Is glitter in makeup microplastic?

Glitter: ¿Brillo o Problema Ambiental?

13/03/2018

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El brillo, la purpurina, el glitter... Nombres diferentes para un mismo elemento que añade magia y fantasía a nuestros looks de maquillaje. Desde festivales hasta las icónicas giras de artistas como Taylor Swift y Beyoncé el año pasado, millones de personas se adornaron con este destello. Es innegable el poder transformador y la alegría que puede aportar un toque de glitter. Pero, ¿qué sucede realmente con todo ese brillo una vez que termina la fiesta y nos desmaquillamos? La respuesta, tristemente, dista mucho de ser mágica.

Is glitter in makeup microplastic?
Glitter — a microplastic — washes off into landfills and waterways where it lives for a thousand or more years, impacting water and wildlife. Beauty journalist Jessica DeFino is calling for people to give up glitter in makeup.

Lo que muchos no saben es que gran parte del glitter utilizado en cosméticos está hecho de plástico, específicamente de pequeños fragmentos conocidos como microplásticos. Estos diminutos trozos de plástico, a menudo más pequeños que 5 milímetros, son el corazón del problema. Cuando lavas tu rostro al final del día, ese brillo se va por el desagüe, iniciando un viaje que rara vez tiene un final feliz para el planeta.

¿Qué es el Glitter y Por Qué es un Problema Ambiental?

El glitter convencional está fabricado típicamente a partir de láminas de plástico (como PET o PVC) recubiertas con una fina capa de metal (para el brillo) y luego cortadas en miles de pequeñas partículas. Su tamaño lo clasifica directamente como un microplástico primario, es decir, un plástico que ya se fabrica en tamaño microscópico.

El gran problema de los plásticos, y especialmente de los microplásticos, es su increíble persistencia en el medio ambiente. A diferencia de los materiales orgánicos que se descomponen relativamente rápido, el glitter de plástico puede tardar cientos, incluso miles de años en degradarse. Y cuando lo hace, no desaparece; simplemente se rompe en fragmentos aún más pequeños, nanoplásticos, que son aún más difíciles de rastrear y eliminar.

Una vez que el glitter llega al sistema de alcantarillado, a menudo evade los filtros de las plantas de tratamiento de aguas residuales debido a su diminuto tamaño. Así, termina inevitablemente en ríos, lagos y océanos. Allí, se suma a la creciente marea de contaminación por microplásticos que ya afecta a prácticamente todos los ecosistemas acuáticos del planeta.

El Impacto del Brillo en Nuestros Ecosistemas

El impacto de los microplásticos, incluido el glitter, en el medio ambiente es multifacético y preocupante:

  • Contaminación del Agua: Se acumulan en cuerpos de agua dulce y salada, alterando sus propiedades y afectando la vida acuática.
  • Daño a la Vida Marina y Acuática: Los organismos, desde el plancton y los pequeños invertebrados hasta peces, aves marinas y mamíferos, confunden los microplásticos con alimento. Ingerirlos puede causar bloqueo intestinal, inanición, problemas reproductivos y la exposición a sustancias químicas tóxicas que los plásticos tienden a absorber del agua.
  • Contaminación del Suelo y el Aire: Los microplásticos también llegan al suelo a través del riego con aguas residuales tratadas o por la deposición de partículas transportadas por el viento. Una vez en el suelo, pueden afectar la salud de las plantas y la microfauna del suelo. También se ha detectado la presencia de microplásticos en el aire que respiramos.
  • Entrada en la Cadena Alimentaria: Al ser ingeridos por organismos en la base de la cadena alimentaria, los microplásticos se transfieren a niveles tróficos superiores. Esto significa que pueden terminar en los alimentos que consumimos, como pescados y mariscos.
  • Posibles Efectos en la Salud Humana: Aunque la investigación aún está en curso, la presencia de microplásticos en el aire, el agua, los alimentos e incluso dentro del cuerpo humano genera preocupación sobre potenciales efectos adversos para la salud a largo plazo, relacionados con la exposición a los plásticos en sí y a los contaminantes que transportan.

La periodista de belleza Jessica DeFino es una de las voces que ha alzado la mano para concienciar sobre este problema y abogar por dejar de usar glitter en el maquillaje. Ella enfatiza cómo, a lo largo de cientos de años, el glitter se fragmenta en partículas cada vez más pequeñas que se infiltran en el suministro de agua, el aire, el suelo, los animales e incluso los cuerpos humanos, causando efectos negativos.

¿Brillo y Alegría? Repensando Nuestros Valores

Jessica DeFino plantea una reflexión profunda: ¿por qué algo que causa tanta destrucción ambiental nos produce alegría? Ella considera que vivir de acuerdo con sus valores y principios, incluyendo la preocupación por el medio ambiente, le resulta empoderador al elegir qué productos de maquillaje usar.

Si bien es cierto que existen problemas ambientales de mayor escala, como señala la Dra. Victoria Miller al decir que "tenemos peces más grandes que freír", DeFino utiliza el glitter como una metáfora poderosa. Su brillo efímero que termina contaminando durante milenios refleja cómo nuestras decisiones individuales, aunque parezcan pequeñas, se acumulan y tienen consecuencias a largo plazo a nivel global. Cuando una persona usa glitter, termina esparcido por todas partes; de manera similar, la compra individual de glitter por millones de personas contribuye a miles de millones de dólares en ganancias para la industria y a una carga ambiental masiva.

Para abordar la crisis climática y de contaminación, cada pequeño esfuerzo cuenta. DeFino sugiere que, a nivel macro, quizás necesitemos replantearnos nuestros conceptos de alegría y felicidad, y por qué buscamos esa satisfacción en productos que dañan el planeta.

¿Existen Alternativas 'Sostenibles'?

Ante la creciente preocupación ambiental, la industria de la belleza ha comenzado a ofrecer alternativas al glitter tradicional, promocionándolas como más ecológicas. Las opciones más comunes incluyen el glitter a base de mica (un mineral natural) y el glitter 'biodegradable' o 'plant-based' (hecho de materiales como celulosa de plantas).

Sin embargo, según Jessica DeFino, incluso estas alternativas no están exentas de problemas. Estudios recientes sugieren que, al igual que el glitter de plástico, al lavar estos productos por el desagüe, también pueden tener impacto ambiental adverso en los entornos acuáticos.

La mica, por ejemplo, aunque es un mineral natural, a menudo se extrae en condiciones laborales cuestionables, incluyendo trabajo infantil, lo que plantea serios problemas éticos y sociales. Además, al ser un mineral, no se disuelve ni se degrada en el agua, y su acumulación en los ecosistemas acuáticos aún puede causar daño físico a los organismos y alterar los hábitats.

El glitter 'biodegradable' a base de celulosa suena prometedor. Sin embargo, para que sea verdaderamente biodegradable, necesita las condiciones adecuadas (temperatura, humedad, presencia de microorganismos específicos) que rara vez se encuentran en los entornos marinos o incluso en las plantas de tratamiento de aguas residuales. Muchos de estos glitters 'eco' están diseñados para biodegradarse en compostaje industrial, no en un río o en el océano. Además, algunos glitters 'biodegradables' aún contienen una capa de plástico o metal que no se degrada.

Por lo tanto, DeFino afirma categóricamente: "Hay opciones ligeramente mejores, pero realmente no existe tal cosa como glitter sostenible".

Ella aboga por explorar otras formas de encontrar alegría y expresarnos que no requieran lavar microplásticos (o alternativas problemáticas) en nuestro suministro de agua.

Acciones y Regulaciones

La preocupación por los microplásticos está llegando a los niveles regulatorios. Un ejemplo significativo es la Unión Europea, que el año pasado prohibió la venta de varios tipos de glitter suelto y productos que contengan microplásticos intencionalmente añadidos, como parte de su estrategia para reducir la liberación de microplásticos al medio ambiente.

Esta acción de la UE es un paso importante, pero el problema es global. Como consumidores, tenemos el poder de influir en la industria con nuestras decisiones de compra y también podemos abogar por cambios a nivel político.

Jessica DeFino anima a las personas a contactar a sus legisladores locales y abogar por políticas similares a las implementadas en la Unión Europea. La presión pública y la demanda de productos verdaderamente sostenibles son cruciales para impulsar a la industria de la belleza, que se estima que crecerá a 580 mil millones de dólares para 2027, a adoptar prácticas más responsables.

Preguntas Frecuentes sobre el Glitter y el Medio Ambiente

Aquí respondemos algunas dudas comunes sobre el glitter y su impacto:

¿Es todo el glitter microplástico?

La gran mayoría del glitter tradicional, especialmente el usado en cosméticos y manualidades, está hecho de plástico (PET, PVC) y es considerado un microplástico.

¿Qué pasa con el glitter cuando me desmaquillo?

Se lava por el desagüe. Debido a su pequeño tamaño, a menudo pasa a través de los sistemas de filtración de las plantas de tratamiento de aguas residuales y termina en ríos, lagos y océanos.

¿Las alternativas como el glitter de mica o a base de plantas son realmente ecológicas?

Aunque pueden presentar algunas ventajas sobre el plástico (la mica es mineral, la celulosa es orgánica), no son soluciones perfectas. La mica tiene problemas éticos en su extracción y no se degrada. El glitter 'biodegradable' a base de plantas a menudo requiere condiciones específicas para descomponerse que no se dan en el medio ambiente natural y puede contener otros componentes problemáticos. Según expertos, no existe un glitter verdaderamente sostenible sin peros.

¿El glitter contamina solo el agua?

No. Los microplásticos, incluido el glitter, pueden encontrarse en el suelo, el aire y, a través de la cadena alimentaria, incluso en nuestros propios cuerpos.

¿Qué puedo hacer si me preocupa el impacto del glitter?

Puedes optar por no usar glitter, buscar alternativas de maquillaje que logren efectos brillantes de otras maneras (sombras de ojos metálicas o satinadas sin partículas de glitter visibles), si usas glitter, intenta retirarlo con una almohadilla de algodón o cinta adhesiva antes de lavar tu rostro para evitar que llegue al desagüe, y considera apoyar regulaciones que limiten el uso de microplásticos en cosméticos.

Conclusión

El brillo del glitter ha capturado nuestra imaginación y realzado nuestros looks durante años. Sin embargo, es fundamental ser conscientes del costo ambiental que conlleva ese destello. Como consumidores en el vasto mundo de la belleza, tenemos la oportunidad y la responsabilidad de informarnos y tomar decisiones que se alineen con nuestros valores. Optar por no usar glitter de plástico, buscar alternativas (siempre con un ojo crítico sobre su verdadera sostenibilidad) y apoyar iniciativas que regulen los microplásticos son pasos importantes. La verdadera belleza puede encontrarse también en prácticas conscientes y respetuosas con nuestro planeta, explorando formas de expresión y alegría que no dejen una huella indeleble de contaminación.

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