06/11/2024
La figura de Isabel I de Inglaterra, la Reina Virgen, sigue capturando la imaginación siglos después de su reinado. Conocida por su fuerte personalidad, su inteligencia política y su distintiva apariencia, Isabel I dependió en gran medida del maquillaje para proyectar una imagen de juventud y vitalidad a lo largo de sus 45 años en el trono. Sin embargo, este hábito cosmético, junto con el misterio que rodea su muerte, ha generado numerosas especulaciones a lo largo del tiempo. ¿Cuánto maquillaje usaba realmente? ¿Pudo este ser el responsable de su fallecimiento? Adentrémonos en los detalles de sus últimos días para desentrañar parte de este enigma histórico.

El uso de maquillaje era común entre la nobleza de la época, pero Isabel I lo elevó a otro nivel. Buscando mantener la imagen de la eterna juventud que le valió el apodo de la "máscara de juventud", dependía de productos que hoy consideraríamos extremadamente peligrosos. El más famoso de ellos era la "Cerusa Veneciana" (o "los espíritus de Saturno"), un cosmético a base de plomo y vinagre utilizado para blanquear el rostro y cubrir las imperfecciones dejadas por enfermedades como la viruela. Aunque proporcionaba el cutis pálido y liso deseado, el plomo es una sustancia altamente tóxica que se absorbe a través de la piel, causando una variedad de problemas de salud, desde pérdida de cabello y dientes hasta daño neurológico y, potencialmente, la muerte. De hecho, 31 años después de la muerte de Isabel, esta sustancia fue oficialmente clasificada como veneno.

En los años previos a su muerte, la salud de Isabel I decayó notablemente. Se reporta que había perdido la mayoría de sus dientes y sufría de pérdida de cabello. Su apariencia se deterioró hasta el punto de que GJ Meyer la describió como un "espectáculo patético, tanto más cuanto que a lo largo de su reinado había sido vanidosa hasta la puerilidad". A pesar de su estado, o quizás debido a él, el maquillaje seguía siendo una constante. Los relatos de la época, aunque deben tomarse con cierta cautela, sugieren que al momento de su muerte, Isabel I llevaba una capa de maquillaje extraordinariamente gruesa en el rostro, llegando a reportarse que tenía "una pulgada completa" de maquillaje. Esta cifra, aunque impactante, subraya la desesperación de la reina por mantener su apariencia hasta el final, ocultando los estragos del tiempo y la enfermedad bajo pesadas capas de productos tóxicos.
El Misterio en Torno a Su Fallecimiento
La causa exacta de la muerte de Isabel I, ocurrida el 24 de marzo de 1603, sigue siendo un tema de debate histórico. Un factor clave que contribuye a este misterio es que la propia reina se negó a permitir que se realizara una autopsia antes de morir. Esta negativa dejó para siempre la causa de su muerte envuelta en la especulación, aunque existen varias teorías prominentes:
- Envenenamiento por Plomo: Una teoría muy extendida sugiere que Isabel pudo haber muerto por envenenamiento sanguíneo provocado por el uso crónico de la Cerusa Veneciana. Dada la toxicidad conocida de este producto y su uso extensivo por parte de la reina, esta hipótesis tiene un fundamento sólido.
- Otras Enfermedades: Otras causas propuestas incluyen neumonía, estreptococos (amígdalas infectadas) o cáncer. Los síntomas que presentó en sus últimos días podrían ser compatibles con diversas afecciones.
- El Anillo de la Coronación: Un detalle peculiar de los días previos a su muerte fue que el anillo de su coronación se había incrustado en su carne. Isabel nunca se lo había quitado durante los 45 años de su reinado. Sus médicos insistieron en que el anillo debía ser retirado, y curiosamente, Isabel murió una semana después de que esto ocurriera. Si bien esto probablemente no fue la causa directa de muerte, podría haber sido un síntoma de hinchazón o retención de líquidos relacionada con su enfermedad final, o simplemente un evento que coincidió con el empeoramiento de su salud.
La negativa a realizar un post-mortem, tanto por parte de la reina como, posteriormente, de su Dama de Cámara, ha sido interpretada de diversas maneras. Algunos argumentan que era una forma de salvaguardar la reputación de la reina como virgen, evitando cualquier descubrimiento que pudiera ponerla en duda. Otros creen que simplemente respetaban su deseo o querían evitar la divulgación de los efectos del plomo en su cuerpo.
Los Agotadores Días Finales
Hacia el final de su vida, Isabel I comenzó a sufrir episodios de melancolía, exacerbados por la muerte de varios de sus compañeros cercanos, incluida su Dama de Compañía de muchos años, Katherine Howard, y su antiguo favorito, Robert Devereux, Conde de Essex. Durante sus últimos días, Isabel expresó arrepentimiento por haber ordenado la ejecución de su prima, María Reina de Escocia. Sir Robert Carey registró que Isabel "derramó muchas lágrimas y suspiros, manifestando su inocencia de que nunca dio su consentimiento a la muerte de esa reina".
El deterioro físico y emocional de Isabel escaló dramáticamente. Llegó a pasar hasta 15 horas de pie en su cámara sin asistencia antes de colapsar en el suelo, que sus Damas de Compañía habían cubierto con cojines. Se dice que Isabel se resistía a acostarse por miedo a no volver a levantarse. Permaneció sin habla en el suelo durante cuatro días antes de que sus sirvientes finalmente lograran acostarla en la cama. Su enfermedad le había arrebatado la capacidad de hablar, pero aún pudo comunicar sus deseos para la sucesión al trono inglés mediante gestos con las manos. "Cuando se le preguntó si deseaba que Jacobo VI de Escocia heredara la corona, Isabel aparentemente, gesticuló con las manos, dibujando un círculo alrededor de su cabeza para indicar una corona y confirmar que este era su deseo".
Es importante mencionar que algunos relatos de los últimos días de Isabel I provienen de fuentes que han sido cuestionadas. Elizabeth Southwell, una Dama de Compañía que posteriormente se convirtió al catolicismo, informó de visiones, la aparición de una carta de juego con un clavo en la cabeza en la silla de la reina, e incluso la macabra historia de que el cadáver de la reina estaba tan lleno de vapores nocivos que explotó en su ataúd de plomo. Si bien estas historias añaden un toque dramático, la conversión de Southwell y la naturaleza fantástica de algunos de sus relatos la convierten en una fuente poco fiable para los historiadores.
Un Funeral Digno de una Reina y el Descanso Final
Tras su muerte en el Richmond Palace, el cuerpo embalsamado de Isabel I fue custodiado en el Palacio de Whitehall durante tres semanas antes de ser llevado a su lugar de descanso final en una ceremonia fúnebre fastuosa el 28 de abril de 1603. Miles de personas salieron a las calles de Londres para presenciar la procesión fúnebre. Las elegías escritas en la época mencionan los nombres de aquellos que participaron en la procesión, que se decía que incluía a los miembros más humildes de la casa real, como el fabricante de bolsas de especias, los porteadores de vino y las sirvientas de la cocina.
Durante el funeral, se colocó una efigie de Isabel I sobre su ataúd de plomo. Vestida con túnicas reales, la efigie era tan realista que hizo que los dolientes jadearan de asombro. Este detalle subraya la importancia de la imagen de la reina incluso en la muerte.
Isabel I está enterrada en la Abadía de Westminster. Inicialmente, su cuerpo fue colocado en la bóveda de su abuelo, el rey Enrique VII. Sin embargo, en 1606, el ataúd de Isabel fue trasladado a la Capilla de Enrique VII en la Abadía de Westminster y colocado bajo un monumento erigido en su honor por el rey Jacobo I. Un monumento a María, Reina de Escocia, se encuentra cerca. El dato más sorprendente para muchos es que el ataúd de Isabel se encuentra en la misma bóveda que el de su media hermana, María I, con quien mantuvo una relación compleja y a menudo conflictiva en vida. La inscripción en latín en la base de la tumba reza: "Socias en el trono y en la tumba, aquí dormimos Isabel y María, hermanas en la esperanza de la Resurrección".
Preguntas Frecuentes sobre Isabel I y Su Muerte
- ¿Cuál fue la causa de muerte de Isabel I?
- La causa exacta es incierta. Se cree que pudo ser envenenamiento por plomo debido a su maquillaje tóxico, pero también se barajan otras enfermedades como neumonía o cáncer. La falta de un post-mortem impide una respuesta definitiva.
- ¿Qué grosor tenía el maquillaje de la Reina Isabel I al morir?
- Los informes de la época sugieren que llevaba una capa de maquillaje muy gruesa, llegando a reportarse que tenía "una pulgada completa" de maquillaje en el rostro.
- ¿Dónde murió la Reina Isabel I?
- Falleció en el Palacio de Richmond.
- ¿Por qué no se realizó una autopsia a Isabel I?
- Ella misma se negó a dar permiso antes de morir. Posteriormente, su Dama de Cámara también rechazó la solicitud, posiblemente para proteger la reputación de la reina.
- ¿Dónde está enterrada Isabel I?
- Está enterrada en la Abadía de Westminster Abbey, en la misma bóveda que su media hermana, María I.
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