08/08/2024
La historia de Gran Bretaña está tejida con relatos de mujeres enigmáticas y poderosas, algunas veneradas por sus conocimientos y conexión con lo místico, otras temidas y perseguidas por supuestos pactos oscuros. Este artículo explora las figuras femeninas que navegaron entre el respeto y el terror a lo largo de los siglos, desde las antiguas druidesas hasta aquellas que enfrentaron los crueles juicios por brujería.

Las Banduri: Sacerdotisas, Chamanes y Guerreras
En los albores de la historia británica, existían mujeres de gran influencia conocidas como Banduri. Estas figuras eran las druidesas de los antiguos celtas, mucho más que simples sacerdotisas paganas. Eran consideradas chamanes con poderes místicos, capaces de ver más allá de lo evidente y mediar en disputas complejas. Su sabiduría y conexión con el mundo espiritual les otorgaban un estatus elevado dentro de sus comunidades.

Pero las Banduri no solo eran consejeras espirituales. La historia nos cuenta que también eran guerreras, luchando codo con codo con sus compañeros celtas en la batalla. Participaron en enfrentamientos cruciales, haciendo su última y desesperada resistencia en Anglesey, un bastión de la cultura druídica que cayó ante el avance romano.
Estas mujeres representaban una fuerza formidable, tanto en el ámbito espiritual como en el físico. Su rol multifacético como líderes religiosas, consejeras y combatientes las distingue como figuras clave en la estructura social y militar de los antiguos britanos.
De la Reverencia a la Acusación: El Cambio de Era
A medida que las épocas cambiaron y nuevas creencias se arraigaron en Gran Bretaña, la percepción de las mujeres con conocimientos o habilidades consideradas inusuales comenzó a transformarse. Las figuras que una vez pudieron ser vistas como sabias o místicas, como las antiguas Druidesas, con el tiempo pasaron a ser objeto de sospecha y miedo. Esta transición marcó el inicio de una era oscura, donde el conocimiento herbolario, la capacidad de curar o simplemente ser una mujer independiente podía ser interpretado como evidencia de Brujería.
La influencia de textos religiosos y la consolidación de estructuras de poder que veían con recelo cualquier forma de autoridad o sabiduría femenina fuera de los cauces establecidos contribuyeron a este cambio radical. Las antiguas sacerdotisas guerreras dieron paso a figuras acusadas, a menudo falsamente, de pactar con el diablo y causar daño a sus vecinos.
Historias de Brujería y Persecución
La historia británica está plagada de relatos trágicos de mujeres acusadas de brujería. Una de las figuras más tempranas mencionadas es Margery Jourdemayne, conocida como la Bruja de Eye. Era una vidente, consultada y confiada por clérigos, cortesanos e incluso miembros de la realeza. Fue confidente de la Duquesa Eleanor Cobham, esposa del hermano del rey. Sin embargo, cuando la Duquesa fue acusada de hechicería, la vida de Margery quedó pendiendo de un hilo, mostrando cuán peligrosa podía ser la conexión con el poder en tiempos de superstición y miedo.
Los juicios de las Brujas de Pendle son, quizás, los más impactantes en la historia inglesa. Dos familias de Lancashire fueron llevadas a juicio en el Castillo de Lancaster. La evidencia, basada en gran parte en el testimonio de una niña de nueve años, las condenó a un final brutal, un crudo recordatorio de la fragilidad de la vida frente a la histeria colectiva.
Otra historia desgarradora es la de Jane Wenham de Walkern, Hertfordshire. Acusada de ser una "bruja y una zorra" (witch and a bitch), todo el pueblo se volvió contra ella. Se la acusó de volar y de conversar con el diablo. Enfrentando la muerte, su destino quedó en manos de la justicia local y de la propia Reina Ana, un caso que ilustra cómo las acusaciones podían surgir de la enemistad vecinal y la superstición arraigada.
En el pequeño pueblo de Great Paxton, Cambridgeshire, los niños contaban cuentos de Nanny Izzard volando en su escoba. Esta mujer fue acusada de embrujar a la joven Alice Brown y fue sometida a la cruel prueba del pato en el estanque local. Un cura intentó salvarla, pero la inquina de los aldeanos demostró ser una fuerza formidable.
El Reinado del Miedo: Jacobo I y la Caza de Brujas
La persecución de las supuestas brujas en Gran Bretaña alcanzó uno de sus picos bajo el reinado del Rey Jacobo I, considerado uno de los monarcas más supersticiosos. Una única línea de la Biblia, "No permitirás que una bruja viva" (Éxodo 22:18), se convirtió en un pretexto para una persecución sangrienta. La convicción del rey sobre la existencia y peligrosidad de las brujas se intensificó tras un viaje para encontrarse con su esposa, Ana de Dinamarca, que lo persuadió de que las brujas estaban conspirando para matarlo. Esta obsesión llevó al monarca a escribir un libro sobre brujería, solidificando las bases teóricas para la caza de brujas.
Durante este periodo, se emplearon métodos de tortura crueles para obtener confesiones. Se menciona el uso de los diabólicos pillywinks para torturar a una pobre sirvienta, un ejemplo sombrío de la barbarie a la que se llegaba en nombre de la justicia y la fe.

El Eco Final de los Juicios: Helen Duncan
Sorprendentemente, los ecos de la persecución por brujería resonaron hasta bien entrado el siglo XX. Helen Duncan, una médium que supuestamente invocaba fantasmas de personas muertas, fue la última persona juzgada bajo la Ley de Brujería en Gran Bretaña en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial. Su caso es una historia notable que entrelaza secretos de estado e intrigas gubernamentales, ya que su encarcelamiento por parte del gobierno británico ha sido objeto de debate y especulación, sugiriendo que quizás había más en juego que una simple acusación de fraude o brujería.
El caso de Helen Duncan marca el final de una era legalmente definida por la creencia en la brujería como un crimen, aunque la superstición y el miedo persistieron en diversas formas.
Preguntas Frecuentes sobre las Druidesas y Brujas Británicas
Aquí abordamos algunas preguntas comunes sobre estas figuras históricas:
¿Cómo se llamaba a una druidesa en la antigüedad británica?
Las druidesas eran conocidas como Banduri entre los antiguos celtas. También se utiliza el término "druidesa" o "druidisa" en español.
¿Qué roles desempeñaban las Banduri?
Las Banduri eran sacerdotisas paganas, chamanes con poderes místicos, mediadoras en disputas y también luchaban junto a los hombres celtas en la batalla.
¿Qué significa el término "druidisa"?
"Druidisa" es la forma femenina de "druida", refiriéndose a una mujer que era parte de la clase sacerdotal, judicial y sabia entre los antiguos celtas.
¿Quién fue un rey británico particularmente activo en la persecución de brujas?
El Rey Jacobo I de Gran Bretaña fue famoso por su superstición y su papel en la intensificación de la caza de brujas, llegando a escribir un libro sobre el tema.
¿Qué eran los pillywinks?
Según los relatos, los pillywinks eran un método de tortura utilizado contra personas acusadas de brujería, mencionado en el contexto de la crueldad de la época.
¿Quién fue la última persona en ser juzgada por brujería en Gran Bretaña?
Helen Duncan fue la última persona juzgada bajo la Ley de Brujería en Gran Bretaña en 1944.
¿Dónde hicieron las Banduri su última resistencia conocida?
Las Banduri, junto con otros celtas, hicieron su última resistencia significativa en Anglesey.
Estos relatos, desde las veneradas Banduri hasta las perseguidas acusadas de brujería, nos ofrecen una ventana a la compleja y a menudo trágica historia de las mujeres y el poder en Gran Bretaña. Sus historias, llenas de misterio, sabiduría, coraje y sufrimiento, continúan fascinando y recordándonos la importancia de entender el pasado para comprender el presente.
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