Who is the guy on fire in Cirque du Soleil?

El Payaso Que Arde en Cirque du Soleil: Ray Wold

17/03/2018

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Imaginen una escena inusual: un vagabundo sentado tranquilamente, leyendo el periódico, mientras su zapato comienza a arder. Las llamas, al principio imperceptibles, se extienden por sus piernas y brazos. Parece ajeno al fuego, como si la vida ya lo hubiera golpeado tanto que el dolor físico dejara de importar. Esta no es una pesadilla, es una de las imágenes más icónicas y sorprendentes del espectáculo "O" del Cirque du Soleil, y el hombre en el centro de estas llamas es Ray Wold, el payaso que arde.

Desde 1998, Ray Wold ha cautivado al público desafiando los límites de la actuación, sometiéndose a un acto de auto-inmolación controlada que lo ha visto envuelto en llamas más de 12,000 veces. Pero, ¿quién es este artista extraordinario y cuál es la historia detrás de su ardiente carrera?

El Acto en Llamas: Una Danza Peligrosa

El momento cumbre del acto de Ray Wold implica una transformación impactante. Sentado como un vagabundo, con un periódico en mano, comienza el proceso. Un acelerante, específicamente combustible Coleman para acampar, satura su traje de Kevlar resistente al fuego. Este combustible se elige porque arde de manera limpia, sin producir el humo negro y asfixiante de otros materiales.

Con el olor distintivo del queroseno, Wold espera entre bastidores su señal. En cuestión de instantes, estará envuelto en llamas frente a un teatro abarrotado en el espectáculo "O". Las llamas, de un vibrante color naranja y azul, lo cubren mientras él parece, al principio, indiferente. La progresión del fuego, desde su zapato hasta cubrir su cuerpo, es parte de la coreografía cuidadosamente ejecutada.

Durante el acto, las temperaturas externas pueden alcanzar los 900 grados Fahrenheit. Aunque el traje de Kevlar está diseñado para protegerlo de ser "cocinado", el calor sigue siendo abrumador. Wold describe la sensación mientras está en llamas como sorprendentemente relajante, incluso como un masaje térmico, una perspectiva inusual dada la naturaleza extrema del acto.

Cada noche, Ray Wold realiza este acto dos veces, permaneciendo en llamas durante casi tres minutos en cada ocasión. Una vez que concluye la primera "quemadura corporal", un equipo de seguridad, que a menudo incluye a su esposa Chrissie, lo espera entre bastidores para extinguirlo. La rutina es precisa y casi casual en su ejecución, pero detrás de esa aparente calma hay un riguroso protocolo de seguridad.

Utilizan dos mantas ignífugas: una para sus accesorios y otra para él. Wold se tumba boca abajo mientras un tramoyista lo envuelve rápidamente, como si fuera un burrito. La práctica constante – cuatro veces por noche, cinco días a la semana desde 1998 – ha perfeccionado este proceso. Esta dedicación a la seguridad es la razón por la que el elenco y el equipo tienen un historial impecable. Han extinguido a Wold más de 12,000 veces sin incidentes mayores en el show "O".

El Camino hacia las Llamas: De Malabarista a Fénix Humano

Para Ray Wold, el camino hacia convertirse en el payaso que arde no fue lineal. El arte de la actuación estaba, quizás, en sus genes, pero unirse a un circo tradicional no era una opción vista con buenos ojos en su familia. Su padre, Elton, que creció durante la Gran Depresión y valoraba la estabilidad financiera por encima de todo, esperaba que Ray eligiera una carrera práctica, como la de su hermano en el FBI.

Sin embargo, a los 19 años, mientras estudiaba un programa de silvicultura en la universidad, Ray tuvo una revelación. Desanimado por las perspectivas laborales, se detuvo a observar a unos malabaristas en el campus. Lo invitaron a probar y descubrió un talento natural. Se unió al grupo y, poco después, tomó la audaz decisión de dejar la universidad para asistir a la Ringling Bros. Clown College, considerada la "Harvard del clowning".

Anunciar esta decisión a su padre fue un desafío. Elton temía que Ray nunca ganaría dinero. Y al principio, sus temores parecían justificados. Tras graduarse y trabajar en el circo Ringling Bros., Ray ganaba apenas $100 a la semana, de los cuales una parte se descontaba por alojamiento. Estaba, como su padre predijo, casi en la ruina.

Fue el legendario payaso Lou Jacobs quien le dio un consejo crucial: el circo tradicional no era el lugar para un gran payaso como él; debía buscar otros horizontes para ganar buen dinero. Siguiendo este consejo, Ray se mudó a San Diego y se convirtió en artista callejero en Balboa Park. Las condiciones eran duras: vivía en su furgoneta, se duchaba en un gimnasio y no tenía días libres ni bajas por enfermedad. Incluso cuando se rompió un brazo, siguió actuando, malabareando machetes con una sola mano para ganarse la vida.

La necesidad de destacar y la desesperación por un futuro financiero más estable lo llevaron a experimentar con el fuego. Estando en un crucero en 1990, donde los artistas dependen de la respuesta del público para mantener sus trabajos, el espectáculo de malabares de Ray no atraía a la gente. Necesitaba algo dramático, algo inolvidable. Empezó probando con una corbata o un pañuelo en llamas con la ayuda de su entonces novia, Chrissie.

No hubo un momento "eureka". La carrera de Wold fue una serie de avances graduales. Simplemente pensó en lo más difícil y arriesgado que podía hacer para cautivar a una audiencia. Estaba convencido de que si lo hacía bien, el público lo amaría. "Mucha gente intenta ser artista y toma el camino fácil, copiando a otros", reflexiona Wold. "Ser original, ser único, ese es el camino más difícil". Su deseo de entretener y ser un éxito era tan fuerte que estaba dispuesto a hacer casi cualquier cosa, incluso por encima de su propia seguridad.

Una Vida al Límite: Peligros, Heridas y Una Dedicación Férrea

Vivir de las llamas implica inevitablemente enfrentarse al peligro. Aunque el traje de Kevlar lo protege durante el acto en "O", Wold ha trabajado con fuego durante más de 20 años y las quemaduras son parte de la profesión. Sin embargo, las lesiones más graves que ha sufrido no han ocurrido en el escenario de Cirque du Soleil, donde la seguridad es primordial, sino durante trabajos independientes.

Ha tenido sustos, como quemarse el hombro escapando de una camisa de fuerza en llamas o que un sombrero de chef en llamas le cayera en la cara. Pero hace unos años, durante un trabajo fuera de "O", sufrió una quemadura grave en la parte inferior de la pierna. La piel desapareció, dejando una herida abierta y cruda. El dolor fue insoportable, diferente a cualquier cosa que hubiera experimentado antes. Su esposa, Chrissie, recuerda días en los que Ray tenía lágrimas en los ojos por el dolor, arrastrándose de la cama al baño por las mañanas.

A pesar del agonizante dolor, Ray Wold siguió actuando en "O", poniéndose el traje y prendiéndose fuego dos veces al día, cinco días a la semana. Chrissie se asombra de cómo pudo hacerlo. Esta increíble dedicación es un rasgo familiar, según su madre, Corrine, aunque Ray la lleva a un extremo. Siempre ha puesto el trabajo primero, sin importar si está enfermo o herido. Su asistencia perfecta en la escuela es otro ejemplo de esta mentalidad.

Es irónico que un hombre que se prende fuego profesionalmente sea sensible al sol. Wold tuvo que dejar de actuar en cruceros no por encontrar un trabajo mejor, sino porque se quemaba con demasiada facilidad. "Todo era sol y playas, y no soporto el sol y las playas", dice. "Soy demasiado blanco de piel". Esta anécdota subraya el contraste entre su acto extremo y su vulnerabilidad en situaciones cotidianas.

Aunque el acto de prenderse fuego es físicamente exigente y peligroso, Ray lo describe como la parte "fácil" de su día, con un toque de humor negro. La parte difícil, dice, es equilibrar la vida del exitoso artista con la del hombre simple, quizás aún marcado por las lecciones de su infancia y la influencia de su padre.

Más Allá del Fuego: Emprendimiento, Legado y el Motor Secreto

A pesar de tener uno de los trabajos más prestigiosos y únicos en el mundo del circo, Ray Wold sentía la necesidad de construir algo propio, de dejar su propia marca más allá de cumplir la visión creativa de otros. Esta inquietud, combinada con la necesidad de seguridad financiera que le inculcó su infancia y las dificultades económicas tempranas, lo llevó a diversificar sus actividades.

Junto con su esposa Chrissie, Ray fundó Amazing Clowns. Este negocio, con su propia "sede de payasos", ofrece todo lo necesario para organizar fiestas infantiles: entretenimiento, castillos hinchables, juegos, máquinas de algodón de azúcar, etc. Manejan alrededor de 30 eventos cada fin de semana, y aunque Ray no está en todos, es responsable de ellos. Esta empresa le proporciona una capa adicional de seguridad financiera, un contrapeso a la incertidumbre inherente a una carrera artística, donde un contrato puede no ser renovado.

La necesidad de trabajar sin cesar es algo que su padre, Elton, le enseñó. Ray no quiere poner todo su esfuerzo "en Cirque", reconociendo que su contrato podría terminar. Esta mentalidad de trabajo duro y diversificación es un legado de las "peligrosamente difíciles" épocas que su familia vivió en Dakota del Sur durante su infancia.

Además de Amazing Clowns, Ray y Chrissie participan activamente en un programa de alfabetización. Ray, vestido de payaso, entretiene a niños y padres con su personalidad amable y sus trucos de malabares, fomentando la lectura. Chrissie lee los libros y dirige canciones. Ray tiene una conexión especial con los niños y los animales, que "se agolpan a su alrededor como abejas en la miel", según Chrissie.

Ray Wold es un hombre que simplemente no se detiene. Ha escrito un libro infantil y ha explorado otras vías para compartir su talento. Esta incesante actividad llevó una vez a Chrissie a preguntarle si trabajaba tan duro por su padre. Su respuesta fue un simple pero revelador "Quizás". Esto sugiere que, a pesar de su éxito y su singularidad, parte de su impulso proviene de las lecciones y expectativas de su educación.

Al final del día, después de haber desafiado las llamas, Ray Wold se sienta, exhausto. Se frota las manos, no por el calor, sino para mantener la flexibilidad para los malabares, recordándonos que, más allá del fuego y el espectáculo extremo, es, ante todo, un payaso.

Datos Clave sobre Ray Wold

AspectoDetalle
Espectáculo en Cirque du Soleil"O"
Rol PrincipalPayaso que se prende fuego
Inicio en "O"1998
Número de veces en llamasMás de 12,000 (hasta la fecha del texto)
Duración del acto de fuegoCasi 3 minutos (dos veces por show)
Temperatura externa del trajeHasta 900°F (aprox. 482°C)
Negocio paraleloAmazing Clowns (fiestas infantiles)
Otras actividadesPrograma de alfabetización, autor de libro infantil
Formación inicialRingling Bros. Clown College

Preguntas Frecuentes sobre Ray Wold

¿Quién es el hombre que se prende fuego en el Cirque du Soleil?

Es Ray Wold, un artista de circo y payaso que realiza un acto de auto-inmolación controlada en el espectáculo "O" del Cirque du Soleil.

¿Es real el fuego en su acto?

Sí, el fuego es real. Ray Wold utiliza un traje especial de Kevlar resistente al fuego saturado con combustible Coleman para acampar, que arde de forma controlada.

¿Desde cuándo realiza este acto en "O"?

Ray Wold ha estado actuando en el espectáculo "O" del Cirque du Soleil desde 1998.

¿Cuántas veces se ha prendido fuego?

Según el texto, hasta la fecha de su publicación, Ray Wold se había prendido fuego más de 12,000 veces.

¿Es peligroso su acto? ¿Se ha lesionado?

El acto es inherentemente peligroso, con temperaturas extremas. Ray Wold ha sufrido quemaduras a lo largo de sus 20 años trabajando con fuego, pero las lesiones más graves han ocurrido durante trabajos independientes, no durante sus actuaciones en "O", donde se siguen estrictos protocolos de seguridad.

¿Por qué decidió hacer un acto tan peligroso?

Comenzó a incorporar fuego en sus actos, y eventualmente la auto-inmolación, como una forma de destacar y ser único en un mercado competitivo, buscando una mayor estabilidad financiera y el éxito después de años de lucha.

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