Las 5 Claves del Hacedor de Discípulos

29/01/2023

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El llamado a seguir a Jesús es también un llamado a ayudar a otros a seguirle. La Gran Comisión, encomendada por Jesús a Sus seguidores en Mateo 28:19, nos impulsa a "ir y hacer discípulos de todas las naciones". Este mandato no es solo para un grupo selecto, sino una invitación para cada creyente a ser tanto un discípulo de Jesús como un hacedor de discípulos para Él.

What qualifies a believer to become a disciple maker?
Disciplemakers are followers of Jesus who have a passion to know and love Him. They are purposeful to deepen their intimacy with Him. Their personal ministry to friends and family overflows from time alone with Jesus.

Ser un hacedor de discípulos es un proceso de crecimiento personal y de inversión en la vida de otros. No se trata de perfección instantánea, sino de una dirección y un compromiso. Si te preguntas qué te capacita para esta tarea vital, considera estos cinco rasgos fundamentales. Sirven como un mapa espiritual para evaluar tu propio caminar con Cristo y para guiarte en cómo invertir en aquellos a quienes discipulas.

Los 5 Rasgos Fundamentales de un Hacedor de Discípulos

Convertirse en un hacedor de discípulos efectivo implica cultivar ciertas características en la propia vida. Estos rasgos no son requisitos inalcanzables, sino áreas de enfoque para el crecimiento espiritual continuo. Son la base sobre la cual se construye la capacidad de guiar a otros más cerca de Cristo.

1. Jesús: Pasión por Conocerle, Amarle y Ser como Él

El fundamento de todo hacedor de discípulos es una relación profunda y creciente con Jesús mismo. Un hacedor de discípulos es ante todo un seguidor apasionado de Cristo. Su deseo ardiente es conocerle más íntimamente, amarlo con todo su ser y esforzarse por reflejar Su carácter en su propia vida. Esta pasión no es superficial; es un compromiso deliberado para profundizar la intimidad con Él a través de la oración, la meditación y la obediencia.

La capacidad de ministrar a amigos y familiares no surge de un esfuerzo forzado, sino que

La capacidad de ministrar a amigos y familiares no surge de un esfuerzo forzado, sino que fluye naturalmente del tiempo a solas con Jesús. Es en esa comunión privada donde el corazón se llena de Su amor y Su verdad, preparándolo para compartir ese desbordamiento con otros. El enfoque aquí va más allá de simplemente tener conocimiento *acerca* de Dios; se trata de *conocerlo* personalmente, caminar profundamente con Él y permitir que esa relación transforme cada área de la vida. Filipenses 3:8-10 resume este anhelo: el deseo de conocer a Cristo, experimentar el poder de su resurrección y participar en sus sufrimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. Esta búsqueda constante de semejanza a Cristo es lo que impulsa y autentifica la labor de discipulado.

2. La Palabra: Conocer y Vivir de las Escrituras

Un hacedor de discípulos está firmemente arraigado en la Palabra de Dios. No solo la lee, sino que la estudia, la comprende y, crucialmente, la vive. Tienen la capacidad de manejar con precisión la verdad de las Escrituras, sabiendo cómo interpretarla, aplicarla a la vida diaria y enseñarla a otros de manera fiel.

La Palabra de Dios es la guía suprema para todas las áreas de la vida. 2 Timoteo 3:16-17 afirma que toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado y preparado para toda buena obra. Un hacedor de discípulos entiende y confía en la suficiencia de la Palabra. La consideran la autoridad final para la fe y la práctica, y basan su enseñanza y su propia vida en sus principios. Compartir las Escrituras no es una opción, es el corazón del discipulado, proporcionando el alimento espiritual necesario para el crecimiento.

3. Comunidad: Buscar la Comunidad Bíblica

Dios nos diseñó para vivir en relación, tanto con Él como con otros creyentes. La comunidad bíblica es esencial para el crecimiento espiritual mutuo y para el testimonio al mundo. Un hacedor de discípulos buscará intencionalmente, perseguirá y ayudará a crear comunidad entre creyentes.

What is the difference between disciple making and disciple making?
Discipleship is teaching someone about Jesus. Disciple making is teaching someone to teach someone to follow Jesus. Discipleship is informational, it is important, and it can lay a foundation for a believer. Disciple making is intentional, relational, and reproducible.

¿Por qué es tan importante la comunidad? Hebreos 10:24-25 nos anima a considerarnos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros. La comunidad proporciona apoyo, rendición de cuentas, aliento y un lugar donde se pueden compartir cargas y celebrar victorias. Incluye la familia espiritual (la iglesia local, grupos pequeños) y también las relaciones informales con otros seguidores de Cristo. Además, la comunidad bíblica tiene un poder de atracción para aquellos que no conocen a Cristo. Como dijo Jesús en Juan 13:33-34, el amor que los discípulos tienen unos por otros es una señal distintiva que el mundo puede reconocer, atrayéndolos hacia el Señor. Participar activamente en la comunidad es un signo de madurez y un medio para la transformación.

4. Los Perdidos: Vivir Entre Aquellos que No Conocen a Cristo

El llamado a hacer discípulos es un llamado a salir. Un hacedor de discípulos no vive aislado en una burbuja cristiana, sino que pasa tiempo de calidad entre aquellos que no conocen o no siguen a Cristo. Esto no significa comprometer las propias convicciones, sino involucrarse genuinamente en sus vidas con amor, servicio y el propósito de compartir el evangelio.

Están marcados por un fuerte compromiso con la Gran Comisión (Mateo 28:19) y una profunda compasión por el quebrantamiento de aquellos que viven sin Cristo. Reconocen que el mundo necesita esperanza y que esa esperanza se encuentra en Jesús. Su vida es un testimonio vivo del evangelio, y están listos para proclamarlo con sus palabras cuando surge la oportunidad. Como dice 1 Tesalonicenses 2:8, están dispuestos a compartir no solo el evangelio, sino también sus propias vidas. Vivir entre los perdidos, amarlos y servirles crea puentes para que la verdad del evangelio sea escuchada y recibida. Es un acto de obediencia y amor que emana del corazón de Dios.

5. Generaciones Espirituales: Avanzar el Evangelio a Través de Generaciones

La meta final del discipulado no es solo que una persona llegue a la fe, sino que esa persona también se convierta en alguien capaz de ayudar a otros a crecer espiritualmente y, a su vez, a hacer lo mismo. Un hacedor de discípulos está personalmente involucrado en ayudar a otros a acercarse a Cristo como Salvador y Señor.

Esto puede tomar muchas formas: reunirse uno a uno (lo que a veces se llama Life-to-Life®) para ayudar a los no creyentes a entender quién dice Jesús ser, o para establecer a los nuevos creyentes en su fe. También pueden liderar grupos de estudio bíblico, mentorizar a creyentes más jóvenes o simplemente invertir tiempo y energía en la vida de alguien para ayudarlo a crecer espiritualmente. Cualquier cosa que ayude a otros a acercarse a Cristo es discipulado. La clave de este rasgo, sin embargo, es la visión de la reproducción espiritual. Un hacedor de discípulos ayuda a otros a captar la visión de invertir en el crecimiento espiritual de sus propios amigos, creando así un efecto dominó de nuevas generaciones espirituales que siguen a Jesús. Este es el corazón del mandato de 2 Timoteo 2:2: lo que has oído de mí en presencia de muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean capaces también de enseñar a otros.

¿Cómo Empezar a Hacer Discípulos?

La idea de "hacer discípulos" puede parecer abrumadora al principio. ¿Por dónde empezar? Ken Adams, en un artículo sobre este tema, enfatiza un concepto fundamental: Jesús quiere que Sus discípulos *sean* algo antes de que *hagan* algo. Es decir, la capacidad de hacer discípulos proviene de ser un discípulo.

Jesús resumió lo más importante en Mateo 22:37-39: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estas palabras ilustran la importancia de vivir en una relación correcta con Dios, con uno mismo y con los demás. Cuando vivimos en estas relaciones correctas, estamos siendo quienes Dios quiere que seamos. Vivir en relaciones correctas lleva a una verdadera plenitud en la vida. Ser un discípulo, ante todo, significa vivir en estas relaciones correctas.

What qualifies a believer to become a disciple maker?
Disciplemakers are followers of Jesus who have a passion to know and love Him. They are purposeful to deepen their intimacy with Him. Their personal ministry to friends and family overflows from time alone with Jesus.

A medida que una persona crece en el "ser" discípulo, un deseo natural de "construir" o hacer más discípulos surge como un desbordamiento. Es natural desear que otros experimenten la plenitud de las relaciones correctas cuando tú mismo las estás viviendo. Ser un discípulo lleva a construir más discípulos. Jesús desea que hagamos más discípulos una vez que estamos siendo discípulos.

La Gran Comisión en Mateo 28:19-20 detalla los pasos para construir más discípulos: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."

Los pasos son claros: necesitamos ir, bautizar y enseñar. Esto implica vivir de tal manera que nos conectemos con personas que no son creyentes, ayudándolas a llegar a la fe en Cristo, a hacer pública su fe a través del bautismo, y luego ayudarlas a conectarse con un ambiente de discipulado (como una iglesia local o un grupo pequeño). Este proceso funciona si nos comprometemos a ponerlo en práctica.

Imagina el impacto si cada creyente se enfocara tanto en ser un discípulo como en construir más discípulos. El mundo sería un lugar muy diferente, lleno de personas que buscan vivir en relaciones correctas y, a su vez, ayudan a otros a hacer lo mismo. Este simple concepto de ser y construir discípulos es precisamente lo que Jesús vino a hacer y lo que desea que nosotros hagamos. Comprender por qué es tan importante "ser y construir" puede motivar a los creyentes a vivir este estilo de vida.

Discipulado vs. Hacer Discípulos: Una Distinción Clave

Para muchos, la diferencia entre "discipulado" y "hacer discípulos" puede resultar confusa. Durante años, se pensó que todo lo que se enseñaba acerca de Jesús (predicaciones, estudios bíblicos, etc.) entraba bajo el paraguas de "hacer discípulos". Sin embargo, a menudo se observaba que las personas, a pesar de recibir mucha enseñanza, aún se sentían mal equipadas para la reproducción espiritual, es decir, para ayudar a *otros* a convertirse en discípulos.

Aquí radica la distinción crucial, como señala Justin Gravitt. Mientras que el *discipulado* puede referirse a todo el proceso de crecer en el conocimiento y la semejanza de Cristo (lo cual incluye predicación, enseñanza bíblica, lectura personal, etc.), el *hacer discípulos* es un aspecto más específico y orientado a la misión dentro de ese proceso. Hacer discípulos se enfoca activamente en guiar a una persona desde la incredulidad a la fe, y luego ayudarla a crecer hasta el punto en que ella misma pueda guiar a otros.

Piénsalo así: el discipulado es como la nutrición y el entrenamiento general que recibes para estar sano y fuerte espiritualmente. Hacer discípulos es como aprender a ser un entrenador tú mismo, capacitado para guiar a otros a través de ese mismo proceso de crecimiento y entrenamiento. Implica una intencionalidad en la transferencia de vida espiritual y la capacitación para la misión. Aunque el discipulado es la base necesaria (no puedes llevar a alguien a donde tú no estás yendo), el *hacer* discípulos añade la dimensión de la multiplicación.

Para ser claros, podríamos definir el discipulado como el proceso de seguir a Jesús y crecer en Él, mientras que el hacer discípulos es el proceso intencional de ayudar a *otros* a seguir a Jesús y crecer en Él, con la meta de que ellos también se conviertan en hacedores de discípulos. Es un ciclo de vida espiritual que se reproduce.

How do you start making disciples?
The steps for building more disciples are very clear. We need to go, baptize, and teach. We need to live in such a way that we are connecting with people who are not believers, helping them come to faith in Christ, go public with their faith through baptism, and then help connect them to a discipleship environment.

Tabla Comparativa: Los 5 Rasgos del Hacedor de Discípulos

RasgoDescripciónFundamento Bíblico ClaveEnfoque
JesúsPasión por conocer, amar y ser como Cristo. Intimidad personal con Él.Filipenses 3:8-10Relación personal con Cristo
La PalabraConoce, vive y maneja con precisión las Escrituras. Confía en su suficiencia.2 Timoteo 3:16-17Autoridad y aplicación de la Biblia
ComunidadBusca, persigue y crea comunidad bíblica entre creyentes.Hebreos 10:24-25, Juan 13:33-34Relaciones con otros creyentes y testimonio
Los PerdidosVive entre quienes no conocen a Cristo, mostrando amor y compartiendo el evangelio.1 Tesalonicenses 2:8, Mateo 28:19Misión y evangelismo
Generaciones EspiritualesInvierte intencionalmente en otros para que crezcan y, a su vez, hagan discípulos.2 Timoteo 2:2Reproducción y multiplicación

Preguntas Frecuentes sobre el Hacer Discípulos

¿Quién está llamado a hacer discípulos?

Según Mateo 28:19, el llamado a "ir y hacer discípulos de todas las naciones" fue dado a los seguidores de Jesús. Esto se entiende como un mandato para todos los creyentes. No es una tarea reservada solo para pastores o líderes; cada persona que sigue a Cristo está invitada y capacitada por el Espíritu Santo para participar en este proceso.

¿Necesito ser un experto bíblico para hacer discípulos?

Si bien es importante manejar con precisión la Palabra de Dios (rasgo 2), no necesitas ser un teólogo profesional. Lo más importante es tener una relación genuina con Jesús (rasgo 1), estar creciendo en tu comprensión de la Biblia y tener el deseo de compartir lo que has aprendido y experimentado con otros. Puedes empezar ayudando a alguien a dar el siguiente paso en su fe, incluso si sabes solo un poco más que ellos.

¿Cómo desarrollo los 5 rasgos?

Estos rasgos se desarrollan a través de una vida intencional con Dios y en relación con otros creyentes. Cultiva tu relación con Jesús pasando tiempo en oración y adoración. Profundiza en la Palabra a través de la lectura, el estudio y la memorización. Busca activamente la comunión con otros creyentes participando en una iglesia y un grupo pequeño. Sé deliberado en construir relaciones con personas que no conocen a Cristo, mostrándoles amor y compartiendo tu fe de manera natural. Y busca oportunidades para invertir en la vida espiritual de alguien más, ya sea formal o informalmente.

¿Es el bautismo parte del hacer discípulos?

Sí, Mateo 28:19 incluye el bautismo como parte del proceso de hacer discípulos ("bautizándolos en el nombre..."). El bautismo es un paso importante de obediencia y una declaración pública de fe en Cristo. Ayudar a una persona a entender su significado y a dar este paso es una parte integral de guiarla a seguir plenamente a Jesús.

¿Cuánto tiempo lleva hacer un discípulo?

Hacer un discípulo es un proceso que dura toda la vida. No hay una línea de tiempo fija. Implica caminar con alguien a lo largo de su jornada de fe, lo cual puede llevar meses o años. La meta no es solo que lleguen a la fe, sino que crezcan en madurez y se conviertan ellos mismos en hacedores de discípulos, creando un ciclo continuo.

Conclusión

Ser un hacedor de discípulos es una de las tareas más significativas y gratificantes a las que un creyente puede dedicarse. Requiere un compromiso con el crecimiento personal en Cristo (ser discípulo) y una intencionalidad en invertir en la vida de otros (hacer discípulos). Al cultivar los cinco rasgos clave – una pasión por Jesús, un arraigo en la Palabra, la búsqueda de comunidad, el alcance a los perdidos y la visión de las generaciones espirituales – te equiparás cada vez más para responder al llamado de la Gran Comisión y participar en la maravillosa obra de ver vidas transformadas para la gloria de Dios. Empieza donde estás, con lo que tienes, y busca la guía del Espíritu Santo. Él te capacitará para esta tarea vital.

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