12/07/2021
Nuestra capacidad para ver el mundo que nos rodea depende de un sistema increíblemente complejo dentro de nuestros ojos, particularmente en una estructura delicada y vital conocida como la retina. La retina es la capa más interna en la parte posterior del ojo y actúa como una extensión directa del cerebro, siendo el único tejido neural que podemos observar desde el exterior. Su función principal es procesar la energía luminosa que entra en el ojo y convertirla en señales eléctricas que el cerebro pueda interpretar como imágenes tridimensionales.

El desarrollo de la retina es un proceso largo y complejo que comienza temprano en la gestación y continúa después del nacimiento. Es un tejido con un metabolismo extremadamente alto, consumiendo oxígeno más rápido que cualquier otro en el cuerpo, lo que subraya su importancia y la necesidad de un suministro de sangre eficiente.
Las Capas y Células Fundamentales de la Retina
La retina no es una estructura simple, sino que está organizada en diez capas distintas, compuestas por seis tipos principales de células interconectadas a través de sinapsis. Estas capas y células trabajan en conjunto para captar, procesar y transmitir la información visual. Las células se dividen en tres tipos básicos: fotorreceptoras, neuronales y gliales.
Las capas, desde la más cercana al frente del ojo hacia la parte posterior, son:
- Membrana Limitante Interna
- Capa de Fibras Nerviosas (NFL)
- Capa de Células Ganglionares
- Capa Plexiforme Interna
- Capa Nuclear Interna
- Membrana Limitante Media
- Capa Plexiforme Externa
- Capa Nuclear Externa
- Membrana Limitante Externa
- Capa de Bastones y Conos
Dentro de estas capas, encontramos los diferentes tipos de células:
- Bastones
- Conos
- Células Ganglionares Retinianas
- Células Bipolares
- Células Horizontales
- Células Amacrinas
Cada una de estas células desempeña un papel específico en la transformación de los fotones de luz en potenciales de acción que el cerebro procesa.
Los Fotorreceptores: Bastones y Conos
Los fotorreceptores son las células que inician el proceso visual al detectar la luz. Hay dos tipos principales:
Bastones: Son extremadamente sensibles a la luz baja y son responsables de la visión en condiciones de poca iluminación (visión escotópica), produciendo imágenes en blanco y negro. Constituyen aproximadamente el 95% de los fotorreceptores humanos. Se concentran en la retina periférica y están ausentes en la fóvea central. Aunque tienen baja agudeza espacial y sensibilidad al contraste en comparación con los conos, son excepcionalmente sensibles a fotones individuales. Varios bastones convergen en una sola célula ganglionar retiniana, lo que aumenta su sensibilidad a la luz pero reduce su agudeza espacial. Utilizan glutamato como neurotransmisor.
Conos: Son menos sensibles a la luz en general pero permiten la visión en color y con alta resolución (visión fotópica). Se concentran principalmente en la mácula y son el único tipo de fotorreceptor presente en la fóvea central. Hay tres tipos de conos, sensibles a diferentes longitudes de onda de luz (rojo, verde y azul). A diferencia de los bastones, los conos tienen una recuperación rápida después de la exposición a la luz brillante. En la fóvea, la relación de conexión con las células ganglionares retinianas es cercana a 1 a 1, lo que permite la alta agudeza visual. También liberan glutamato.
Aquí tienes una tabla comparativa de bastones y conos:
| Característica | Bastones | Conos |
|---|---|---|
| Función Principal | Visión con poca luz (escotópica), blanco y negro | Visión con luz brillante (fotópica), color y detalle |
| Sensibilidad a la Luz | Muy alta | Menos alta |
| Agudeza Visual | Baja | Alta |
| Distribución | Principalmente en periferia, ausentes en fóvea | Concentrados en mácula y fóvea central |
| Cantidad (aprox.) | 95% de fotorreceptores | 5% de fotorreceptores |
| Recuperación tras Luz | Lenta (minutos) | Rápida (milisegundos) |
| Convergencia a CGR | Alta (varios a uno) | Baja (casi uno a uno en fóvea) |
Células Neuronales Intermedias: Bipolares, Horizontales y Amacrinas
Estas células procesan y modulan las señales antes de que lleguen a las células de salida de la retina.

Células Bipolares: Son neuronas de segundo orden que reciben información directamente de los fotorreceptores (bastones y conos) y la transmiten a las células ganglionares retinianas y amacrinas. Existen diferentes tipos (ON y OFF, bastón y cono) que responden de manera distinta a la luz. Forman circuitos básicos para la composición cromática, polaridad, contraste y perfil temporal del estímulo visual. Reciben glutamato de fotorreceptores y GABA de células horizontales, y a su vez, liberan glutamato a CGR y amacrinas.
Células Horizontales: Localizadas en la capa nuclear interna, modulan la transferencia de información entre fotorreceptores y células bipolares. Proporcionan inhibición lateral a las células bipolares y retroalimentación inhibitoria a bastones y conos, ayudando a ajustar la visión a diferentes niveles de luz y a mejorar el contraste. Son interneuronas GABAérgicas.
Células Amacrinas: Son neuronas intermedias con gran diversidad de tipos y funciones. Se encuentran en la capa nuclear interna y la capa de células ganglionares. Reciben entradas de células bipolares y se conectan con células ganglionares y otras células amacrinas. Pueden ser inhibitorias (liberando GABA o glicina) o excitatorias debido a sus uniones gap. Forman microcircuitos funcionales complejos que ayudan a detectar movimientos y variaciones específicas de la luz en diferentes direcciones.
Las Células Ganglionares Retinianas (CGR): La Salida de la Retina
Las CGR son las principales neuronas de salida de la retina. Reciben aportes excitatorios e inhibitorios de las células bipolares y amacrinas. Son cruciales para la transmisión de información visual al cerebro. Sorprendentemente, algunas CGR son intrínsecamente fotosensibles (contienen melanopsina) y ayudan en procesos no relacionados con la formación de imágenes, como la regulación del ritmo circadiano y el tamaño de la pupila.
Hay aproximadamente 20 tipos diferentes de CGR, cada una con características y conexiones sinápticas distintas, lo que les permite responder a diferentes aspectos del estímulo visual.
El Nervio Óptico: El Puente hacia el Cerebro
La información visual procesada por la retina debe ser enviada al cerebro para su interpretación final. Aquí es donde entra en juego el nervio óptico. El nervio óptico está formado por un haz de axones que provienen de las células ganglionares retinianas. Estos axones convergen en un punto específico de la retina llamado disco óptico.
Una vez recogidos en el disco óptico, estos axones salen del ojo y se dirigen hacia el cerebro, transportando la información visual. Las células gliales, que son células no neuronales, también forman parte del nervio óptico, proporcionando soporte estructural y protección a los axones neuronales.

El nervio óptico es, por lo tanto, la vía principal por la cual las complejas señales eléctricas generadas en la retina, después de ser procesadas por las células bipolares, horizontales y amacrinas, viajan hacia los centros visuales del cerebro, donde se ensamblan para crear nuestra percepción consciente del mundo visual.
Los axones de las CGR que forman el nervio óptico se dirigen a varias áreas cerebrales además de la corteza visual primaria, incluyendo el núcleo supraquiasmático (para el ritmo circadiano), el núcleo pretectal olivar (para el reflejo pupilar) y el núcleo geniculado lateral (una estación de retransmisión importante en la vía visual).
Células Gliales de Müller y Soporte Estructural
Las células gliales de Müller son las principales células gliales de la retina. Son células radiales que se extienden a través de casi todas las capas retinianas, desde la membrana limitante interna hasta la membrana limitante externa. Proporcionan soporte estructural, ayudan a mantener la homeostasis iónica y metabólica, y guían la luz a través de la retina hasta los fotorreceptores. La membrana limitante interna, que bordea el humor vítreo, está compuesta en gran parte por los pies terminales de las células de Müller.
Otras estructuras de soporte incluyen el epitelio pigmentario de la retina (EPR), una capa de células detrás de los fotorreceptores. El EPR tiene múltiples funciones vitales, como el metabolismo de la vitamina A, el mantenimiento de la barrera hematorretiniana, la fagocitosis de los segmentos externos de los fotorreceptores y el transporte de materiales.
Retina Central vs. Periférica
Existen diferencias significativas entre la retina central (mácula/fóvea) y la periférica. La retina central es más gruesa y está densamente poblada de conos, optimizada para la visión de alta agudeza y color. La retina periférica es más delgada y contiene predominantemente bastones, siendo más sensible a la luz baja y al movimiento.
La capa nuclear externa, que contiene los cuerpos celulares de bastones y conos, tiene un grosor uniforme, pero la proporción de bastones y conos varía drásticamente entre el centro y la periferia. La capa nuclear interna, que alberga los cuerpos celulares de células bipolares, horizontales y amacrinas, también muestra diferencias de densidad acordes con las conexiones sinápticas con los fotorreceptores.
Preguntas Frecuentes
¿Qué forman los axones de las células ganglionares?
Los axones de las células ganglionares de la retina se agrupan para formar el nervio óptico.

¿Qué es el haz de axones ganglionares?
Un haz de axones ganglionares que transporta información visual al cerebro se llama nervio óptico.
¿De qué células (partes de células) se componen la Capa de Células Ganglionares?
Esta capa contiene principalmente las células ganglionares retinianas (CGR) y algunas células amacrinas desplazadas.
¿Cuántas capas tiene la retina?
La retina es una estructura compleja compuesta por diez capas distintas.
¿Cuál es la función principal de los bastones?
Los bastones son responsables de la visión en condiciones de poca luz (visión escotópica) y detectan la presencia de luz (visión en blanco y negro).
¿Cuál es la función principal de los conos?
Los conos son responsables de la visión en condiciones de luz brillante (visión fotópica), permitiendo la percepción del color y los detalles finos.
En resumen, la retina es una maravilla de la ingeniería biológica, con sus múltiples capas y diversos tipos de células trabajando en perfecta armonía para capturar y procesar la luz. Las células ganglionares retinianas actúan como la puerta de salida, y sus axones, formando el vital nervio óptico, son el puente que lleva esta rica información visual a nuestro cerebro, permitiéndonos experimentar la complejidad y belleza del mundo visible.
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