nombra marcas específicas que *intencionalmente* añadan plomo en la actualidad. Menciona que se ha encontrado plomo en productos falsificados que imitan marcas conocidas y que *algunos* productos de marcas reconocidas *pueden* contener altos niveles de plomo como contaminante. Históricamente, se usaba en muchas formulaciones.
¿Para qué se usaba el plomo en el maquillaje?
Históricamente, se usaba como pigmento para lograr tonos blancos (cerusa), para oscurecer los ojos (kohl/galena) y para dar color a otros productos (como el rojo en sindoor o los tonos en lápices labiales antiguos). En la actualidad, su presencia se debe principalmente a la contaminación de los minerales utilizados en la fabricación, aunque se sugiere la posibilidad de adición intencional para color y resistencia a la humedad.
¿Cómo puedo saber si mi maquillaje contiene plomo?
El texto proporcionado no ofrece un método que los consumidores puedan usar para probar sus productos en casa. La detección de plomo en cosméticos generalmente se realiza mediante análisis de laboratorio. La responsabilidad de garantizar que los productos cumplan con los límites de plomo recae en los fabricantes y en los organismos reguladores.
En conclusión, aunque las regulaciones existen y ha habido progresos significativos en la eliminación del plomo de muchas fuentes, este metal tóxico sigue siendo una preocupación en el mundo de los cosméticos. La contaminación mineral, los productos falsificados y la falta de aplicación regulatoria en ciertas regiones contribuyen a que el plomo persista en productos como kohl, sindoor y algunos lápices labiales. La conciencia sobre este riesgo es fundamental para proteger la salud, especialmente la de los niños y las mujeres embarazadas, de los efectos duraderos de la exposición al plomo.
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