07/05/2018
Maybelline es hoy una de las marcas de cosméticos más reconocidas a nivel mundial, sinónimo de innovación y accesibilidad en el maquillaje. Pero, ¿alguna vez te has preguntado quién está detrás de su creación y cómo comenzó todo? La historia de Maybelline se remonta a principios del siglo XX, a un momento de ingenio y observación familiar que sentaría las bases de una industria.
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El creador de esta icónica marca fue un farmacéutico de Chicago llamado Thomas Lyle Williams. Corría el año 1915 cuando Williams tuvo una revelación que cambiaría el curso de su vida y la historia del maquillaje. Esta inspiración no provino de un laboratorio sofisticado o de una investigación de mercado exhaustiva, sino de algo mucho más personal y cercano: su propia familia.

La Inspiración Familiar: Un Remedio Casero
Thomas Lyle Williams observó a su hermana mayor, Mabel, utilizando un truco casero para realzar la belleza de sus ojos. En una época donde los cosméticos modernos aún no eran comunes, Mabel recurría a una mezcla ingeniosa: combinaba Vaseline con polvo de carbón. El objetivo era simple pero efectivo: dar a sus pestañas una apariencia más oscura y voluminosa, logrando así una mirada más definida y llamativa. Esta práctica, aunque rudimentaria, demostraba el deseo de las mujeres de realzar sus rasgos naturales.
Williams, con su formación en farmacia, vio el potencial en esta simple mezcla. Decidió adaptar la idea utilizando sus conocimientos químicos y un pequeño set de química. Experimentó con la fórmula casera de su hermana para crear un producto más refinado y comercializable. El resultado de sus esfuerzos fue un producto que vendía localmente y que estaba diseñado para embellecer tanto las pestañas como las cejas. Lo llamó Lash-Brow-Ine.
De Lash-Brow-Ine a Maybelline: Nace un Nombre
El nombre original, Lash-Brow-Ine, describía la función del producto, pero Thomas Lyle Williams quiso honrar la fuente de su inspiración. Decidió renombrar su innovador embellecedor de ojos en honor a su hermana Mabel. Así nació el nombre Maybelline, una fusión del nombre de Mabel y la palabra 'Vaseline', el ingrediente clave en la mezcla original que la inspiró. Este cambio de nombre marcó el inicio oficial de la marca Maybelline tal como la conocemos hoy.
Con el nombre Maybelline establecido, la empresa se dedicó a perfeccionar y expandir su línea de productos para ojos. En 1917, dieron un paso crucial en la industria cosmética con la introducción de Maybelline Cake Mascara. Este producto es considerado el "primer cosmético moderno para ojos de uso diario". Su formato compacto y su facilidad de aplicación lo hicieron accesible para la mujer promedio, transformando el maquillaje de ojos de una práctica ocasional o teatral a una parte rutinaria de la rutina de belleza diaria.
La innovación continuó en las décadas siguientes. En la década de 1960, Maybelline lanzó Ultra Lash, que fue el primer rímel automático de mercado masivo. Este avance hizo que la aplicación del rímel fuera aún más sencilla y conveniente, consolidando la posición de Maybelline como líder en cosméticos para ojos accesibles e innovadores para el consumidor general.
La Evolución de la Empresa: Cambios de Propiedad y Ubicación
La historia de Maybelline no se limita solo a sus productos y a su fundador. La empresa experimentó varias transiciones a lo largo de los años que reflejan el dinamismo del mercado y el crecimiento de la marca.

En 1967, Thomas Lyle Williams vendió la compañía a Plough Inc., una empresa que más tarde se conocería como Schering-Plough. Esta adquisición marcó un cambio significativo, ya que la producción de cosméticos se trasladó de Chicago a Memphis, Tennessee, un movimiento que, según los informes, se completó en un solo fin de semana. Este traslado logístico subraya el compromiso con la eficiencia y la integración dentro de la nueva estructura corporativa.
La sede de la empresa volvió a cambiar en 1975, trasladándose a Little Rock, Arkansas. Estos cambios de ubicación reflejan las estrategias corporativas y la expansión de la empresa bajo diferentes propietarios.
En 1990, Schering-Plough vendió Maybelline a una firma de inversión de Nueva York, Wasserstein Perella & Co. A pesar de este cambio de propietario, la sede de Maybelline permaneció en Memphis durante algunos años más.
El cambio más significativo en la propiedad ocurrió en 1996, cuando Maybelline fue adquirida por L'Oréal, uno de los conglomerados de belleza más grandes del mundo. Esta adquisición catapultó a Maybelline a una escala global aún mayor, aprovechando la vasta red de distribución e investigación de L'Oréal. Con la adquisición por parte de L'Oréal, la sede de Maybelline se trasladó a la ciudad de Nueva York en 1996.
Finalmente, la fábrica de producción también se movió nuevamente en el año 2000, trasladándose de Memphis a Brooklyn, Nueva York. Estos movimientos geográficos narran la expansión y la adaptación de la empresa a lo largo de casi un siglo de existencia, siempre buscando optimizar sus operaciones y su presencia en el mercado bajo diferentes administraciones.
En resumen, la historia de Maybelline es una mezcla fascinante de inspiración familiar, ingenio farmacéutico, innovación de productos y una serie de movimientos corporativos estratégicos. Desde la simple mezcla de Vaseline y carbón observada por Thomas Lyle Williams en su hermana Mabel hasta convertirse en una potencia mundial del maquillaje bajo el paraguas de L'Oréal, Maybelline ha recorrido un largo camino, manteniendo siempre el enfoque en hacer que el maquillaje de ojos sea accesible y deseable para millones de personas.
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