How to remove makeup from a photo?

MakeApp: La Polemica App Que Quita Maquillaje

20/07/2019

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En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, constantemente aparecen nuevas aplicaciones móviles diseñadas para facilitarnos la vida, entretenernos o incluso abordar problemas sociales complejos. Esperamos apps que nos digan dónde encontrar algo específico, que comparen precios o que nos informen sobre el transporte público. Sin embargo, a veces surgen herramientas cuya utilidad y propósito generan un intenso debate. Este es el caso de una aplicación particular que ha captado la atención y levantado una ola de controversia por su funcionalidad: eliminar el maquillaje de las fotografías.

How to remove makeup from a photo?
The app, called MakeApp, uses AI, is free via the Apple app store and Google Play, and needs access to your camera roll to source the images. 'MakeApp lets you add or remove makeup from any face!15 nov 2017

Mientras esperamos pacientemente la llegada de esa app que nos diga a qué distancia estamos del bar más cercano que sirva prosecco y patatas fritas, o una que compare el precio de una prenda escaneando su etiqueta en todas las tiendas, o incluso una que nos muestre si el autobús que vamos a tomar tiene asientos disponibles, ha aparecido una que permite quitar el maquillaje de las mujeres sin su consentimiento. Esta es MakeApp, y su existencia ha abierto una importante conversación sobre la privacidad, el consentimiento y la percepción de la belleza en la era digital.

¿Qué es MakeApp y Cómo Funciona Exactamente?

La aplicación en cuestión se llama MakeApp. Su descripción en las tiendas de aplicaciones es simple y directa, casi seductora: "¡MakeApp te permite añadir o quitar maquillaje de cualquier cara!". Utiliza inteligencia artificial (IA) para realizar esta transformación. El proceso es presentado como algo casi mágico y sin esfuerzo: eliges una foto o un video de tu galería personal, presionas un solo botón, y la aplicación supuestamente hace todo el trabajo pesado, realizando su "magia".

Está disponible de forma gratuita tanto en la App Store de Apple como en Google Play, lo que facilita su acceso a un público masivo con un simple clic. Para poder funcionar, MakeApp requiere un permiso fundamental: acceso completo a tu galería de fotos o carrete de cámara. Es de aquí de donde obtiene las imágenes que va a procesar, ya sea para eliminar el maquillaje existente o para añadirlo digitalmente.

El Propósito Declarado por el Creador: ¿Una Herramienta de Lucha Social?

Ashot Gabrelyanov, el desarrollador detrás de MakeApp, ha salido al paso de la controversia para explicar la motivación original y uno de los usos potenciales que él visualizó para esta herramienta. Según declaraciones a medios como Business Insider, uno de los propósitos detrás de la creación de MakeApp es como una forma de ayudar en la identificación de víctimas de tráfico humano. Argumenta que en muchos de estos casos, se utiliza una gran cantidad de maquillaje, a menudo aplicado de forma permanente o muy densa, para disfrazar la edad o la identidad de las personas traficadas, haciendo que su reconocimiento sea extremadamente difícil.

"Si los traficantes de personas pueden ocultar la identidad de estas víctimas, sus posibilidades de rescate son bajas", explicó Gabrelyanov. Continuó señalando que cuando los servicios de seguridad muestran una imagen a las familias y preguntan '¿Es esta su hija?', el maquillaje fuertemente aplicado a menudo hace que el proceso de identificación sea increíblemente complicado y desalentador. La esperanza, según él, es que esta tecnología pueda ofrecer una herramienta adicional para ayudar a familias y autoridades a identificar a las víctimas y facilitar su rescate. Gabrelyanov incluso afirmó estar en contacto con organizaciones que trabajan directamente con víctimas de tráfico humano para explorar cómo MakeApp podría ser una herramienta útil en este contexto.

Visto desde esta perspectiva, el propósito declarado por el creador añade una capa de complejidad y un matiz social y humanitario significativo a una aplicación que, en la superficie, podría parecer frívola o invasiva. Busca utilizar el poder de la IA para un fin noble y urgente.

La Otra Cara de la Moneda: Uso Indebido y la Ola de Controversia

Sin embargo, como tristemente suele ocurrir con las nuevas tecnologías, especialmente aquellas con capacidades de manipulación de imágenes personales, el uso que los usuarios comunes le han dado a MakeApp se ha desviado significativamente del propósito altruista declarado por su creador. O al menos, ha puesto el foco en aspectos mucho más problemáticos y éticamente cuestionables.

La aplicación, a pesar de su potencial utilidad social en nichos muy específicos como la identificación forense o de víctimas, ha generado una considerable controversia global. ¿La razón principal y el centro de la crítica? Permite eliminar el maquillaje de la cara de una persona sin su consentimiento. Esto ha llevado a que una gran cantidad de usuarios la utilicen con fines de burla, crítica, humillación o simplemente por morbo, para "desenmascarar" a mujeres en fotografías que obtienen de redes sociales, perfiles de aplicaciones de citas como Tinder, o cualquier otra fuente pública o privada a la que tengan acceso.

Comentarios de usuarios, como el citado en el texto original donde alguien alardea de "procesar todas mis coincidencias de Tinder a través de esto! ¡Enfádense, tostadas!" (una expresión despectiva utilizada en línea), son un claro y preocupante indicio del tipo de uso que se le está dando de forma masiva. Este comportamiento no solo es profundamente irrespetuoso y misógino en muchos casos, sino que también constituye una clara invasión a la privacidad de las personas al alterar digitalmente su imagen personal sin su permiso explícito. Es una forma de tomar control sobre la apariencia de otro sin su consentimiento.

¿Por Qué Eliminar el Maquillaje Sin Consentimiento es un Problema Tan Grande?

Dejando de lado el posible uso benéfico en casos extremos como el tráfico humano, la funcionalidad principal de MakeApp, tal como la usan la mayoría de los usuarios en el día a día, plantea serias y profundas cuestiones éticas, sociales y psicológicas. La idea de poder alterar digitalmente la apariencia de alguien, específicamente removiendo el maquillaje que han elegido usar, toca fibras sensibles relacionadas con la imagen corporal, la autoestima, el derecho a la privacidad y la autonomía sobre cómo uno elige presentarse al mundo.

Para muchas mujeres (y también hombres, aunque la controversia de MakeApp se ha centrado mayormente en las mujeres), el maquillaje no es simplemente una capa superficial de vanidad o un intento de engaño. Es una herramienta de expresión personal, una forma de arte, un ritual diario que les ayuda a prepararse para el día, o una fuente crucial de confianza. Los datos disponibles sugieren que las mujeres invierten una cantidad significativa de tiempo y dinero en su apariencia; un informe citado en el texto original indicaba que la mujer británica promedio gasta más de 100 libras al mes en su apariencia, y una parte considerable de ello, más de 50 libras, se destina únicamente al rostro.

Este gasto y esfuerzo no son solo por estética. Para algunas, maquillarse puede tener un impacto transformador en cómo se sienten consigo mismas. Puede cambiar su comportamiento, hacerlas sentir más seguras, más capaces, permitiéndoles abordar situaciones o hacer cosas que de otro modo no se atreverían. Muchas mujeres sienten que no pueden salir de casa sin maquillaje, no por una obligación impuesta, sino porque es parte de su armadura personal, de cómo se sienten completas y preparadas para interactuar con el mundo exterior.

Paralelamente, existe una constante y a menudo contradictoria presión social sobre las mujeres. Por un lado, se espera que cumplan con ciertos estándares de belleza, a menudo inalcanzables sin alguna ayuda cosmética. Por otro lado, son criticadas cuando se percibe que usan "demasiado" maquillaje o que su apariencia maquillada difiere "demasiado" de su apariencia "natural". Aplicaciones como MakeApp, al permitir que cualquiera "revele" el rostro sin maquillaje de alguien sin su permiso, alimentan esta narrativa tóxica de que el maquillaje es algo que debe ser "expuesto" o "removido" para revelar la "verdadera" persona. Esto ignora fundamentalmente el hecho de que la persona maquillada también es la "verdadera" persona, simplemente presentada de una manera diferente, elegida por ella misma.

La eliminación digital del maquillaje sin consentimiento sienta un precedente peligroso. Sugiere que la imagen que una persona elige proyectar de sí misma no es enteramente suya para controlar, sino que otros tienen el derecho de alterarla, modificarla o "corregirla" según su propio criterio o curiosidad. Es una forma de invasión a la privacidad, una falta de respeto a la autonomía personal sobre la propia imagen y una manifestación de la cultura de escrutinio constante a la que se somete la apariencia de las mujeres.

Considerando cuánto esfuerzo, tiempo, dinero y significado personal le dan muchas mujeres a su rutina de maquillaje, que una aplicación permita a extraños deshacer digitalmente ese trabajo y "mostrar" una versión diferente de ellas sin su permiso es, en el mejor de los casos, una molestia trivial y poco respetuosa, y en el peor, una forma de acoso digital, burla o humillación pública. Incluso si tú personalmente no le das la misma importancia al maquillaje, la cuestión central es el derecho a la autonomía sobre la propia imagen.

Probando la Aplicación: Resultados Reales vs. Expectativas

La autora del texto original, en un intento por ir más allá de la retórica y entender de primera mano la aplicación y sus resultados, decidió probar MakeApp consigo misma. Utilizó varias fotografías suyas con diferentes niveles de maquillaje, desde un look muy elaborado hasta uno con apenas un toque de cosméticos. Sus hallazgos son reveladores y, quizás para alivio de muchos que temían resultados "horribles", no tan dramáticos como la narrativa en torno a la app podría sugerir, pero sí subrayan la falta de precisión y el potencial para generar imágenes poco halagadoras o incluso distorsionadas.

Según la experiencia de la autora, los resultados de MakeApp al quitar el maquillaje de sus fotos no la mostraron "tal cual es" sin maquillaje. En lugar de eso, las imágenes resultantes eran notablemente borrosas. Además, y de forma preocupante, la aplicación añadía manchas o parches oscuros en ciertas áreas del rostro, como debajo de los ojos, creando un efecto de ojeras o imperfecciones que no estaban presentes en la realidad. Es decir, MakeApp no creaba una imagen precisa y fiel del rostro sin maquillaje, sino una versión alterada, distorsionada y, en su opinión, poco favorecedora de la foto original.

Esto la llevó a una conclusión clara y contundente: "esto definitivamente NO es como me veo sin maquillaje, estas son solo imágenes borrosas mías con maquillaje, con manchas oscuras añadidas". Aunque reconoció que el resultado no fue tan "horrible" como temió inicialmente (quizás imaginando una transformación drástica y desagradable), la calidad y precisión de la transformación digital dejaron mucho que desear. A pesar de que los resultados no fueran una catástrofe estética, reafirmó su postura ética: no le gustaría que nadie utilizara esta aplicación (que además genera resultados poco favorecedores) en sus imágenes sin su conocimiento o consentimiento explícito.

Es interesante notar que la aplicación también permite añadir maquillaje a las fotos, no solo quitarlo. Sin embargo, la autora mencionó que en sus pruebas con esta funcionalidad, obtuvo resultados extraños, como labios de color gris, lo que sugiere que la funcionalidad de adición de maquillaje tampoco es particularmente sofisticada, realista o bien implementada en comparación con otras aplicaciones de edición de fotos.

Esta prueba práctica realizada por la autora demuestra que, más allá de la seria controversia ética sobre el consentimiento y la privacidad, la aplicación podría no ser siquiera efectiva en su propósito declarado de "revelar" la apariencia sin maquillaje de forma fiel y precisa, generando en cambio resultados artificiales, borrosos y potencialmente desagradables que no representan la realidad.

Preguntas Frecuentes Sobre MakeApp y Su Controversia

A raíz de la popularidad y, sobre todo, la controversia que ha rodeado a MakeApp, es común que surjan varias preguntas entre el público. Aquí abordamos algunas de las más frecuentes basándonos en la información disponible:

  • ¿Es MakeApp realmente efectiva para mostrar cómo luce alguien sin maquillaje? Basado en la experiencia reportada por la autora y comentarios de otros usuarios, la aplicación a menudo genera resultados borrosos, añade imperfecciones artificiales (como manchas oscuras) y no necesariamente muestra una imagen precisa y fiel de la persona tal cual es sin maquillaje. Parece más una manipulación digital que una representación real.
  • ¿Cuál es el propósito declarado del creador de MakeApp? El desarrollador, Ashot Gabrelyanov, ha afirmado que una de las motivaciones clave para crear la aplicación fue explorar su potencial uso para ayudar a identificar víctimas de tráfico humano, argumentando que el maquillaje se usa a menudo para disfrazar su identidad y edad, dificultando su reconocimiento.
  • ¿Por qué ha generado tanta controversia el uso de MakeApp? La controversia principal radica en que la aplicación permite eliminar el maquillaje de las fotos de otras personas sin su conocimiento o consentimiento. Esto es ampliamente considerado como una invasión a la privacidad, una falta de respeto a la autonomía personal sobre la propia imagen y una herramienta que puede ser utilizada para la burla, el acoso o la humillación, especialmente dirigida hacia las mujeres.
  • ¿Está MakeApp disponible para descargar? Sí, MakeApp está disponible de forma gratuita para su descarga tanto en la App Store de Apple para dispositivos iOS como en Google Play Store para dispositivos Android.
  • ¿El maquillaje es solo una cuestión de vanidad o superficialidad? Para muchas personas, el maquillaje es mucho más que eso. Puede ser una forma de expresión artística, un ritual de autocuidado, una herramienta para potenciar la confianza y la autoestima, o simplemente una preferencia personal sobre cómo desean presentarse al mundo. Reducirlo a mera vanidad ignora su significado personal y social para quienes lo usan.
  • ¿La aplicación también permite añadir maquillaje? Sí, la descripción de la aplicación indica que también se puede utilizar para añadir maquillaje a las fotos, aunque la experiencia de la autora sugirió que esta funcionalidad también podría no ser muy realista o precisa.

Conclusión: Una Herramienta de Doble Filo y la Importancia del Consentimiento

MakeApp representa un fascinante, aunque profundamente problemático, ejemplo de cómo la tecnología de inteligencia artificial puede ser aplicada de maneras que generan tanto potencial beneficio como daño significativo. Por un lado, el propósito declarado por su creador de usarla para fines humanitarios, como la posible ayuda en la identificación de víctimas de tráfico humano, es sin duda un objetivo potencialmente valioso y digno de exploración por parte de las autoridades y organizaciones pertinentes que trabajan en ese campo.

Sin embargo, por otro lado, el uso predominante y masivo que los usuarios le han dado a la aplicación, que es eliminar el maquillaje de las fotos de otras personas sin su conocimiento o consentimiento, es donde reside la mayor parte de la controversia y el problema ético fundamental. Este uso ignora por completo el derecho fundamental de las personas a controlar su propia imagen digital. Alimenta una cultura de escrutinio constante y juicio sobre la apariencia femenina, y reduce el maquillaje a algo que supuestamente "oculta" la "verdad" y que, por lo tanto, debe ser "quitado" para revelar la supuesta apariencia real. Esto es irrespetuoso y desconsiderado hacia el significado personal que el maquillaje tiene para quienes deciden usarlo.

Además, la experiencia práctica de probar la aplicación, como la reportada por la autora original, sugiere que MakeApp podría no ser tan precisa o efectiva como se publicita para "revelar" la apariencia sin maquillaje. Los resultados a menudo parecen ser manipulaciones digitales borrosas y poco favorecedoras en lugar de una representación fiel del rostro al natural. Esto añade otra capa de frustración y cuestionamiento sobre su utilidad real, incluso desde una perspectiva puramente técnica o estética.

En última instancia, la historia de MakeApp subraya de forma contundente la importancia crucial y no negociable del consentimiento en la era digital. Si bien la tecnología puede ofrecernos herramientas increíblemente poderosas y con capacidades de transformación asombrosas, su aplicación debe siempre respetar la privacidad, la dignidad y la autonomía de los individuos. Alterar digitalmente la imagen de alguien, ya sea añadiendo o quitando elementos como el maquillaje, o modificando cualquier otro aspecto de su apariencia, sin su permiso explícito y consciente, cruza una línea ética que no debería ser cruzada. La tecnología en sí misma puede ser neutral, pero el uso que le damos define su impacto real en la sociedad, y en el caso de MakeApp, ese impacto, en gran medida, ha sido negativo, preocupante y ha abierto un debate necesario sobre los límites de la manipulación de imágenes personales en la era de la inteligencia artificial.

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