Secretos de Belleza Romana: El Peligroso Plomo

19/11/2019

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La búsqueda de la belleza no es un fenómeno moderno. A lo largo de la historia, las culturas han desarrollado sus propios ideales y métodos para alcanzarlos. En la antigua Roma, la apariencia personal era de gran importancia, tanto para hombres como para mujeres, de todas las clases sociales. Las romanas, en particular, empleaban una variedad de cosméticos y perfumes, utilizando ingenio y los recursos a su alcance para mejorar su aspecto. Desde los recipientes más sencillos de barro hasta los de vidrio soplado, los productos de belleza estaban disponibles, y quienes los fabricaban ofrecían sus servicios a un amplio espectro de la sociedad romana.

Para las mujeres romanas, especialmente durante el período del 200 a.C. al 200 d.C., existía un ideal de belleza muy específico: una piel pálida y suave. Esta palidez no era solo una cuestión estética; era un símbolo de estatus. Una tez blanca indicaba que una mujer pasaba su tiempo en el interior, disfrutando del ocio, en lugar de trabajar bajo el sol, lo que la asociaba a la clase alta. Además, una piel suave se consideraba un signo de buena salud y de cuidado personal adecuado. Esta obsesión por la palidez llevó a la popularización de baños de leche y, lo que es más relevante, de cosméticos destinados a blanquear la piel y protegerla del sol.

What were the three parts of a woman's outfit in ancient Rome?
WOMEN'S CLOTHINGTunic - The most common form of clothing for women was the tunic. ...Stola - The stola was the traditional form of clothing worn by married Roman women. ...Cloaks - Like the men, women wore cloaks on top of their clothes in cold or bad weather.

Cerussa: El Peligroso Blanqueador a Base de Plomo

Entre los cosméticos más populares para conseguir la deseada palidez se encontraba una preparación conocida como Cerussa. Este producto, cuyo nombre se traduce aproximadamente como "azúcar de plomo", se elaboraba de una manera sorprendentemente sencilla pero alarmantemente peligrosa. Se vertía vinagre sobre virutas de plomo blanco, un compuesto altamente tóxico. Una vez que el plomo se disolvía en el vinagre, la mezcla se secaba, se molía hasta obtener un polvo fino y luego se prensaba en forma de pequeños pasteles que se vendían para su uso cosmético. A pesar de que los romanos eran conscientes de que el plomo era venenoso, la Cerussa siguió siendo un cosmético muy utilizado. Incluso el famoso poeta Ovidio, en sus escritos sobre el cuidado personal, recomendaba el uso de Cerussa para iluminar el rostro, lo que subraya su amplia aceptación a pesar de sus riesgos conocidos para la salud.

Alternativas Menos Letales (Pero No Exentas de Problemas)

La Cerussa no era la única opción para blanquear la piel, aunque sí una de las más efectivas en cuanto a palidez. Existían alternativas, generalmente consideradas menos tóxicas, aunque con sus propias desventajas. Una de ellas era el melinum, una arcilla blanca mezclada con carbonato de calcio. Si bien también proporcionaba un brillo pálido a la tez, Plinio el Viejo la describió como "excesivamente grasosa", lo que probablemente la hacía menos atractiva que la Cerussa, más seca y adherente. Otra opción era la creta, que consistía en polvo de tiza mezclado con vinagre. Esta mezcla también se utilizaba para blanquear el rostro. Ovidio, en su afán por ofrecer recetas para cremas faciales que hicieran la tez "pálida y brillante", llegó a recomendar incluso la crocodilia, que no era otra cosa que estiércol de cocodrilo. Es importante notar que ninguna de estas preparaciones, incluida la Cerussa, era resistente al agua. El sudor o la lluvia podían fácilmente hacer que se corrieran, revelando la piel natural debajo y, en el caso de la Cerussa, creando líneas blancas irregulares.

Más Allá de la Base: Color en el Rostro Romano

Una vez que se lograba la base pálida perfecta, las mujeres romanas añadían color a su rostro. Para el rubor, se utilizaban diversas sustancias, algunas de ellas también tóxicas, como el cinabrio (sulfuro de mercurio) y el minio (óxido de plomo rojo). Sin embargo, también recurrían a ingredientes más naturales y seguros, como la rubrica (ocre rojo), el fucus (un tinte de liquen), tiza roja, la raíz de alkanet, pétalos de rosa e incluso polvo teñido con el preciado púrpura de Tiro o heces de vino (faex).

Los ojos también eran un punto focal del maquillaje romano. Al parecer, había una gran variedad de colores disponibles, ya que Ovidio advierte a los jóvenes que se encuentren con el neceser de sus amantes que verán pyxides (cajitas) con "mil colores". Delinear y colorear los párpados y las pestañas era una práctica común. Plinio el Viejo llegó a afirmar que las pestañas se teñían a diario y que "tal es su afán de belleza que colorean incluso sus ojos". El azafrán se utilizaba tanto como sombra de ojos como delineador. El kohl (stibium), hecho de hollín, antimonio o cenizas mezcladas con aceite, se aplicaba con un "kohl stick". Estos palitos eran delgados, hechos de madera, vidrio, hueso o marfil. Se mojaban en agua o aceite perfumado y luego se sumergían en el polvo de kohl. El kohl también se aplicaba en las cejas en forma de polvo para realzar los pelos existentes o para crear el entrecejo unido, que era muy apreciado.

Aunque se sabe que las mujeres romanas también se pintaban los labios con alguna sustancia artificial (Tertuliano instaba a las mujeres cristianas a "pintar sus labios con silencio" en lugar de la sustancia ordinaria), no se han descubierto recetas específicas para tintes labiales en las fuentes consultadas.

Lidiando con las Consecuencias: Remedios y Camuflaje

El uso constante de cosméticos, especialmente aquellos que contenían plomo y otros ingredientes agresivos, sumado a las enfermedades de la piel y la suciedad, a menudo provocaba problemas cutáneos. Para hacer frente a estas afecciones, se recopilaron extensos catálogos de remedios para la piel. Plinio, por ejemplo, menciona manchas, puntos, llagas, cicatrices y otros problemas faciales, para los cuales existían diversas curas. Se decía que la crocodilia mezclada con aceite de ciprés iluminaba y limpiaba la piel. Las conchas de ostra molidas se utilizaban como exfoliante para suavizar la piel. Se creía que la ceniza de caracol curaba las pecas y las llagas. El pepino, el anís, la miel, la ruda, el cardenillo (verdigris), la cebada, las gomas, el lirio y los hongos eran ingredientes comunes en otras recetas de remedios para la piel.

Se aconsejaba a las mujeres que retiraran el maquillaje por la noche y aplicaran cremas o cataplasmas. Sin embargo, estos remedios también podían contener ingredientes perjudiciales que causaban tanto daño como reparación. Además de los remedios, también se utilizaba el camuflaje para ocultar las imperfecciones. Pequeños parches llamados alutae o splenia, hechos de cuero delgado, se aplicaban directamente sobre las llagas, poros dilatados o cicatrices del rostro. Estos parches se hicieron tan populares que evolucionaron hasta convertirse en una declaración de moda, incluso para aquellas que no tenían problemas de piel. Ovidio y Marcial comentan sobre mujeres que los usaban en "mejillas sin imperfecciones" y frentes adornadas con parches en forma de media luna.

Otros Rituales de Belleza y la Privacidad

Tener un cuerpo sin vello también era parte del ideal de belleza romano. Ovidio aconsejaba a las mujeres que se afeitaran las piernas, y Plinio recomendaba la eliminación del vello corporal. El vello se eliminaba mediante depilación con pinzas, raspado con piedra pómez, quemado o mediante ceras a base de resina. Estas prácticas, junto con la aplicación de cosméticos, generalmente se realizaban en privado. Ovidio aconsejaba a las mujeres que no se maquillaran ni se vistieran en presencia de un amante y que ocultaran su neceser de los hombres.

What was makeup like in Ancient Rome?
Kohl made with saffron, ashes, soot or antimony for dark sultry eyes applied with a glass, ivory, wood or bone sticks dipped into either water or oil before applying it to the eyes. They also used colourful eyeshadows made out of minerals and colourings: to make green, they used malachite while blue came from azurite.

Belleza y Medicina: Una Línea Borrosa

Existía una línea difusa entre los cosméticos utilizados para la apariencia y los ingredientes con fines medicinales, un área conocida como medicamenta. Algunos ingredientes cosméticos también tenían beneficios médicos. La mirra, por ejemplo, era un buen limpiador y agente curativo para las llagas. Los pétalos de rosa se utilizaban para las rozaduras y la transpiración. Se usaban cataplasmas y emplastos a base de ocre rojo y amapola para aliviar dolores de cabeza. Los pequeños frascos de vidrio encontrados en excavaciones arqueológicas pudieron haber contenido ungüentos y polvos tanto con fines cosméticos como medicinales. Se utilizaban pequeñas cucharas con extremos de mezcla abultados, llamadas ligula, para extraer ingredientes de los recipientes, así como para mezclar y aplicar los cosméticos.

Tabla Comparativa de Blanqueadores Romanos

ProductoIngredientes PrincipalesCaracterísticasToxicidad
CerussaPlomo blanco, VinagreMuy eficaz para la palidez, se vendía en pastelesAlta (conocida)
MelinumArcilla blanca, Carbonato de calcioProporcionaba palidez, descrita como grasosaBaja/Nula (comparada con plomo)
CretaPolvo de tiza, VinagreUtilizada para blanquearBaja/Nula
CrocodiliaEstiércol de cocodriloRecomendada por Ovidio para la palidezVariable (depende de la preparación), desagradable

Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje Romano

¿Era común el uso de maquillaje con plomo en Roma?

Sí, la Cerussa (azúcar de plomo) era uno de los cosméticos más populares para blanquear la piel, a pesar de que su toxicidad era conocida.

¿Sabían los romanos que el plomo era venenoso?

Sí, las fuentes indican que eran conscientes de que el plomo era un veneno, pero aun así seguían utilizando la Cerussa por su efectividad para lograr la piel pálida deseada.

¿Qué otras sustancias usaban las romanas para blanquear su piel?

Además de la Cerussa, utilizaban melinum (arcilla), creta (tiza) y, según Ovidio, incluso estiércol de cocodrilo.

¿Qué usaban para el maquillaje de ojos?

Para los ojos usaban kohl (hecho de hollín, antimonio o cenizas) para delinear y colorear, azafrán como sombra y delineador, y aparentemente una amplia gama de otros colores.

¿Por qué usaban parches en la cara?

Inicialmente, los parches de cuero (alutae o splenia) se usaban para cubrir imperfecciones, cicatrices o llagas causadas, en parte, por el uso de cosméticos agresivos. Con el tiempo, se convirtieron en un accesorio de moda incluso para quienes no tenían problemas en la piel.

La historia del maquillaje romano revela una fascinante dualidad: un profundo deseo de alcanzar un ideal de belleza, la piel pálida, que llevó al uso de ingredientes altamente efectivos pero peligrosos como el plomo. Muestra la sofisticación en el uso de colores y herramientas, pero también las consecuencias del desconocimiento total sobre los efectos a largo plazo de ciertas sustancias. Un recordatorio de que la búsqueda de la belleza ha implicado riesgos a lo largo de los siglos.

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