06/06/2017
En el competitivo mundo del cuidado de la piel y el maquillaje, pocos nombres resuenan con tanta historia y prestigio como el de Erno Laszlo. Este visionario dermatólogo no solo trató a la realeza europea y a las estrellas más rutilantes de Hollywood, sino que también sentó las bases de un enfoque científico y personalizado que perdura hasta hoy. Su legado va más allá de simples productos; representa una filosofía sobre la salud y la belleza de la piel que continúa influyendo en la industria.

Nacido como Ernő László en el Reino de Hungría el 11 de julio de 1897, creció en la vibrante ciudad de Budapest. Su camino hacia el cuidado de la piel comenzó con una sólida formación médica. Estudió patología y enfermedades de la piel en la Real Universidad Húngara de Ciencias Médicas en Budapest. Para perfeccionar sus conocimientos y habilidades, completó sus estudios clínicos en Berlín, Alemania, bajo la tutela de Max Joseph, una figura reconocida en el campo dermatológico de la época.
El Ascenso a la Fama en Europa
Con su formación completa, László estaba listo para aplicar sus conocimientos. En 1927, abrió su primer instituto en Budapest. Lo hizo junto a su hermano, William Laszlo, quien también era médico. El instituto fue nombrado Dr. Med. Instituto László para Cosmología Científica, un nombre que ya sugería un enfoque riguroso y basado en la ciencia para el cuidado de la piel y la cosmética.
La fama de László no tardó en cruzar fronteras gracias a su éxito en el tratamiento de casos difíciles. Uno de los primeros fue el de la Princesa Stéphanie de Bélgica. La princesa sufría de un caso agudo de acné que había afectado significativamente su confianza en sí misma. László desarrolló una crema base especial para ella, que no solo mejoró la condición de su piel sino que también restauró su autoestima. Este tratamiento exitoso con una figura de la realeza europea le otorgó una considerable notoriedad.
Su reputación se consolidó aún más después de que trató las cicatrices faciales de la actriz Frida Gombaszoegi. La actriz había sido herida por un disparo en la cara por un hombre al que había rechazado. La habilidad de László para tratar estas lesiones complejas demostró su destreza médica y su capacidad para abordar problemas de piel más allá de las afecciones comunes. Estos éxitos atrajeron la atención de la élite social y artística, y pronto, mujeres de todas las clases sociales deseaban consultar a László para obtener asesoramiento experto sobre el cuidado de su piel y el maquillaje.
El Salto a Nueva York y un Instituto Exclusivo
La inminencia de la Segunda Guerra Mundial impulsó a László a buscar un nuevo hogar para su trabajo. En 1939, se mudó a Nueva York. Poco después de su llegada, el 3 de noviembre de 1939, el New York Herald Tribune informó sobre el establecimiento de su nuevo centro. El Instituto Ernő László, especializado en tratamientos de belleza y cosméticos, había arrendado un piso completo en un edificio en el prestigioso número 677 de la Quinta Avenida en Manhattan.
El instituto de Nueva York mantuvo la exclusividad que había caracterizado su práctica en Europa. No era un lugar abierto al público en general; para obtener admisión, se necesitaba una recomendación. Esta política aseguraba que su clientela estuviera compuesta por los individuos más influyentes de la sociedad. Entre sus clientas se encontraban nombres que hoy son sinónimo de historia, realeza y glamour de Hollywood: la Duquesa de Windsor, Doris Duke, Marjorie Merriweather Post, Greta Garbo, Lillian Gish, Grace Kelly, Ava Gardner, Cecil Beaton, Katharine Hepburn, Paulette Goddard, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe y Jacqueline Kennedy Onassis. Ser cliente de Erno Laszlo se convirtió en un distintivo de estatus y acceso a un nivel de cuidado de la piel sin precedentes.
A pesar de su inmenso éxito con la élite neoyorquina y de Hollywood, László enfrentó un obstáculo significativo en Estados Unidos: el idioma. Su limitado dominio del inglés le impidió pasar los exámenes de acreditación de la Asociación Médica Americana. Este desafío legal significaba que, aunque era un dermatólogo altamente respetado y buscado, no podía obtener la licencia médica completa en Estados Unidos. Sin embargo, esto no detuvo el crecimiento de su instituto y la influencia de sus métodos y productos.
Crecimiento de la Marca y Cambios de Propiedad
El reconocimiento de la marca Erno Laszlo creció, y con él, el interés empresarial. A principios de la década de 1940, la icónica empresaria de cosméticos Helena Rubinstein se acercó a László con una oferta para comprar su negocio. A pesar de la magnitud de la oferta proveniente de una de las figuras más poderosas de la industria, László decidió no vender, manteniendo el control y la visión de su empresa.
En 1945, Ernő László se convirtió en ciudadano de los Estados Unidos, consolidando su vida y su obra en América.

Un cambio importante en la estrategia de la marca ocurrió en 1966. László decidió expandir su alcance y entrar en el mercado minorista. Para lograrlo, se asoció con Chesebrough-Ponds. Esta asociación permitió que sus productos, previamente confinados a su exclusivo instituto, estuvieran disponibles para un público más amplio, aunque aún posicionados como productos de alta gama. Con el tiempo, Chesebrough-Ponds adquiriría el Instituto Ernő László, marcando el inicio de una serie de cambios de propiedad para la compañía tras el fallecimiento de su fundador.
Erno Laszlo falleció en marzo de 1973 a causa de una insuficiencia cardíaca. Su muerte significó el fin de una era para su instituto personal, pero el legado de la marca que construyó continuó vivo.
Tras su fallecimiento, la compañía pasó por varias manos. En 1995, Mana Products compró la empresa a Elizabeth Arden. Es un detalle notable que el fundador de Mana Products, Nikos Mouyiaris, había trabajado anteriormente para Ernő László como químico. Esta conexión sugiere una continuidad en el conocimiento y la filosofía de formulación que él había aprendido directamente del propio László.
Posteriormente, la compañía fue adquirida en 2002 por Cradle Holdings Inc., una división del grupo financiero corporativo Fox Paine. El movimiento más reciente en la propiedad mencionado en la información disponible ocurrió en febrero de 2011, cuando el RBS Special Opportunities Fund, gestionado por RBS Equity Finance, respaldó a Charles Denton en la adquisición de Ernő László. Estos cambios de propiedad reflejan el valor y la perdurabilidad de la marca Erno Laszlo en el mercado de la belleza.
La Filosofía Científica y los Productos Icónicos
La marca Erno Laszlo se distingue por su fuerte énfasis en la ciencia y la investigación. Su lema, "La Ciencia de la Piel Desde 1927", destaca su larga trayectoria y su enfoque basado en principios dermatológicos. La marca se centra en el uso de ingredientes de "grado clínico" y afirma que sus formulaciones están respaldadas por la ciencia y estudios clínicos.
Los productos de Erno Laszlo son conocidos por su enfoque en la limpieza profunda y el soporte de la barrera cutánea, prometiendo ofrecer resultados reales. Sus productos más emblemáticos han resistido la prueba del tiempo y continúan siendo relevantes en las tendencias actuales del cuidado de la piel.
Según Patricia Schuffenhauer, jefa de producto de la marca, el legado del cuidado de la piel de Erno Laszlo ha perdurado por casi 100 años gracias a formulaciones que presentan un enfoque personalizado y respaldado por la ciencia. Ella señala que los consumidores de belleza de hoy buscan productos que sean simples pero efectivos, con ingredientes limpios. Menciona el Complejo Phelityl de Erno Laszlo como un ejemplo de estas formulaciones probadas y verdaderas.
Este enfoque, exitoso para íconos como Jackie Kennedy, demuestra que Erno Laszlo estaba adelantado a su tiempo con productos basados en la ciencia que siempre se han centrado en la reparación de la barrera cutánea y un cuidado de la piel enfocado en el ritual. La marca invita a ver el cuidado de la piel no solo como una rutina, sino como un ritual beneficioso y científicamente fundamentado.
Celebridades y sus Rutinas Reveladas
La conexión de Erno Laszlo con las figuras más famosas del siglo XX es legendaria. Antes de la era de las redes sociales y las tiendas de belleza masivas, el acceso a un dermatólogo como el Dr. Laszlo era la cumbre del cuidado de la piel. Figuras como Jackie Kennedy Onassis, Audrey Hepburn, Greta Garbo y Marilyn Monroe confiaron en él para sus necesidades de belleza y piel.
La anécdota de Marilyn Monroe es particularmente reveladora de la relación entre Laszlo y sus clientes. Se dice que creó el producto Phormula 3-8 específicamente para ayudar a sanar una cicatriz en el estómago de la actriz. La propia Marilyn Monroe expresó su profunda gratitud y conexión con él al decir: "El Dr. Laszlo no solo sana mi piel, sino que calma mi alma". Esta cita subraya el impacto holístico que tenía en sus famosas clientas.

El legado del Dr. Laszlo también sobrevive a través de los meticulosos registros que guardaba de sus conversaciones telefónicas con los pacientes. La información disponible incluye transcripciones de tres páginas de notas de conversaciones con Jackie Kennedy, referida como la Sra. K, de la primavera de 1963. Estos documentos ofrecen una visión fascinante de las preocupaciones de piel de una de las mujeres más fotografiadas del mundo.
Los registros detallan desde problemas menores como "un par de granos" hasta discusiones sobre si podía exponerse al sol con sus "manchas solares" mientras usaba el aceite que él le había recetado. Laszlo le aseguraba que sí y prometía ajustar sus instrucciones futuras. Estos fragmentos muestran el nivel de atención personalizada que ofrecía.
Lo más interesante para los entusiastas del cuidado de la piel es que algunos de los productos discutidos en estas conversaciones de hace décadas ¡todavía forman parte del catálogo actual de Erno Laszlo! Según la marca, Jackie Kennedy utilizaba varios productos clave en su rutina. Estos incluían el Light Controlling Toner, el Phelityl Cleansing Oil, la Sea Mud Deep Cleansing Bar y el Shake-It Tinted Skin Treatment. Estos productos se han convertido en emblemas de la marca, asociados a la elegancia y sofisticación de Jackie Kennedy.
Preguntas Frecuentes Sobre Erno Laszlo
Para ofrecer una comprensión más completa sobre Erno Laszlo y su marca, abordamos algunas preguntas comunes basadas en la información proporcionada:
¿Qué le sucedió a Erno Laszlo?
Erno Laszlo, el fundador de la marca, falleció en marzo de 1973. La causa de su muerte fue insuficiencia cardíaca. Aunque el Dr. Laszlo ya no está, la compañía de cuidado de la piel que lleva su nombre y la filosofía que él estableció continúan existiendo y evolucionando bajo diferentes propietarios.
¿Es Erno Laszlo una marca de lujo?
Sí, históricamente, la marca Erno Laszlo ha estado asociada con el lujo y la exclusividad. Su instituto original en Nueva York requería una recomendación para ser admitido y estaba dirigido a una clientela de élite. Aunque la marca se expandió al mercado minorista, sigue posicionándose en el segmento premium o de lujo, enfatizando su base científica, la calidad de sus ingredientes y su legado histórico asociado a figuras influyentes y famosas.
¿Qué celebridades usaron los productos o fueron clientas de Erno Laszlo?
La lista de clientas famosas de Erno Laszlo es extensa e incluye a algunas de las personalidades más destacadas del siglo XX. La información proporcionada menciona específicamente a la Duquesa de Windsor, Doris Duke, Marjorie Merriweather Post, Greta Garbo, Lillian Gish, Grace Kelly, Ava Gardner, Cecil Beaton, Katharine Hepburn, Paulette Goddard, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe y Jacqueline Kennedy Onassis. Estas clientas ayudaron a cimentar la reputación de la marca como la elección de la élite.
¿Qué productos de Erno Laszlo se sabe que usaba Jackie Kennedy?
Según la información proporcionada por la propia marca, Jacqueline Kennedy Onassis utilizaba varios productos icónicos de Erno Laszlo. Entre ellos se encontraban el Light Controlling Toner, el Phelityl Cleansing Oil, la Sea Mud Deep Cleansing Bar y el Shake-It Tinted Skin Treatment. Estos productos son hoy considerados parte del legado de la rutina de belleza de la ex primera dama.
¿Cuál es el enfoque principal de la marca Erno Laszlo hoy en día?
La filosofía de la marca Erno Laszlo se centra en un enfoque científico y personalizado para el cuidado de la piel. Destacan el uso de ingredientes de grado clínico, formulaciones respaldadas por la ciencia y estudios clínicos, la importancia de la limpieza profunda y el soporte de la barrera cutánea. Promueven el cuidado de la piel como un ritual y mencionan el Complejo Phelityl como un ejemplo de sus innovaciones duraderas. Su objetivo es ofrecer resultados reales basados en principios dermatológicos.
Un Legado de Ciencia y Glamour
La historia de Erno Laszlo es una fascinante intersección entre la ciencia dermatológica rigurosa y el mundo del glamour de la alta sociedad. Fue un pionero que entendió la importancia de un enfoque individualizado para el cuidado de la piel y construyó un instituto y una marca basados en la eficacia y la confianza. Desde sus humildes comienzos en Budapest hasta convertirse en el dermatólogo de las estrellas en Nueva York, su viaje fue extraordinario. Aunque el hombre falleció en 1973, la ciencia de la piel que él inició, los productos que formuló y el legado de confianza con sus famosas clientas continúan definiendo la marca Erno Laszlo hoy en día. Su historia sigue inspirando a quienes buscan un cuidado de la piel que combine la ciencia avanzada con un toque de lujo atemporal.
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