Why did people paint their faces white in the 1700s?

Maquillaje en el Siglo XIX: ¿Era Común?

01/11/2020

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Hoy en día, el maquillaje es una forma de expresión personal, un ritual diario para muchos y una industria multimillonaria. Las redes sociales están inundadas de tutoriales, reseñas de productos y looks audaces que celebran la creatividad y la individualidad. Pero, ¿cómo era la relación de la sociedad con el maquillaje hace poco más de un siglo? Específicamente, ¿qué tan común era usar maquillaje en los años 1800?

La respuesta corta es compleja: dependía de la época dentro del siglo, la clase social, la ubicación geográfica y, crucialmente, de la discreción con la que se aplicaba. Lejos de la aceptación abierta que vemos hoy, el siglo XIX, dominado en gran parte por la era Victoriana en Europa y Norteamérica, impuso un ideal de belleza que, superficialmente, rechazaba el maquillaje evidente.

El Ideal de Belleza Victoriano: La Apariencia Natural

La era Victoriana (aproximadamente de 1837 a 1901), influenciada por la moralidad de la Reina Victoria, promovió un ideal de feminidad basado en la virtud, la modestia y la naturalidad. La mujer ideal debía parecer delicada, pura y con una salud radiante, pero de forma innata, no artificial.

What was makeup like in the 1700s?
The face was extremely pale, with rouge applied in large, round circles on the cheeks. The eyes were left bare, sometimes with darkened brows, and lips were reddish. In contrast, Englishwomen usually appeared somewhat naturalistic, with cosmetics used sparingly and discreetly.

El cutis pálido era muy valorado, ya que indicaba que una mujer no necesitaba trabajar al aire libre bajo el sol, un signo de estatus y ocio. Un ligero rubor en las mejillas y un color saludable en los labios eran deseables, pero debían parecer el resultado de una buena salud y una vida virtuosa, no de cosméticos aplicados.

El maquillaje visible, el que se notaba, estaba fuertemente estigmatizado. Se asociaba con actrices (consideradas de moral dudosa), cortesanas y mujeres de la clase trabajadora que, quizás, intentaban disimular las durezas de su vida. Para una dama respetable de la alta sociedad, ser descubierta usando maquillaje era una vergüenza que podía dañar su reputación.

La Doble Moral: Maquillaje Usado en Secreto

A pesar de la condena pública y social, la realidad era que muchas mujeres sí usaban maquillaje, pero lo hacían en secreto. La clave no era *no* usarlo, sino que *no pareciera* que lo usabas. Era una doble moral extendida.

Las mujeres se esforzaban por lograr ese aspecto "naturalmente" perfecto utilizando una variedad de productos y técnicas. Aplicaban polvos blancos para palidecer el cutis (a menudo a base de arroz o zinc, pero también, peligrosamente, de plomo), pellizcaban sus mejillas y labios antes de entrar en una habitación para estimular la circulación y obtener un color temporal, o usaban tintes sutiles que parecieran un rubor natural.

Los cosméticos se aplicaban en la privacidad de sus tocadores y a menudo se referían a ellos con eufemismos como "productos para el cutis", "agua de belleza" o "artículos de tocador" para evitar la connotación negativa de la palabra "maquillaje". Existían manuales de belleza que, aunque predicaban la importancia de la higiene y una dieta saludable para un buen cutis, también incluían recetas y consejos para preparaciones caseras que, en esencia, eran cosméticos.

Los Productos Utilizados y sus Peligros

Aquí es donde la historia del maquillaje del siglo XIX se vuelve realmente fascinante y un tanto aterradora. Los productos disponibles eran a menudo caseros o vendidos por boticarios y comerciantes, y la regulación sobre sus ingredientes era prácticamente inexistente. Esto llevó al uso generalizado de sustancias altamente tóxicas.

  • Polvos Blancos: La *Cerusa* (carbonato de plomo) era uno de los blanqueadores de piel más populares. Aunque creaba un cutis blanco inmaculado, era mortal. El plomo se absorbía a través de la piel causando envenenamiento, que se manifestaba con parálisis, pérdida de cabello, problemas digestivos, daño cerebral e incluso la muerte. Con el tiempo, el uso continuado formaba una capa pastosa que se agrietaba, conocida como la "máscara de juventud" que, irónicamente, envejecía la piel.
  • Rubor y Tintes de Labios: Se usaba el *Bermellón* (sulfuro de mercurio), otro compuesto tóxico, para crear rojos intensos. También se utilizaba el *Carmín*, derivado de la cochinilla, que era mucho más seguro. Otros tintes podían contener arsénico o plomo.
  • Tratamientos para Ojos: Las gotas de *Belladona* (Atropa belladonna) se usaban para dilatar las pupilas, dando a los ojos una apariencia grande y brillante, considerada atractiva. Sin embargo, la belladona es un veneno potente que causa visión borrosa, sensibilidad a la luz, taquicardia y, con el tiempo, puede provocar ceguera.
  • Oscurecedores de Cejas y Pestañas: Se usaban hollín, kohl (a menudo con plomo) o mezclas a base de bayas y otros pigmentos naturales.
  • Polvos más Seguros: Existían alternativas menos peligrosas, como el polvo de arroz, el polvo de talco, el óxido de zinc o el subnitrato de bismuto (este último podía causar irritación).
  • Papel Rougé: Pequeños libritos de papel teñido con carmín o similar, que se frotaban sobre las mejillas o los labios para transferir color. Era discreto y fácil de llevar.

La falta de conocimiento sobre los efectos a largo plazo de estas sustancias significaba que muchas mujeres sufrían problemas de salud crónicos o incluso fatales debido a su rutina de belleza.

Variaciones a lo Largo del Siglo

El siglo XIX no fue monolítico. Las actitudes hacia el maquillaje variaron:

Durante la era Regency (principios del siglo, aproximadamente hasta 1837), si bien la elegancia y la sofisticación eran clave, había una aceptación ligeramente mayor de polvos y rubores sutiles, aunque siempre buscando un efecto fresco y juvenil.

La era Victoriana endureció las normas, promoviendo la moralidad y la modestia por encima de todo, lo que llevó el uso del maquillaje a la clandestinidad para la mayoría de las mujeres respetables.

Hacia finales del siglo, las actitudes comenzaron a relajarse gradualmente. La emergente industria cosmética empezó a producir y publicitar productos de forma más abierta (aunque a menudo vendidos como "tratamientos para la piel" o "embellecedores del cutis"). Marcas como Rimmel y Guerlain comenzaron a ganar popularidad, ofreciendo productos que, si bien aún podían contener ingredientes dudosos, marcaban el inicio de la industria moderna del maquillaje.

Maquillaje por Clase Social y Ocupación

Como se mencionó, la clase social jugaba un papel importante. Una tez pálida era un símbolo de estatus. Las mujeres de la clase trabajadora, que pasaban tiempo al sol, a menudo tenían la piel más oscura. Intentar parecer pálida era a veces una forma de ascensión social percibida, aunque los productos más baratos podían ser aún más peligrosos.

Las actrices y artistas de teatro eran una excepción notable a la regla de la discreción. Necesitaban usar maquillaje más pesado para que sus rasgos fueran visibles desde la distancia en el escenario. Esta visibilidad del maquillaje en el teatro contribuyó a su asociación negativa con la "artificiosidad" y una moralidad más laxa en la sociedad general.

Comparativa: Maquillaje en el Siglo XIX vs. Actualidad

CaracterísticaSiglo XIX (Época Victoriana)Actualidad (Siglo XXI)
Percepción SocialMayormente negativo si es visible. Asociado con inmoralidad o bajo estatus. Se busca parecer "naturalmente" bello.Generalmente positivo o neutro. Visto como autoexpresión, arte, realce de la belleza personal.
Ideal de BellezaCutis pálido, labios y mejillas sutilmente coloreados (que parezcan naturales), ojos brillantes. Énfasis en la modestia.Amplia diversidad de ideales. Desde "no-makeup makeup" hasta looks audaces y artísticos. Énfasis en la individualidad.
Productos TípicosPolvos (cerusa, arroz), rubores (bermellón, carmín), tintes de labios, belladona, kohl.Bases, correctores, coloretes, labiales, sombras de ojos, máscaras de pestañas, delineadores. Amplia variedad de texturas y acabados.
Peligros para la SaludMuy altos debido a ingredientes tóxicos como plomo, mercurio, arsénico, belladona. Causaban enfermedades graves y muerte.Generalmente bajos. Regulaciones estrictas sobre ingredientes. Pruebas de seguridad. Reacciones alérgicas son el principal riesgo.
AplicaciónEn privado, con el objetivo de que no se notara. Técnicas para simular rubor natural.Abiertamente, como parte de la rutina diaria. Numerosas técnicas (contouring, highlighting) para transformar o realzar.

Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje en los 1800s

¿Era ilegal usar maquillaje en el siglo XIX?

No, generalmente no era ilegal, pero sí estaba mal visto socialmente para las mujeres de clase alta y media que buscaban mantener una reputación respetable. La presión social era muy fuerte, llevando a muchas a usarlo en secreto.

¿Solo las mujeres usaban maquillaje?

Principalmente las mujeres. Sin embargo, algunos hombres podían usar productos sutiles como ceras para el bigote, aceites para el cabello o incluso polvos muy discretos para mejorar la apariencia, aunque el maquillaje visible en hombres era aún menos aceptado que en mujeres.

¿Cómo se conseguían los productos de maquillaje?

Se podían comprar en boticarios o farmacias, en tiendas especializadas que vendían "artículos de tocador" y perfumes, o se podían hacer en casa siguiendo recetas publicadas en manuales de belleza o revistas para mujeres.

¿Había alguna alternativa segura a los productos tóxicos?

Sí, existían alternativas más seguras como el polvo de arroz, el carmín (derivado de cochinillas), y tintes vegetales. Sin embargo, los productos con ingredientes tóxicos a menudo ofrecían resultados más drásticos (un blanco más intenso, un rojo más vibrante) que eran difíciles de resistir para quienes buscaban el ideal de belleza de la época.

¿Cambió mucho el maquillaje a lo largo del siglo?

Sí. A principios de siglo (Regency), había un poco más de apertura al uso sutil. La era Victoriana (mediados a finales) fue la más restrictiva, llevando el uso a la clandestinidad. Hacia el final del siglo, con el surgimiento de la industria cosmética moderna, comenzó a haber una mayor disponibilidad y aceptación gradual, aunque todavía lejos de los estándares actuales.

Conclusión

En resumen, la idea de que las mujeres en el siglo XIX no usaban maquillaje es un mito. Si bien el ideal de belleza victoriano promovía la virtud y la apariencia natural, y el maquillaje visible estaba mal visto y asociado a una moralidad cuestionable, el uso de cosméticos era, de hecho, bastante común.

La clave estaba en la discreción y en lograr un aspecto que pareciera innato. Sin embargo, esta búsqueda de la belleza "natural" a menudo implicaba el uso de productos elaborados con ingredientes increíblemente peligrosos y tóxicos, lo que ponía en riesgo la salud y la vida de quienes los utilizaban.

El maquillaje en el siglo XIX era, por tanto, un secreto a voces, una práctica extendida pero oculta tras una fachada de modestia y naturalidad impuesta por las estrictas normas sociales de la época. Era una herramienta para alcanzar un ideal de belleza peligroso y a menudo inalcanzable de forma genuina, reflejando las complejidades y contradicciones de una era fascinante.

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