25/11/2020
Saber cómo aplicar maquillaje correctamente puede parecer una tarea desalentadora, especialmente si eres principiante. Sin embargo, con una guía clara y siguiendo los pasos adecuados, puedes dominar el arte de realzar tu belleza natural y crear looks impresionantes para cualquier ocasión. Este artículo te llevará de la mano a través de cada etapa del proceso de maquillaje, desde la preparación inicial de la piel hasta el toque final en los labios, asegurando que comprendas la importancia de cada paso y cómo ejecutarlo de manera efectiva.

El maquillaje no es solo una herramienta para cubrir imperfecciones, sino también una forma de expresión personal y una manera de sentirte más segura. Una aplicación adecuada no solo mejora tu apariencia, sino que también ayuda a que los productos duren más tiempo y se vean mejor a lo largo del día o la noche. Presta atención a los detalles, utiliza las herramientas adecuadas y experimenta para encontrar lo que mejor funciona para ti. Aquí te presentamos la secuencia recomendada para lograr un acabado profesional.

Preparando el Lienzo: La Piel
Antes de aplicar cualquier producto de color o cobertura, es fundamental preparar adecuadamente la piel. Piensa en tu rostro como un lienzo; cuanto mejor preparado esté, mejor se adherirá y se verá la 'pintura'. Este paso inicial de preparación es crucial para asegurar que tu maquillaje luzca impecable y dure más tiempo.
Comienza con una piel limpia e hidratada. Aplica una crema hidratante ligera que se adapte a tu tipo de piel. La hidratación es clave para evitar que el maquillaje se vea seco o se cuartee. Si vas a exponerte al sol, no olvides un producto que contenga protección solar. La protección solar es vital para la salud a largo plazo de tu piel, y muchos productos hidratantes ya la incluyen.
Una vez que la crema hidratante (y el protector solar, si aplica) se haya absorbido, es el momento de usar un primer o prebase de maquillaje. El primer crea una barrera suave entre tu piel y el maquillaje, minimizando la apariencia de poros y líneas finas, y lo más importante, ayudando a que la base y otros productos se adhieran mejor y prolonguen su duración. Aplica una pequeña cantidad uniformemente sobre todo el rostro o en las áreas donde tiendes a tener más brillo o poros visibles.
Unificando el Tono: La Base
Con la piel preparada, el siguiente paso es aplicar la base de maquillaje. La base tiene como objetivo principal unificar el tono de tu piel, creando una superficie homogénea sobre la cual trabajar. No se trata de cubrir completamente tu piel, sino de mejorar su apariencia natural.
Puedes aplicar una capa ligera de base utilizando diferentes herramientas: una esponja, una brocha de maquillaje adecuada para base, o una beauty blender ligeramente humedecida. Cada herramienta ofrece un acabado ligeramente diferente. Una esponja o beauty blender humedecida tiende a dar un acabado más natural y difuminado, mientras que una brocha puede ofrecer una cobertura un poco mayor. La clave es aplicar el producto de manera uniforme, difuminándolo bien hacia el cuello y la línea del cabello para evitar cortes.
Comienza aplicando una pequeña cantidad de producto en el centro del rostro y extiéndelo hacia afuera. Asegúrate de que el color de la base coincida lo mejor posible con el tono de tu piel en la mandíbula para un acabado indetectable.
El Poder del Corrector
Una vez aplicada la base, es posible que necesites abordar áreas específicas con un corrector. El corrector es un producto más concentrado que la base y se utiliza para cubrir imperfecciones, manchas o decoloraciones que la base no logró ocultar por completo.
El corrector es especialmente útil para cubrir imperfecciones como granitos o rojeces. Para la rojez, un corrector con un subtono verde puede ayudar a neutralizarla. Simplemente aplica una pequeña cantidad directamente sobre la imperfección y difumínala suavemente con el dedo o una brocha pequeña.
Otro uso común del corrector es iluminar y disimular las ojeras o las manchas oscuras. Para esto, se recomienda un corrector de un tono ligeramente más claro que tu base. Aplica el corrector debajo de los ojos, formando un triángulo invertido o simplemente siguiendo la línea de la ojera, y también sobre cualquier mancha oscura que desees aclarar. Difumina cuidadosamente dando pequeños toques hasta que se funda con la base.
Esculpiendo el Rostro: Contorno e Iluminación
El contorno y la iluminación son técnicas que ayudan a añadir dimensión al rostro, realzando tus características naturales y creando la ilusión de estructura ósea más definida.
El contorno se realiza utilizando un producto (generalmente en polvo o crema) de un tono más oscuro y mate que tu piel para crear sombras. Simplemente “espolvorea” bronceador en polvo (o aplica un producto de contorno) a lo largo de las sienes, en el hueco de las mejillas (justo debajo del pómulo) y a los lados de la nariz. Estas áreas son naturalmente donde caen las sombras, y al acentuarlas, se logra definir y esculpir el rostro.
La iluminación, por otro lado, utiliza un producto (iluminador) de un tono más claro y a menudo con un ligero brillo para resaltar las áreas del rostro que naturalmente captan la luz. "Aplica" o da pequeños toques de iluminador en la parte superior de los pómulos, en la punta de la nariz y en la punta de la barbilla. Esto atrae la luz a esas áreas, haciéndolas parecer más prominentes y añadiendo un brillo saludable.
Un Toque de Color con el Colorete
Después de añadir dimensión con el contorno y el iluminador, el colorete (o blush) devuelve vida y color a las mejillas, dando un aspecto saludable y juvenil.
Aplica colorete en las 'manzanas' de tus mejillas (la parte que se redondea cuando sonríes). Utiliza una brocha y aplica el producto en un movimiento ascendente, difuminándolo hacia la sien. La cantidad y el tono del colorete dependerán de tu preferencia y del look que desees lograr, pero un toque sutil puede marcar una gran diferencia.
Enmarcando la Mirada: Las Cejas
Las cejas son el marco de la mirada y definirlas adecuadamente puede transformar completamente la expresión de tu rostro. Dedicar tiempo a tus cejas es un paso que no deberías saltarte.
Comienza por cepillar suavemente tus cejas con un cepillo o spoolie en movimientos cortos y hacia afuera para ordenar los vellos y ver su forma natural. Luego, delinea los bordes exteriores de tus cejas para acentuar su forma natural. Puedes usar un gel con color, una sombra en polvo o un lápiz de cejas, dependiendo de la intensidad y el acabado que prefieras. Rellena cualquier hueco con trazos ligeros que imiten vello real.
Para fijar los vellos en su lugar y mantener la forma durante todo el día, termina aplicando un gel de cejas transparente. Esto no solo fija, sino que también da un aspecto pulido.
El Arte en tus Ojos: Sombras y Delineado
El maquillaje de ojos es donde realmente puedes ser creativa y expresar tu estilo. Comienza preparando los párpados para que las sombras se adhieran mejor y los colores se vean más vibrantes.
Aplica una pequeña cantidad de corrector o una prebase específica para sombras de ojos sobre los párpados. Esto neutraliza cualquier decoloración y crea una base uniforme que ayuda a que la sombra dure más y no se acumule en los pliegues.
Luego, utilizando una brocha o incluso la punta de tu dedo (dependiendo de la sombra y el efecto deseado), aplica la sombra de ojos. Comienza desde el centro de tu párpado y trabaja hacia afuera, difuminando el producto en movimientos circulares suaves hacia las esquinas exterior e interior del ojo. Puedes aplicar una sola sombra o combinar varios tonos para crear profundidad y definir la cuenca del ojo.
El delineador de ojos es una herramienta poderosa para definir la forma de tus ojos y añadir intensidad a tu mirada. Hay diferentes tipos y técnicas para elegir.
Con una mano firme, aplica un delineador líquido o en lápiz a lo largo de la línea de las pestañas superiores. Intenta mantener la línea lo más cerca posible de las pestañas para un efecto natural. Para un look más dramático, considera hacer un "ala" o cat-eye, extendiendo la línea hacia arriba y hacia afuera en la esquina exterior del ojo.
Para un look más audaz o ahumado, puedes usar un delineador en lápiz y difuminarlo alrededor de la esquina exterior de las líneas de pestañas superiores e inferiores. Puedes usar un hisopo de algodón (q-tip) o la punta de tu dedo para difuminar suavemente el lápiz y crear un efecto ahumado.
Si buscas hacer que tus ojos parezcan más grandes y despiertos, considera aplicar delineador blanco a lo largo de la línea de agua (la línea interior del párpado inferior). Este truco abre la mirada instantáneamente.
El Toque Final para los Ojos: Máscara de Pestañas
Ningún maquillaje de ojos está completo sin máscara de pestañas. La máscara ayuda a alargar, dar volumen y definir tus pestañas, abriendo aún más la mirada.
Aplica una o dos capas de máscara de pestañas en las pestañas superiores e inferiores. Comienza desde la raíz y mueve el cepillo en zigzag hacia las puntas para cubrir cada pestaña y evitar grumos. Si deseas más volumen o longitud, espera unos segundos y aplica una segunda capa.
Labios Irresistibles
El paso final para completar tu look de maquillaje es aplicar color en los labios. Puedes optar por algo sutil o atrevido, dependiendo de la ocasión y tu preferencia.
Aplica tu lápiz labial o brillo labial favorito directamente o con la ayuda de una brocha para labios para mayor precisión. Si usaste un maquillaje de ojos muy cargado, quizás prefieras un labial nude o un brillo sutil. Si el maquillaje de ojos es más discreto, puedes optar por un color de labios vibrante para que sea el foco.
Preguntas Frecuentes sobre Maquillaje
Aquí respondemos algunas dudas comunes que pueden surgir al aprender a maquillarte paso a paso:
¿Es realmente necesario usar primer antes de la base?
Aunque no es estrictamente obligatorio, el primer crea una superficie más lisa para la aplicación de la base, ayuda a minimizar la apariencia de poros y líneas finas, y prolonga significativamente la duración del maquillaje. Si quieres que tu maquillaje se vea impecable y dure todo el día, usar primer es altamente recomendable.
¿Cuál es la diferencia entre un corrector verde y uno de color piel?
Un corrector de color piel se utiliza principalmente para cubrir imperfecciones del mismo tono de la piel o para iluminar áreas oscuras. Un corrector verde, en cambio, se basa en la teoría del color para neutralizar la rojez. Como el verde es opuesto al rojo en el círculo cromático, aplicar una pequeña cantidad de corrector verde sobre granitos o zonas enrojecidas ayuda a cancelar ese color antes de aplicar la base o un corrector de color piel encima.
¿Cómo sé dónde aplicar el contorno y el iluminador exactamente?
Para el contorno, siente el hueso de tu pómulo. El contorno va justo debajo, en el hueco natural. También aplícalo en la línea del cabello en las sienes y a lo largo de los lados de la nariz para afinarla. Para el iluminador, aplícalo en los puntos altos del rostro: justo encima del pómulo (siguiendo la línea del hueso hacia la sien), en el puente y la punta de la nariz, en el arco de cupido (encima del labio superior) y en la punta de la barbilla.
¿Puedo usar la misma brocha para la base y el corrector?
Es mejor usar brochas diferentes. Las brochas para base suelen ser más grandes y densas para cubrir áreas amplias, mientras que las brochas para corrector son más pequeñas y precisas para aplicar el producto en zonas localizadas y difuminarlo sin mover la base. Usar la herramienta adecuada garantiza una mejor aplicación y acabado para cada producto.
¿Cómo hago que mi delineado de ojos dure todo el día sin correrse?
Asegúrate de aplicar una prebase de ojos en los párpados antes del delineador. Si usas delineador en lápiz, puedes "sellarlo" aplicando una sombra de ojos del mismo color encima con una brocha fina. Los delineadores líquidos o en gel de larga duración también son excelentes opciones para mayor permanencia.
Conclusión
Dominar la aplicación de maquillaje paso a paso requiere práctica, pero siguiendo esta guía, tienes una base sólida para empezar. Recuerda que el maquillaje es una herramienta para realzar tu belleza, no para ocultarla. Experimenta con colores y técnicas, diviértete en el proceso y encuentra los looks que te hagan sentir más cómoda y segura. ¡Ahora estás lista para poner en práctica estos pasos y crear tus propios looks!
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