22/01/2019
El maquillaje es una forma de arte, una herramienta de expresión personal y, para muchos, una parte esencial de la rutina diaria. Nos permite realzar nuestras características, corregir imperfecciones y transformar nuestra apariencia según la ocasión o nuestro estado de ánimo. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cuándo y cómo empezó todo? ¿O cuál es realmente la mejor manera de aplicar todos esos productos que llenan tu neceser? En este artículo, desentrañaremos dos de las preguntas más comunes sobre el maquillaje: el orden correcto para aplicarlo y sus sorprendentes orígenes históricos.

El Arte de la Aplicación: El Orden Correcto
Si eres nuevo en el mundo del maquillaje o simplemente buscas perfeccionar tu técnica, saber qué producto va primero es fundamental. Aplicar los productos en el orden adecuado no solo garantiza que el maquillaje se vea mejor, sino que también ayuda a que dure más tiempo y a que los ingredientes actúen correctamente. Saltarse pasos o aplicarlos en el orden incorrecto puede resultar en un acabado desigual, productos que no se adhieren bien o un maquillaje que se desvanece rápidamente. Piensa en ello como construir una casa: necesitas una base sólida antes de empezar con las paredes y el techo.
Preparación de la Piel: El Primer Paso Crucial
Antes de tocar cualquier producto de color, la piel debe estar limpia e hidratada. Este paso es innegociable. Comienza con una limpieza suave para eliminar cualquier residuo o grasa. Luego, aplica tu hidratante habitual. Asegúrate de que la crema se absorba completamente antes de pasar al siguiente paso. Una piel bien hidratada es el lienzo perfecto para el maquillaje, ayudando a que se aplique de manera uniforme y evitando que se vea "pastoso" o se cuartee.
La Prebase (Primer): Creando el Lienzo Perfecto
Después de la hidratación, llega el turno de la Prebase o Primer. Este producto es como una capa base que prepara la superficie de la piel para el maquillaje. Existen diferentes tipos de prebases: matificantes para pieles grasas, hidratantes para pieles secas, con color para corregir rojeces o igualar el tono, o las que rellenan poros y líneas finas para una textura más suave. Aplicar una prebase adecuada a tu tipo de piel ayuda a que la base de maquillaje se adhiera mejor, dure más tiempo y se vea más uniforme. Solo necesitas una pequeña cantidad, aplicándola con los dedos o una brocha suave en todo el rostro o solo en las zonas donde más lo necesites (como la zona T si tienes brillos).
La Base: Unificando el Tono
La Base de maquillaje es el producto principal para unificar el tono de la piel y cubrir imperfecciones. Puede ser líquida, en crema, en polvo o en barra, con diferentes niveles de cobertura (ligera, media o alta). Se aplica después de la prebase, difuminándola bien desde el centro del rostro hacia afuera. Puedes usar una brocha, una esponja húmeda o tus propios dedos, dependiendo de la textura del producto y el acabado que busques. Es vital elegir un tono que se funda perfectamente con el color de tu cuello para evitar el temido "efecto máscara".
El Corrector: Disimulando Imperfecciones
El corrector se utiliza para camuflar ojeras, manchas, granitos o cualquier otra imperfección que la base no haya cubierto por completo. Generalmente, se aplica después de la base para no retirar el producto con el que ya hemos trabajado. Aplica una pequeña cantidad directamente sobre la imperfección o en la zona de la ojera (dibujando un triángulo invertido para iluminar y disimular) y difumínalo suavemente con el dedo anular (el que ejerce menos presión) o una pequeña brocha o esponja. El tono del corrector debe ser similar al de tu base o ligeramente más claro para iluminar la zona de la ojera.
Los Ojos: El Centro de Atención
Muchas personas prefieren hacer el maquillaje de Ojos antes de la base para poder limpiar fácilmente cualquier caída de sombra o pigmento sin arruinar el resto del rostro. Sin embargo, el orden tradicional y también válido es después de la base y el corrector. Si optas por este orden, puedes aplicar una ligera capa de polvo suelto bajo los ojos antes de empezar con las sombras, para que atrape cualquier residuo que caiga y luego puedas retirarlo con una brocha. El orden dentro del maquillaje de ojos suele ser: prebase de ojos (opcional, pero recomendada para mayor duración e intensidad), sombras, delineador y finalmente, la Máscara de pestañas.
Las Cejas: Enmarcando la Mirada
Las cejas enmarcan el rostro y son cruciales para una mirada definida. Se pueden rellenar y dar forma con lápices, polvos, geles o pomadas. Algunas personas prefieren hacerlas al principio de la rutina para tener una guía al maquillar los ojos, mientras que otras las hacen después de los ojos y antes del resto del rostro. El orden más común es después del maquillaje de ojos. Rellena los huecos suavemente, define la forma y fija los vellos con un gel de cejas transparente o con color.
Colorete, Bronceador e Iluminador: Dando Dimensión
Una vez que la base está asentada, es hora de devolverle dimensión al rostro que la base puede haber aplanado visualmente. El bronzer se usa para dar calidez y contorno (definir pómulos, frente, mandíbula). El Colorete (o blush) se aplica en las mejillas para dar un aspecto saludable. El Iluminador se coloca en los puntos altos del rostro (parte superior de los pómulos, puente de la nariz, arco de cupido, bajo el arco de la ceja) para captar la luz y dar un brillo radiante. El orden entre estos tres suele ser bronzer/contorno, colorete e iluminador, pero puede variar según la preferencia.
Los Labios: El Toque Final
El maquillaje de Labios suele ser el último paso. Comienza exfoliando e hidratando tus labios si es necesario. Luego, puedes usar un delineador de labios para definir el contorno y evitar que el labial se corra. Rellena con tu labial favorito (barra, líquido, gloss). Este paso añade color y personalidad al look completo.
Sellado (Setting): Asegurando la Duración
Para que todo tu arduo trabajo dure el mayor tiempo posible, es crucial sellar el maquillaje. Esto se puede hacer con polvos translúcidos o con un spray fijador. Los polvos se aplican con una brocha grande y suave, prestando especial atención a la zona T para controlar el brillo. El spray fijador se rocía a una distancia prudencial sobre todo el rostro y ayuda a "fundir" todas las capas de producto para un acabado más natural y duradero. Este es el verdadero paso final de la aplicación.
| Paso | Producto Principal | Función |
|---|---|---|
| 1 | Limpiador e Hidratante | Preparar la piel |
| 2 | Prebase (Primer) | Crear base para el maquillaje, prolongar duración |
| 3 | Base de Maquillaje | Unificar tono, cubrir imperfecciones |
| 4 | Corrector | Camuflar ojeras y manchas específicas |
| 5 | Maquillaje de Ojos | Sombras, Delineador, Máscara |
| 6 | Cejas | Rellenar y definir la forma |
| 7 | Bronceador, Colorete, Iluminador | Dar dimensión y color al rostro |
| 8 | Labial | Dar color a los labios |
| 9 | Polvos o Spray Fijador | Sellar y prolongar la duración |
Un Viaje al Pasado: Los Orígenes del Maquillaje
Ahora que conocemos el "cómo" del maquillaje moderno, retrocedamos miles de años para descubrir el "quién" y el "por qué". Contrario a la creencia popular que asocia el maquillaje principalmente con las mujeres de épocas recientes, la historia nos muestra que su uso es una práctica ancestral que involucró a personas de diferentes géneros y culturas por una variedad de razones que iban mucho más allá de la simple estética.
En el Antiguo Egipto: Más Allá de la Belleza
Una de las civilizaciones donde el maquillaje tuvo un papel prominente fue el Antiguo Egipto, alrededor del 3000 a.C. Tanto hombres como mujeres de todas las clases sociales utilizaban maquillaje. El famoso delineado de ojos oscuro, conocido como Kohl, hecho de galena (un mineral de plomo), no solo tenía un propósito estético al agrandar y embellecer los ojos, sino también funcional: protegía los ojos del sol intenso del desierto y se creía que prevenía infecciones oculares. También usaban pigmentos verdes hechos de malaquita para los párpados y ocre rojo para colorear labios y mejillas.
El maquillaje en Egipto también estaba profundamente ligado a la espiritualidad y el Propósito Ritual. Se creía que aplicar maquillaje ofrecía protección mágica y conectaba al portador con los dioses. Era un signo de salud, vitalidad y alto Estatus Social. Las paletas de maquillaje se encontraban incluso en las tumbas, evidenciando su importancia en la vida y en la muerte.
Otras Civilizaciones Antiguas
El uso de maquillaje no se limitó a Egipto. En Mesopotamia, tanto hombres como mujeres usaban pigmentos para labios y ojos. Los griegos y romanos también adoptaron prácticas similares, aunque a veces con ingredientes menos seguros (como el plomo para blanquear la piel, lo que causaba graves problemas de salud). En Asia, culturas como la china y la japonesa tenían sus propias tradiciones de maquillaje, a menudo ligadas a ceremonias, estatus o artes como el teatro (Kabuki, Geishas).
Es importante destacar que, en muchas de estas culturas antiguas, el uso de maquillaje por parte de los hombres era común y aceptado, ya fuera por razones religiosas, de estatus, de protección o estéticas. La idea de que el maquillaje es exclusivamente para mujeres es una construcción social mucho más reciente, que ganó fuerza en ciertas épocas históricas y regiones.
Cambios a lo Largo de la Historia
A lo largo de los siglos, la percepción y el uso del maquillaje han fluctuado enormemente. En algunas épocas, como la Europa medieval, fue mal visto por su asociación con la vanidad o prácticas paganas. En el Renacimiento, resurgió el interés, a menudo con el ideal de una piel muy pálida. En la época victoriana, la "naturalidad" era el ideal y el maquillaje visible era considerado vulgar y asociado a actores o trabajadoras sexuales.
El Maquillaje Moderno y la Reafirmación
El siglo XX marcó el inicio de la industria cosmética moderna, haciendo el maquillaje más accesible y socialmente aceptado para las mujeres en la cultura occidental. En las últimas décadas, hemos visto un resurgimiento del interés por el maquillaje en hombres, impulsado por la cultura pop, las redes sociales y una mayor fluidez en las expresiones de género. Hoy en día, el maquillaje es una herramienta disponible para cualquier persona, independientemente de su género, que desee experimentar, expresarse o simplemente disfrutar del proceso.
Preguntas Frecuentes sobre Maquillaje
¿Es realmente necesario usar prebase (primer)?
Aunque no es estrictamente obligatorio, la prebase mejora significativamente la aplicación y duración del maquillaje. Si quieres que tu base se vea más suave, uniforme y dure todo el día, es un paso muy recomendable.
¿Puedo aplicar el corrector antes de la base?
Sí, es posible, especialmente para cubrir manchas o rojeces muy localizadas. Sin embargo, la mayoría de las veces se aplica después de la base porque la base ya cubre una parte de las imperfecciones y así usas menos corrector. Para las ojeras, aplicar después de la base es generalmente más efectivo para iluminar y corregir.
¿Cuánto maquillaje usaban los hombres en el Antiguo Egipto?
Los hombres egipcios usaban maquillaje de forma extensiva, similar o incluso idéntica a las mujeres. El kohl negro para los ojos era muy común, al igual que los pigmentos para labios y mejillas, por razones tanto cosméticas como prácticas (protección solar) y rituales.
¿Qué ingredientes usaban históricamente?
Los ingredientes variaban según la región y la época, pero incluían minerales como galena (kohl), malaquita, ocre rojo y blanco (plomo), así como sustancias naturales como bayas, flores, ceniza, grasas animales y vegetales.
¿El orden de aplicación cambia para maquillaje de día vs. noche?
El orden básico no cambia, pero sí la cantidad y el tipo de productos. Para el día, se suele preferir una cobertura más ligera y acabados naturales. Para la noche o eventos especiales, se pueden usar bases de mayor cobertura, técnicas de contorno/iluminación más marcadas, y maquillaje de ojos y labios más intensos.
¿Es el maquillaje algo solo de mujeres en la actualidad?
Definitivamente no. Aunque históricamente y en muchas culturas ha estado más asociado a las mujeres en los últimos siglos, hoy en día hay una creciente aceptación y uso del maquillaje por parte de hombres y personas de todos los géneros como una forma de autoexpresión, arte y cuidado personal.
En conclusión, el maquillaje es una práctica con raíces profundas y diversas que se extiende a lo largo de milenios y culturas, utilizada por personas de diferentes géneros por múltiples razones. Comprender su historia nos da una nueva perspectiva sobre esta forma de arte. Y dominar el orden de aplicación correcto nos permite aprovechar al máximo los productos modernos para lograr el look deseado, ya sea para el día a día o para una ocasión especial. El maquillaje es una herramienta poderosa y versátil, ¡lista para que la explores y la adaptes a tu propia identidad y creatividad!
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