25/04/2022
A menudo pensamos en la Edad Media como un período austero y desprovisto de los refinamientos estéticos que conocemos hoy. Sin embargo, la verdad es que el uso de cosméticos para realzar la apariencia femenina estaba presente, aunque rodeado de debates y consideraciones morales. Contrario a la creencia popular, existe una cantidad considerable de evidencia que respalda la existencia y el uso del maquillaje durante este vasto período histórico.

Desde estatuas que datan de mediados del siglo XIV, mostrando mujeres cuidadosamente maquilladas con la piel de un rostro pálido a la moda, cejas depiladas, una línea de cabello alta y una frente redonda, hasta mejillas con un brillo rosado que sugiere el uso de colorete, la evidencia visual es palpable. Si bien podríamos sospechar que esto era simplemente un esfuerzo artístico para embellecer la escultura, los registros escritos de la época también apoyan el uso de cosméticos por parte de las mujeres medievales.

La Visión de la Respetabilidad
Las opiniones sobre la respetabilidad del uso de cosméticos variaban enormemente, incluso entre los miembros del clero. Generalmente, se percibía que no era un estado deseado o una práctica virtuosa. Sin embargo, se mencionaba que las mujeres que habían sido afligidas por enfermedades y, por lo tanto, se habían vuelto poco atractivas, eran excusadas del pecado de la vanidad al usar cosméticos. El deseo de no repeler a otros o a sus propios maridos se consideraba una excusa aceptable para el embellecimiento.
Tomás de Aquino, una figura influyente, fue cuestionado sobre el uso de cosméticos por parte de las mujeres. Concedió a regañadientes que, para una mujer, hacerse lo más atractiva posible para su esposo con el fin de que él no cayera en el pecado del adulterio, no era en sí mismo un pecado. Sin embargo, advirtió que una mujer no debería hacerse tan hermosa como para atraer a los maridos de otras mujeres. Esta postura revela la compleja relación entre la belleza, la moralidad y las normas sociales de la época.
La Base: Buscando la Palidez Ideal
Los estudios han demostrado que las mujeres en Inglaterra 'pintaban sus rostros de blanco' para lograr una tez más pálida, que era el ideal de belleza de la época. A menudo pintaban sus caras con 'blaunchet', una preparación blanquecina, o con harina de trigo. También se utilizaban cosméticos que contenían plomo, a pesar de sus riesgos desconocidos en ese momento.
Se aseguraba que la raíz del lirio de la Madonna blanquearía el rostro. La investigación también sugiere que la raíz de lirio molida se usaba para hacer un polvo facial, aunque no se especifica qué tipo de lirio se recomendaba. El Compendium Anglicus de 1240, escrito por Gilbertus Anglicus, recomendaba la raíz de ciclamen para este propósito.
Una receta para un cosmético a base de harina para blanquear el rostro proviene de L'ornement des Dames en el siglo XIII. El método descrito es fascinante y revela un proceso elaborado para la época:
Hay un maquillaje blanco que es muy fácil de hacer. Ponga trigo muy puro en agua durante quince días, luego muela y mezcle en el agua. Cuele a través de un paño, y deje que cristalice y se evapore. Obtendrá un maquillaje que será tan blanco como la nieve. Cuando desee usarlo, mézclelo con agua de rosas y extiéndalo sobre su rostro, que primero ha sido lavado con agua tibia. Luego seque su rostro con un paño.
Esta receta muestra la sofisticación (dentro de los límites tecnológicos de la época) que se aplicaba a la creación de productos de belleza.
Ojos: ¿Maquillados o Naturales?
Muchos libros mencionan que los colores para ojos y el delineador estaban disponibles durante el período medieval, y es bien sabido que desde la antigüedad temprana, egipcias, mujeres españolas y más tarde las mujeres de la Rus en Staraya Ladoga en el siglo X usaban delineador y sombra de ojos. La tecnología para producir estos cosméticos existía y era conocida en diferentes culturas.
Sin embargo, las pinturas y esculturas del Alto Medioevo, como la estatua mencionada anteriormente, muestran a mujeres con ojos pálidos y sin adornos, y cejas fuertemente depiladas. Parecería, por lo tanto, que aunque la capacidad técnica para producir delineador y sombra de ojos estaba disponible, la moda dictaba que no se usaba en el contexto específico de la belleza femenina ideal de esa época en ciertas regiones. La tendencia se inclinaba hacia un look de ojos más 'limpio' o natural, en contraste con la piel pálida y las mejillas coloreadas.
Labios: Bálsamos y Tintes
Los tratamientos labiales más comúnmente mencionados en los registros de la época parecen ser las tinturas y los bálsamos para labios. Estos productos no solo buscaban embellecer, sino también proteger. Una receta para un bálsamo labial medieval, descrito como una 'grasa de olor dulce que evitará que los labios y las manos se agrieten y los hará húmedos y suaves', proviene del libro Secrets of Don Alessio Piemontese, publicado en 1557 (aunque la receta se considera representativa de prácticas anteriores).
La receta es bastante elaborada e involucra múltiples pasos:
Tome 12 oz de sebo fresco y 6 oz de mejorana y macháquelos juntos. Forme bolas y rocíe con buen vino. Luego póngalos en algún recipiente y séllelo herméticamente para que el olor de la mejorana no escape. Coloque a la sombra durante 24 horas y luego póngalos en agua. Cocine a fuego lento, luego cuele. Este proceso debe repetirse 4 o 5 veces, agregando siempre otras 9 oz de sebo. Finalmente, se puede añadir un poco de almizcle o algalia.
Este complejo proceso sugiere que la elaboración de cosméticos podía ser una tarea que requería tiempo y recursos. Aparentemente, también existía en uso un tinte labial, pero la información específica sobre su composición o uso es limitada.
El Encanto del Colorete
El colorete, o rouge, era una parte esencial del arsenal cosmético medieval, utilizado para añadir un toque de salud y vitalidad a la piel pálida. Las hojas molidas de angélica, Angelica archangelica, eran el ingrediente principal para la fabricación del 'polvo rojo de damas'. Las flores secas de cártamo, Carthamum tinctorius, también se utilizaban en la elaboración de colorete.
Un poema de un monje de Montaudon, que data de entre 1180 y 1215 d.C., ofrece una perspectiva interesante sobre la prevalencia del colorete. El escritor afirma que las estatuas de las iglesias se quejan a Dios: 'que no queda suficiente pintura para adornarlas debido a todas las damas que usan colorete y crema'. Esta queja, aunque humorística, sugiere que el uso de colorete estaba tan extendido que incluso se bromeaba sobre la escasez de pigmentos para otros usos.
El Compendium Anglicus de 1240, escrito por Gilbertus Anglicus, menciona que las virutas de palo de Brasil remojadas en agua de rosas darían un tinte claro y rosado que se podía frotar en las mejillas. Esto demuestra la diversidad de ingredientes naturales utilizados para lograr el efecto deseado.
La existencia y disponibilidad de cosméticos y herramientas de aseo en la época también se evidencia en descripciones de vendedores ambulantes. Una canción francesa del siglo XIII, descrita en Love Lock'd Out, A Survey of Love, Licence and Restriction in the Middle Ages por James Cleugh, se refiere a un vendedor ambulante que llevaba para la venta una amplia gama de artículos:
'navajas, pinzas, espejos, cepillos de dientes y palillos de dientes, cintas para el cabello y rizadores, cintas, peines, espejos, agua de rosas... algodón con el que se daban colorete y blanqueador con el que se blanqueaban'.
Esta lista no solo confirma la disponibilidad de colorete y blanqueador, sino también de una variedad de herramientas y productos relacionados con el aseo personal y el embellecimiento, mostrando que la preocupación por la apariencia no era ajena a la vida medieval.
Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje Medieval
¿Se usaba realmente maquillaje en la época medieval?
Sí, a pesar de algunos debates morales, existe evidencia considerable a través de representaciones artísticas y registros escritos que confirman el uso de cosméticos en la Edad Media.
¿Era el maquillaje considerado pecaminoso?
Las opiniones variaban. Algunos miembros del clero lo consideraban vanidad, pero se hacían excepciones para mujeres enfermas o aquellas que buscaban ser atractivas para sus esposos para evitar que estos últimos cayeran en pecado.
¿Qué buscaban las mujeres medievales con el maquillaje?
Principalmente, buscaban lograr una tez pálida, considerada ideal, y añadir color a las mejillas con colorete para dar un aspecto saludable y juvenil.
¿Qué ingredientes usaban para blanquear la piel?
Utilizaban sustancias como harina de trigo ('blaunchet'), raíz de lirio, raíz de ciclamen e incluso cosméticos a base de plomo. Existían recetas elaboradas que implicaban el tratamiento del trigo.
¿Usaban delineador o sombra de ojos?
Aunque la tecnología existía y se usaba en otras culturas o períodos, la moda en el Alto Medioevo parece haber dictado contra su uso, favoreciendo un look de ojos más natural.
¿De qué hacían el colorete?
Se usaban ingredientes naturales como hojas molidas de angélica, flores secas de cártamo y virutas de palo de Brasil remojadas en agua de rosas.
Conclusión
La evidencia sugiere claramente que el maquillaje era una práctica conocida y utilizada en la Edad Media, incluyendo el período que abarca el siglo XV. Lejos de ser una época sin interés por la belleza, las mujeres medievales empleaban diversas técnicas e ingredientes para modificar su apariencia, buscando la tez pálida ideal y el toque de color en las mejillas. Aunque su uso podía ser objeto de debate moral y las modas dictaban qué partes del rostro se realzaban (favoreciendo la piel y las mejillas sobre los ojos en ciertos períodos), el deseo de embellecerse y el conocimiento para hacerlo estaban indudablemente presentes.
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