06/02/2017
Los años 20 evocan una imagen de puro glamour: vestidos de flecos, lentejuelas, plumas, miradas audaces y labios intensos. Sin embargo, la realidad detrás de la belleza de esa década era, en ocasiones, sorprendente y, para los estándares actuales, bastante extraña. Las rutinas cosméticas de hace 100 años incluían prácticas que hoy nos parecerían asombrosas, ¡y no precisamente en el buen sentido! Vamos a explorar algunas de las peculiaridades del mundo del maquillaje en la era del jazz y el charlestón.

El maquillaje de los años 20 no buscaba la sutileza. Era una declaración de intenciones, un reflejo de la nueva libertad y audacia de la mujer. Si bien la imagen general era de sofisticación, los métodos y productos utilizados distaban mucho de la variedad y seguridad que tenemos hoy en día. La industria cosmética estaba en sus inicios, experimentando con ingredientes y técnicas que hoy consideraríamos impensables.

La Mirada Dramática: Ojos Audaces hasta la Ceja
Si hoy en día el maquillaje de ojos es un arte complejo con técnicas como el 'cut crease' y tutoriales infinitos, en los años 20 era mucho más directo. La tendencia dominante para la sombra de ojos era simple: usar un solo color y aplicarlo generosamente por todo el párpado, extendiéndolo hasta llegar a la ceja. Esta aplicación cubría una vasta área del ojo, creando un impacto visual significativo.
Los colores de sombra disponibles y populares en la década de 1920 eran predominantemente oscuros y dramáticos. Las mujeres podían elegir entre tonos como el gris carbón, el marrón, los morados intensos, algunos verdes y el azul índigo. Estos tonos profundos ayudaban a enmarcar la mirada de una manera muy marcada, acorde con la estética de la época. La sombra de ojos no era un producto de uso diario para la mayoría de las mujeres; se reservaba principalmente para ocasiones especiales, salidas nocturnas o para visitar los clandestinos 'speakeasies'. Cuando se maquillaban para salir, las mujeres a menudo elegían el color de su sombra para que combinara con el tono de su vestido, aplicando una cantidad considerable de producto para asegurar que el color fuera visible y vibrante bajo la luz artificial de los salones y clubes.
La audacia en los ojos no terminaba con la sombra. Las cejas también jugaban un papel crucial. Mientras que hoy valoramos las cejas pobladas y definidas, el ideal de belleza en los años 20 dictaba que las cejas debían ser extremadamente finas, casi como líneas dibujadas a lápiz. De hecho, muchas artistas de cine y teatro, para lograr esa delgadez extrema sin el estorbo del vello natural, optaban por afeitarse completamente las cejas. Luego, dibujaban la forma deseada, una línea fina y curva, con un lápiz de cejas oscuro. Esta práctica nos hace ver con otros ojos la moda de depilación excesiva de los años 90.
Pestañas Intensas: La Era del 'Spit Black'
La máscara de pestañas en tubo, tal como la conocemos hoy, no estuvo disponible hasta la década de 1950. Las mujeres de los años 20 utilizaban la máscara en pastel (o 'cake mascara'). Este pequeño pastel negro era esencialmente una mezcla de jabón y colorante negro, una fórmula que hoy en día nos resultaría impensable aplicar cerca de los ojos. Pero lo que lo hacía aún más extraño era cómo se activaba el producto: había que añadir agua al pastel para que la máscara se volviera aplicable, y la fuente de agua más conveniente a menudo era... ¡la saliva!
La máscara en pastel llegó a conocerse popularmente como 'spit black' (negro de saliva) precisamente porque muchas mujeres escupían sobre el pastel o incluso lo humedecían con la lengua para activar la máscara antes de aplicarla con un cepillo. Lamer una pastilla de jabón negro para conseguir pestañas más largas parece una práctica bastante desagradable desde nuestra perspectiva actual.
A pesar de lo rudimentario del producto en los años 20, el concepto de máscara de pestañas tiene una historia mucho más larga. Se remonta al antiguo Egipto, donde las mujeres usaban kohl para delinear sus ojos. Con el tiempo, diferentes culturas emplearon diversos ingredientes para lograr un efecto similar, como hollín, carbón, ceniza, grasa animal e incluso sangre animal. Estos productos se aplicaban con pinceles o palitos, aunque inicialmente no estaban diseñados exclusivamente para las pestañas, sino para el contorno del ojo en general.
El inventor de una fórmula de máscara de pestañas más cercana a la moderna fue Eugène Rimmel, un empresario francés afincado en Londres en el siglo XIX. Su producto era una pasta negra hecha de vaselina y sebo, vendida en un pequeño frasco con un cepillo. La marca Rimmel sigue existiendo hoy en día, y en algunos idiomas, como el francés, "rimmel" se convirtió en un término genérico para referirse a la máscara de pestañas.

En el siglo XX, la máscara de pestañas ganó popularidad gracias a las actrices de cine. Max Factor lanzó su "Mascaro" en 1914, una pasta de vaselina y cera de abejas. Maybelline, una de las marcas más famosas de máscara, comenzó en 1917 con una fórmula en polvo de carbón y aceite de ricino. No fue hasta los años 50 que la máscara líquida en tubo se convirtió en la norma, ofreciendo una aplicación más higiénica y precisa.
La Piel Ideal: Pálida como la Porcelana
En contraste con la preferencia actual por la piel bronceada y luminosa, en los años 20 la palidez era el ideal de belleza. Se creía que una tez ultra pálida hacía que las mujeres, especialmente las actrices, parecieran más jóvenes en cámara. Dado que el cine de la época tenía un alto contraste, usar maquillaje cercano al tono de piel natural a menudo hacía que los rostros parecieran sucios o resaltaban imperfecciones. Por ello, se aplicaban capas de maquillaje graso (greasepaint) muy claro.
Incluso fuera del mundo del espectáculo, la mayoría de las mujeres que usaban maquillaje debían conformarse con una tez extra pálida. No existía la amplia gama de bases de maquillaje que tenemos hoy. Los productos disponibles se limitaban principalmente a la crema fría (cold cream) y polvos. Y sí, polvos blancos. Para intentar unificar el tono de la piel, las mujeres aplicaban crema fría y luego cubrían esa crema con polvos casi blancos. Si a este rostro pastoso le añadimos las cejas finísimas y la sombra de ojos intensa que eran populares, el resultado era un look bastante impactante, más cercano a la estética de películas de terror que al glamour que solemos asociar con la década.
Labios Definidos: El Arco de Cupido
Los labios en los años 20 eran tan icónicos como los ojos. La forma de moda era el 'cupid's bow' o arco de Cupido. Esta forma buscaba crear la ilusión de unos labios fruncidos y listos para un beso, con un labio inferior exagerado y un labio superior con forma de arco muy marcado. Para lograr este efecto, se utilizaba un delineador de labios oscuro y ceroso, típicamente en tonos rojos intensos o rojos parduzcos.
El proceso consistía en dibujar un arco definido en cada lado del labio superior, acortando la anchura natural de la boca en las comisuras. Luego, se dibujaba el labio inferior ligeramente más lleno de lo que era en realidad, extendiendo la línea un poco por debajo del contorno natural. Ambas líneas, la superior y la inferior, se acortaban en los lados, concentrando el color y la forma en el centro de la boca. Una vez delineada la nueva forma, se rellenaba con lápiz antes de aplicar la barra de labios del mismo tono encima. Este look de labios pequeños pero intensos contrastaba fuertemente con la audacia del maquillaje de ojos.
Curiosamente, la idea de un lápiz labial que cambiaba de color según el pH de la piel no es una invención moderna. En los años 20 ya existían productos así. La marca Tangee construyó su fama sobre labiales que parecían de color mandarina en el tubo (de ahí su nombre), pero que al aplicarse se volvían transparentes y luego se transformaban en un tono rosado natural que variaba ligeramente en cada persona, creando un efecto de "tus labios, pero mejor".

Manicuras Únicas y Otras Excentricidades
Incluso las uñas tenían su propia moda particular en los años 20. Una tendencia popular era la 'manicura de media luna'. En lugar de pintar toda la uña, se dejaban sin pintar las 'lunas' (la media luna blanquecina cerca de la cutícula) y las puntas, pintando solo la parte central de la uña con un esmalte. Básicamente, se dibujaba una franja arqueada a través de la uña. Esta práctica no solo era un estilo distintivo, sino que también ahorraba esmalte.
Aunque menos común que la manicura de media luna, el arte de uñas detallado también existía. Se documentan casos de mujeres que se hacían diseños intrincados en cada uña, como mariposas, estrellas o incluso rostros.
Más allá del maquillaje convencional, la década de 1920 también vio prácticas de belleza que hoy nos resultan alarmantes. Algunas cremas para la piel, promocionadas como productos milagrosos para suavizarla, contenían calomelanos, un compuesto de mercurio. Aunque un uso ocasional no causaba efectos inmediatos, el uso continuado podía llevar a envenenamiento, manifestándose con anillos oscuros alrededor de los ojos, pérdida de dientes y encías negras. Afortunadamente, la regulación cosmética introducida en 1938 puso fin a estas fórmulas peligrosas.
Otra práctica sorprendente, aunque no común, era el tatuaje de mejillas para lograr un rubor permanente. La idea de la cosmética permanente existía, aunque los métodos y la seguridad eran muy cuestionables en comparación con la micropigmentación actual. Esto demuestra el deseo de "verse bien" a casi cualquier precio, una constante a lo largo de la historia.
Incluso las creencias sobre la belleza se extendían a los bebés. Existía la superstición de que las madres debían "tener pensamientos bonitos" durante el embarazo para tener un hijo bonito. Si sus pensamientos eran "feos", el bebé también lo sería. Afortunadamente, con el tiempo, entendimos que esto no es cierto y que no hay bebés "feos", y las futuras madres no necesitan monitorear sus pensamientos para la belleza de sus hijos.
| Característica | Años 20 | Actualidad |
|---|---|---|
| Sombra de Ojos | Un color, aplicado hasta la ceja, tonos oscuros (gris, marrón, morado, azul) | Variedad de colores y texturas, múltiples técnicas (cut crease, ahumado), aplicación variada |
| Cejas | Extremadamente finas, a menudo afeitadas y redibujadas | Pobladas, definidas, variedad de formas y técnicas (microblading, laminado) |
| Máscara de Pestañas | En pastel ('cake mascara'), activada con agua (o saliva), fórmulas simples (jabón, cera, pigmento) | Líquida en tubo, variedad de fórmulas (volumen, longitud, waterproof), cepillos especializados |
| Tez | Pálida ideal, uso de crema fría y polvos blancos | Variedad de tonos y acabados, bases líquidas, en polvo, crema, con protección solar, etc. |
| Labios | Forma 'Cupid's Bow', acortados en ancho, tonos rojos/parduzcos intensos | Gran variedad de formas, colores y acabados (mate, brillo, satinado), uso de delineador para definir o agrandar |
Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje de los Años 20
¿Qué colores de sombra se usaban en los años 20?
Se usaban principalmente colores oscuros y dramáticos como gris carbón, marrón, morados intensos, algunos verdes y azul índigo. Se aplicaban de forma generosa por todo el párpado hasta la ceja.

¿Cómo se maquillaban los ojos en los años 20?
El maquillaje de ojos era simple en cuanto a técnica: se aplicaba un solo color de sombra oscura por todo el párpado, desde la línea de las pestañas hasta la ceja. Las cejas se llevaban extremadamente finas, a menudo depiladas o afeitadas y redibujadas con lápiz.
¿Tenían máscara de pestañas en los años 20?
Sí, existía la máscara de pestañas, pero no en su formato actual en tubo. Se utilizaba una máscara en pastel ('cake mascara') que requería ser humedecida (a menudo con saliva) antes de aplicarse con un cepillo.
¿Cómo lograban el look de cejas finas?
Para conseguir la forma de ceja ultrafina y curvada de la época, muchas mujeres, especialmente artistas, se afeitaban completamente las cejas naturales y luego dibujaban la forma deseada con un lápiz de cejas oscuro y fino.
¿Qué era el labio "Cupid's Bow"?
El 'Cupid's Bow' era la forma de labio ideal de los años 20. Se creaba usando delineador para acortar la anchura natural de los labios en las comisuras, exagerar ligeramente el labio inferior y dibujar un arco marcado en el labio superior, concentrando el color en el centro de la boca.
Los años 20 fueron una época fascinante y a veces extraña para el maquillaje. Las técnicas y productos reflejaban una mezcla de audacia estética y limitaciones tecnológicas. Desde las sombras oscuras hasta la ceja y las peculiares prácticas de belleza, esta década nos muestra cómo el deseo de transformación y expresión personal a través del maquillaje ha evolucionado a lo largo del tiempo, pasando de métodos rudimentarios y a veces peligrosos a la sofisticación y seguridad que disfrutamos hoy.
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