13/07/2017
Amanda Seyfried, conocida por su talento en la pantalla, ha compartido públicamente aspectos menos glamurosos de su vida profesional, particularmente en lo que respecta a mantenerse en forma y la presión que enfrenta para cumplir con ciertos estándares físicos. Lejos de ser algo natural o sin esfuerzo, la actriz ha sido muy sincera sobre el arduo trabajo que implica mantener su figura.

En una entrevista, Seyfried habló sobre la dificultad de su régimen para mantenerse delgada, mencionando específicamente una experiencia con una dieta de alimentos crudos que describió como desagradable. Esta declaración subraya que las medidas que toma no siempre son placenteras, sino sacrificios necesarios desde su perspectiva.

Dieta y Limpiezas Ocasionales
Uno de los puntos que Amanda Seyfried ha tocado es su enfoque en la dieta. Ella mencionó específicamente una "limpieza de alimentos crudos" que realiza ocasionalmente. Si bien no profundizó en los detalles exactos de esta limpieza, sí la describió con una palabra que denota desagrado ("grossness" en inglés), lo que sugiere que no es una experiencia agradable para ella. Esto indica que mantener su figura implica a veces recurrir a métodos alimenticios estrictos y poco apetecibles.
Seyfried aclara que esta limpieza es algo que hace de vez en cuando, implicando que no es su dieta diaria habitual. Sin embargo, el hecho de que la mencione como parte de su rutina para mantenerse delgada resalta la disciplina y las medidas, a veces extremas, a las que recurre. Fuera de estas limpiezas ocasionales, simplemente menciona que "come", lo que sugiere una dieta más regular, aunque el enfoque general sigue siendo el control de lo que ingiere para mantener su peso.
La actriz, estando en la veintena, afirma tener conocimiento sobre cómo cuidar su cuerpo por sí misma, lo que implica que ha desarrollado sus propias estrategias y rutinas de alimentación a lo largo del tiempo para gestionar su peso y forma física. Este conocimiento auto-adquirido es clave para entender cómo aborda la dieta no solo como una necesidad, sino como una parte gestionada activamente de su vida.
El Rol Fundamental del Ejercicio
Además de la dieta, Amanda Seyfried enfatiza enormemente la importancia del ejercicio físico en su rutina. Ella es muy clara al respecto: "corro y hago mucho ejercicio". Esta afirmación directa no deja lugar a dudas sobre la cantidad de actividad física que realiza.
Seyfried conecta directamente este intenso ejercicio con el hecho de mantenerse delgada. Ella afirma que "no es delgada sin un infierno de mucho trabajo", refiriéndose explícitamente a su rutina de correr y ejercitarse constantemente. Esto desmitifica la idea de que su delgadez es puramente genética o sin esfuerzo, posicionándola como el resultado directo de una gran cantidad de dedicación y esfuerzo físico.

La combinación de correr y "mucho ejercicio" sugiere una rutina variada y constante que va más allá de simplemente mantenerse activa. Implica sesiones dedicadas y regulares de actividad física, lo cual, junto con su enfoque en la dieta, forma los pilares de su estrategia para mantener su figura.
La Presión Inevitable de la Industria
Uno de los aspectos más reveladores de las declaraciones de Amanda Seyfried es cómo aborda la presión de la industria del entretenimiento para mantenerse delgada. Ella es brutalmente honesta al afirmar que tiene que "mantenerse en forma porque soy una actriz". Esta es una conexión directa y sin filtros entre su profesión y la necesidad de controlar su cuerpo.
Seyfried califica esta situación como "jodida y retorcida" ("fked up and twisted"), lo que transmite su sentir sobre la injusticia y la dificultad moral de esta exigencia. No lo ve como algo natural o deseable, sino como una imposición de su trabajo.
Para ilustrar el impacto directo de esta presión, menciona específicamente su experiencia con la película Mamma Mia!. Ella cree que si hubiera sido "más grande", no la habrían elegido para el papel. Esta declaración es poderosa, ya que sugiere que las oportunidades laborales en su campo pueden depender directamente de su tamaño corporal, validando la presión que siente.
Esta necesidad de estar delgada para conseguir roles es, según ella, simplemente "parte de su trabajo". Esto normaliza, de una manera preocupante, la idea de que la obsesión por el cuerpo no es una elección personal de bienestar, sino un requisito profesional para las actrices. La presión no es solo estética, sino económica y de desarrollo de carrera.
Una Conciencia Constante
Finalmente, Amanda Seyfried revela que pensar en su cuerpo y en mantenerse en forma es algo que está "siempre en su mente". No es una preocupación esporádica, sino una constante. Ella admite que no va a "negar que no pienso en ello todos los días".
Esta admisión subraya el nivel de atención y esfuerzo mental que requiere su físico. Estar "obsesionada con el cuerpo" es algo que ella misma reconoce como parte de su trabajo. Esto implica una vigilancia constante sobre lo que come, cuánto se ejercita y cómo se ve, lo cual puede ser mentalmente agotador.
La presión de la industria y la necesidad de cumplir con las expectativas se traducen en una conciencia diaria y persistente sobre su físico, confirmando que su figura es el resultado de una lucha y un esfuerzo continuos, tanto físicos como mentales.
En resumen, las declaraciones de Amanda Seyfried ofrecen una perspectiva cruda y honesta sobre los sacrificios que implica mantenerse en forma en Hollywood. Su figura delgada no es un don effortless, sino el resultado de una estricta dieta (incluyendo limpiezas ocasionales desagradables), un ejercicio intenso y constante, y la presión implacable de una industria que, según ella, condiciona las oportunidades de trabajo** al tamaño corporal. Su experiencia pone de manifiesto el lado menos visible y a menudo difícil de la vida de una actriz.
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