17/06/2022
Lograr un maquillaje que no solo se vea bien al momento, sino que también perdure a lo largo del día y resalte tus mejores rasgos, a menudo depende de un factor crucial: el orden en que aplicas tus productos. Puede parecer un detalle menor, pero la secuencia correcta puede marcar una gran diferencia en el acabado final, la durabilidad y la forma en que los productos se integran en tu piel. ¿Corrector antes o después de la base? ¿Mascara antes o después del delineado? Estas son preguntas comunes que pueden generar confusión, pero no te preocupes, estamos aquí para desvelar el misterio y proporcionarte una guía clara para un maquillaje impecable.
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Aunque en el lenguaje cotidiano podamos decir indistintamente 'ponerse maquillaje' o 'aplicarse maquillaje', en el contexto de una guía de aplicación, el término 'aplicar' suele sonar un poco más formal y preciso, especialmente cuando hablamos de seguir pasos específicos. Sin embargo, lo importante es la acción: cómo depositas y trabajas cada producto sobre tu piel para construir tu look. Siguiendo una lógica basada en las texturas de los productos y su función, podemos establecer una rutina que optimice los resultados.

Preparando el Lienzo: Cuidado de la Piel y Pre-base
Antes de siquiera pensar en el maquillaje, el paso más fundamental y a menudo subestimado es la preparación de la piel. Una piel bien cuidada e hidratada es la base perfecta sobre la que trabajar. Asegúrate de haber completado tu rutina de cuidado facial, que debe incluir limpieza, tónico (si usas) y una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel. Si te expondrás al sol, no olvides el protector solar.
Una vez que tu piel está lista, puedes considerar el uso de una pre-base o *primer*, y/o correctores de color. Este paso es opcional, pero sumamente beneficioso si buscas maximizar la duración de tu maquillaje, minimizar la apariencia de poros, unificar la textura de la piel o neutralizar rojeces y ojeras severas. La pre-base se aplica justo después de tu rutina de cuidado de la piel. Actúa creando una superficie más lisa y uniforme, ayudando a que la base se adhiera mejor y dure más tiempo. Los correctores de color (verdes para rojeces, naranjas o melocotón para ojeras oscuras, etc.) se aplican en áreas específicas para neutralizar tonos antes de la base.
Construyendo la Base: Fundación y Corrector
Con la piel preparada, es hora de unificar el tono y la textura del rostro con la base de maquillaje. La base actúa como el lienzo principal sobre el que construirás el resto de tu look. Es vital elegir una fórmula que se adapte a tu tipo de piel (seca, grasa, mixta, normal) y a tu tono exacto para un acabado natural. Si tienes la piel muy uniforme y solo necesitas corregir pequeñas imperfecciones, podrías incluso saltarte este paso y pasar directamente al corrector.
Aquí viene una pregunta frecuente: ¿corrector antes o después de la base? La recomendación general, y la que ayuda a evitar el efecto 'acartonado' y a usar menos producto del necesario, es aplicar el corrector *después* de la base. La base ya habrá cubierto gran parte de las imperfecciones y unificado el tono general, permitiéndote aplicar corrector de forma más precisa solo en las áreas que aún necesitan cobertura adicional, como ojeras, manchas o granitos. Difumina suavemente los bordes para que se integre perfectamente con la base.
Dando Dimensión y Color: Colorete, Bronceador e Iluminador
Una vez que la base del rostro está perfecta, es momento de devolverle vida y dimensión. Aquí entran en juego el colorete (o rubor), el bronceador y el iluminador. Estos productos se aplican para añadir color, esculpir el rostro y aportar luminosidad.
El orden en que los aplicas puede variar ligeramente según tu preferencia, pero generalmente se sigue una lógica. El bronceador se usa para dar calidez o contornear, aplicándolo en áreas donde el sol incidiría naturalmente o bajo los pómulos, en la frente y la mandíbula para crear sombras. El colorete se aplica en las mejillas para un toque de color saludable. El iluminador se coloca en los puntos altos del rostro (pómulos, puente de la nariz, arco de cupido, bajo el arco de la ceja) para captar la luz y dar un aspecto radiante.

Si utilizas productos en crema y en polvo, la regla general es aplicar las texturas en crema primero y sellarlas o complementarlas con las texturas en polvo después. Por ejemplo, un bronceador en crema seguido de un bronceador en polvo para mayor intensidad y duración.
Enmarcando la Mirada: Ojos y Cejas
La mirada es uno de los focos principales del maquillaje. El maquillaje de ojos (sombras, delineador, mascara) y las cejas se trabajan generalmente después de la base del rostro, aunque algunos maquilladores prefieren hacer los ojos primero para limpiar fácilmente cualquier caída de sombra. Sin embargo, si ya tienes la base hecha, este es el momento.
Dentro del maquillaje de ojos, el orden más común y práctico es: sombras, delineador y finalmente la mascara de pestañas. Aplicar la mascara al final evita que las pestañas ya cubiertas interfieran mientras intentas aplicar un delineado preciso. Las sombras dan profundidad y color al párpado, el delineador define la forma del ojo y la mascara abre la mirada y da volumen o longitud a las pestañas.
Las cejas enmarcan el rostro y complementan la mirada. Se recomienda trabajarlas después del maquillaje de ojos o incluso después de todo el rostro, para poder ajustar su intensidad y forma de manera que armonicen con el look completo. Rellena y define tus cejas con lápiz, sombra o gel según tu preferencia.
El Toque Final: Labios y Sellado
Finalmente, los labios. Aplicar el color de labios suele ser uno de los últimos pasos. Esto se debe a que es la parte más fácil de retocar a lo largo del día. Puedes optar por un simple bálsamo con color, un gloss, o un look completo con delineador y labial.
Para asegurar que todo tu arduo trabajo dure el mayor tiempo posible, el paso final es fijar el maquillaje. Puedes usar un polvo fijador translúcido, aplicándolo con una brocha grande por todo el rostro, o un spray fijador. Muchas personas usan uno, ambos, o ninguno, dependiendo de su tipo de piel y la duración deseada del maquillaje. Estos productos ayudan a sellar las capas de maquillaje, controlar el brillo y, en el caso de algunos sprays, dar un acabado más natural e integrado.

Preguntas Frecuentes sobre el Orden del Maquillaje
Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre la secuencia de aplicación de productos:
¿Puedo cambiar el orden de los pasos?
Sí, la belleza es personal y puedes adaptar la rutina a lo que funcione mejor para ti. Por ejemplo, muchos maquilladores profesionales prefieren hacer el maquillaje de ojos antes que la base para poder limpiar fácilmente cualquier residuo de sombra que caiga. Sin embargo, la secuencia presentada (piel, base, corrector, color/contorno, ojos/cejas, labios, fijar) es una guía sólida basada en la lógica de texturas y funciones de los productos que funciona bien para la mayoría.
¿Qué hago si uso productos en crema y en polvo?
Como regla general, aplica siempre los productos en crema antes que los productos en polvo. Las texturas en polvo se adhieren mejor y se difuminan más suavemente sobre bases cremosas o líquidas. Aplicar crema sobre polvo puede crear parches o levantar el maquillaje que ya has aplicado.
¿Es realmente necesario usar pre-base y fijador?
No es estrictamente necesario, pero sí muy recomendable si quieres que tu maquillaje dure más tiempo y se vea mejor a lo largo del día. La pre-base prepara la piel y mejora la aplicación de la base, mientras que el fijador sella todo y aumenta la longevidad del look.
¿Por qué el corrector va después de la base?
Aplicar el corrector después de la base te permite ver cuánta cobertura adicional necesitas realmente. La base ya habrá cubierto una parte significativa de las imperfecciones. Si aplicas corrector primero, es probable que uses más producto del necesario y corras el riesgo de que la zona se vea pesada o "cakey" una vez que apliques la base encima.
¿Cuándo debo maquillarme las cejas?
El orden de las cejas es bastante flexible. Puedes hacerlas después de la base, después del maquillaje de ojos, o incluso casi al final. Hacerlas después de gran parte del look te permite juzgar mejor la intensidad y definición que necesitan para equilibrar el resto de tu maquillaje.
Conclusión
Dominar el orden correcto de aplicación del maquillaje es una habilidad que mejora significativamente el resultado final de tu look. Siguiendo esta guía paso a paso, desde la preparación de la piel hasta el sellado final, podrás lograr un acabado más profesional, una mayor duración y una integración perfecta de todos tus productos. Experimenta, adapta los pasos a tus necesidades y preferencias, y descubre cómo una simple secuencia puede transformar completamente tu rutina de maquillaje.
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