31/08/2017
La Cannabis sativa, una planta herbácea anual originaria de regiones tropicales y subtropicales, ha sido objeto de estudio y debate durante décadas. Conocida comúnmente como marihuana, pertenece a la familia Cannabaceae y se distingue por su rica y compleja composición química, que alberga una vasta cantidad de compuestos con efectos diversos en el organismo humano. Si bien su uso recreativo es ampliamente conocido, la ciencia ha profundizado en sus componentes para desentrañar su potencial terapéutico y comprender cómo interactúan a nivel molecular.

Esta planta dioica, lo que significa que presenta sexos separados en tallos distintos (masculino y femenino), es sorprendentemente resistente a los cambios climáticos, aunque vulnerable a las heladas. Las plantas femeninas, generalmente más frondosas y longevas, son las que concentran la mayor cantidad de principios activos.

Características Generales de la Cannabis Sativa
La Cannabis sativa se distingue físicamente por alcanzar alturas considerables, que varían entre 1.6 y 6 metros. Sus hojas son alargadas, con bordes dentados, de un verde oscuro brillante en la parte superior y más claro en el envés. La superficie de la hoja está cubierta por pelos secretores, los tricomas glandulares, más numerosos en la parte inferior. Estos tricomas son clave, ya que son las fábricas donde se sintetizan los compuestos activos de la planta.
Las flores masculinas, ubicadas en el ápice del tallo, producen polen y la planta muere poco después de dispersarlo. Las flores femeninas, más pequeñas, están envueltas en brácteas (estructuras foliares protectoras) de color verde. La polinización es anemófila, es decir, por el viento, no por insectos. La resina de la planta, una sustancia pegajosa de color amarillo, actúa como un barniz natural que protege hojas y tallos de la desecación, especialmente en climas cálidos y secos. La planta femenina sobrevive hasta que las semillas maduran o hasta la llegada de bajas temperaturas.
Distribución Anatómica de los Cannabinoides
La cantidad y concentración de los compuestos químicos en el Cannabis no son uniformes y varían significativamente según el genotipo, el clima, el tipo de suelo, el método de cultivo (desde jardín hasta técnicas hidropónicas) e incluso la forma de preparación. La producción de cannabinoides ocurre predominantemente en los tricomas glandulares epidérmicos, presentes en las partes aéreas de la planta, no en las raíces.
Existen dos categorías principales de tricomas glandulares: sésiles y con tallo. Los sésiles, sin pedestal visible, tienen células secretoras bajo la superficie epidérmica, mientras que los tricomas con tallo se elevan sobre un pedestal uni o multicelular. En ambos casos, las células glandulares están cubiertas por una "vaina" donde se acumula la resina cargada de cannabinoides. Esta acumulación continúa hasta que la vaina sobresale, formando una estructura esferoidal que libera su contenido al romperse o a través de poros.
La concentración de cannabinoides varía notablemente en las distintas partes de la planta. Las raíces contienen solo cantidades mínimas. Tallos y ramas presentan mayores cantidades que las raíces, pero significativamente menos que las hojas. En las hojas vegetativas, el contenido es mayor en las partes superiores de la planta y menor en las inferiores, siendo más densos los tricomas en el envés (parte inferior) que en el haz. Tras la diferenciación sexual, la producción de órganos reproductores femeninos y sus brácteas asociadas incrementa el contenido total de cannabinoides. Las brácteas que envuelven las flores femeninas tienen una densidad glandular superior a la de las hojas, y la pequeña bráctea en forma de copa que encierra el pistilo (perigonal) ostenta el contenido de cannabinoides más alto de toda la planta. Las estructuras reproductivas masculinas y los aquenios (frutos secos) tienen bajas concentraciones. La mayor cantidad se encuentra en las flores femeninas no germinadas.
Características Químicas de los Cannabinoides
El término "fitocannabinoide" se refiere a los compuestos naturales de la planta, mientras que "endocannabinoide" designa a las moléculas sintetizadas por animales y humanos que actúan como ligandos de los receptores cannabinoides. Los cannabinoides vegetales son sustancias con una estructura carbocíclica de 21 átomos de carbono, generalmente formada por tres anillos: ciclohexeno, tetrahidropirano y benceno. Son hidrocarburos oxigenados aromáticos y no contienen nitrógeno. El δ9-tetrahidrocannabinol (δ9-THC) es el cannabinoide principal responsable de los efectos psicoactivos de la planta.
La composición química de C. sativa es extraordinariamente compleja, albergando más de cuatrocientas sustancias químicas de 18 tipos distintos, incluyendo mono y sesquiterpenos, azúcares, hidrocarburos, esteroides, flavonoides, compuestos nitrogenados y aminoácidos. De estos, al menos sesenta y seis son cannabinoides. Además del δ9-THC, los cannabinoides principales son el δ-8-tetrahidrocannabinol (δ8-THC), el cannabidiol (CBD) y el cannabinol (CBN). Otros cannabinoides presentes en cantidades variables según la variedad incluyen cannabicromeno (CBC), cannabiciclol (CBL), cannabigerol (CBG), cannabielsoína (CBE), cannabinodiol (CBND) y cannabitriol (CBT).
La concentración de δ9-THC en la planta seca de C. sativa suele oscilar entre 0.5% y 5%, mientras que en el hachís, un extracto concentrado de la resina, puede ser de 10% a 20%. El ácido cannabidiólico, con actividad antibiótica, es un componente importante del cáñamo utilizado para fibra.
El δ9-THC es el cannabinoide con mayor potencia psicoactiva y, debido a sus propiedades hidrofóbicas, es soluble en lípidos. El δ8-THC tiene un perfil farmacológico similar pero con efectos marcadamente más débiles y se encuentra en menor concentración en algunas variedades. El cannabinol (CBN) posee propiedades psicoactivas aproximadamente una décima parte de las del THC y muestra mayor afinidad por el receptor CB2 que por el CB1. El cannabidiol (CBD), un compuesto bicíclico, prácticamente carece de propiedades psicoactivas, lo que lo convierte en un foco de investigación por sus potenciales efectos clínicos. Se ha observado que el tratamiento con CBD en humanos atenúa algunas alteraciones psicológicas inducidas por altas dosis de δ9-THC, como la ansiedad y el pánico.
El conocimiento de la relación estructura-actividad de los cannabinoides ha permitido el diseño de compuestos análogos sintéticos con utilidad en farmacología y fisiología. Se han modificado para aumentar su solubilidad en agua o su afinidad por los receptores. Las modificaciones estructurales también han buscado obtener derivados con actividades específicas, evitando los efectos psicotrópicos. Los primeros cannabinoides sintéticos, desarrollados a finales de los 80, ayudaron a caracterizar los receptores cannabinoides. Las moléculas agonistas activan los receptores, como el HU-210, considerado el cannabinoide sintético más potente conocido. Las moléculas antagonistas, por el contrario, previenen o revierten la acción de los agonistas, especialmente en los receptores CB1.
Los fitocannabinoides se clasifican en cinco grupos: Naturales (mediadores lipídicos tricíclicos), Naturales Modificados (análogos estructurales), Sintéticos Clásicos (mantienen estructura anular natural), Sintéticos No Clásicos (moléculas con reorganización radical) y Endógenos (estructuras lipídicas, precursores biosintéticos endógenos).
Además de los cannabinoides, C. sativa contiene otros componentes importantes como los terpenoides, que contribuyen al aroma y podrían modular los efectos de los cannabinoides (el llamado "efecto séquito"). Entre los terpenoides más abundantes se encuentran el mirceno (hasta 67%), el limoneno (hasta 16%), el alfa-pineno, el trans-ocimeno, el alfa-terpinoleno, el trans-cariofileno y el alfa-humuleno. También se han detectado hidrocarburos en el aceite esencial.
Biosíntesis de los Cannabinoides
La producción de cannabinoides tiene lugar en los tricomas glandulares de las flores de C. sativa. Estos compuestos son policétidos prenilados derivados de ácidos grasos y precursores isoprenoides. La vía biosintética principal comienza con la enzima policétido sintasa III (PKS), que cataliza la condensación de hexanoil-CoA con tres moléculas de malonil-CoA para formar el ácido olivetólico (OA). Este ácido es geranilado para formar el ácido cannabigerólico (CBGA), considerado el "cannabinoide madre".
A partir del CBGA, enzimas oxido-ciclasas lo transforman en los principales cannabinoides ácidos: ácido δ9-tetrahidrocannabinólico (δ9-THCA) y ácido cannabidiólico (CBDA). Estos ácidos, δ9-THCA y CBDA, sufren una descarboxilación no enzimática (generalmente por calor o envejecimiento) para convertirse en sus formas neutras y activas: δ9-tetrahidrocannabinol (δ9-THC) y cannabidiol (CBD), respectivamente.

El Sistema Endocannabinoide y su Mecanismo de Acción
La identificación del δ9-THC fue crucial para el posterior descubrimiento del sistema endocannabinoide en la década de 1990. Este sistema biológico está compuesto por receptores cannabinoides, ligandos endógenos (endocannabinoides) y enzimas involucradas en su síntesis y degradación. Los principales receptores son el CB1 y el CB2, ambos receptores acoplados a proteínas G.
Los receptores CB1 se encuentran abundantemente en el sistema nervioso central (SNC), especialmente en regiones como la corteza cerebral, ganglios basales, cerebelo e hipocampo, áreas involucradas en la coordinación motora, memoria, sistema de recompensa y procesamiento del dolor. También se hallan en los testículos. Los receptores CB2 se localizan principalmente en el sistema inmunológico y otros tejidos periféricos.
Los endocannabinoides, como la anandamida (AEA) y el 2-araquidonilglicerol (2-AG), son los ligandos naturales de estos receptores. A diferencia de los neurotransmisores clásicos, no se almacenan en vesículas, sino que se sintetizan "a demanda" a partir de lípidos de membrana en respuesta a un aumento del calcio intracelular. Actúan como neuromoduladores, típicamente liberados por la neurona postsináptica para actuar sobre los receptores CB1 presinápticos, modulando la liberación de otros neurotransmisores como la dopamina.
La unión de los cannabinoides (tanto endógenos como fitocannabinoides) a sus receptores desencadena una respuesta celular. Los receptores CB1 y CB2 están acoplados principalmente a proteínas Gi/o, lo que resulta en la inhibición de la adenilil ciclasa y una disminución de los niveles intracelulares de AMP cíclico (cAMP). Esta cascada de señalización influye en la actividad de canales iónicos (como la inhibición de canales de calcio) y otras vías enzimáticas (como las MAP kinasas), modulando la liberación de neurotransmisores y ejerciendo diversos efectos fisiológicos.
Una vez liberados, los endocannabinoides son rápidamente eliminados del espacio sináptico mediante transportadores celulares y degradados por enzimas como la amida hidrolasa de ácidos grasos (FAAH) para la anandamida y la monoacilglicerol lipasa (MAGL) para el 2-AG. Esta rápida inactivación asegura que su acción sea localizada y transitoria.
El sistema endocannabinoide participa en la regulación de numerosos procesos fisiológicos. Aunque no podemos presentar una tabla aquí, la investigación ha demostrado su influencia en:
- Actividad motora y coordinación
- Aprendizaje y memoria
- Percepción del dolor (nocicepción)
- Regulación del estado de ánimo (ansiedad, depresión)
- Control del apetito y metabolismo energético
- Función inmunitaria y respuesta inflamatoria
- Neuroprotección
- Función gastrointestinal
- Salud ósea
- Función cardiovascular
La complejidad de este sistema explica la amplia gama de efectos que pueden tener los cannabinoides, tanto los producidos por la planta como los sintéticos y endógenos.
Propiedades Terapéuticas de la C. Sativa
El descubrimiento del δ9-THC y el sistema endocannabinoide ha abierto la puerta al estudio del potencial terapéutico de los cannabinoides para una variedad de patologías. Los efectos terapéuticos de los cannabinoides aislados o en extractos se utilizan o investigan para:
- Tratamiento del dolor: especialmente dolor neuropático, oncológico y el asociado a la esclerosis múltiple, en pacientes que no responden a tratamientos convencionales.
- Esclerosis múltiple: alivio de la espasticidad y el dolor.
- Epilepsia: reducción de la frecuencia de convulsiones en ciertos tipos.
- Enfermedades neurodegenerativas: como la enfermedad de Huntington (síntomas motores).
- Náuseas y vómitos: particularmente los inducidos por la quimioterapia.
- Anorexia y caquexia: estimulación del apetito en pacientes con SIDA o cáncer terminal.
- Trastornos gastrointestinales inflamatorios: como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
- Glaucoma: reducción de la presión intraocular.
- Trastornos psiquiátricos: potencial en ansiedad y depresión (aunque complejos y dependientes del tipo de cannabinoide y dosis).
- Condiciones de motilidad.
- Propiedades antiinflamatorias, antiglaucomatosas, antieméticas, antiobesidad y anticancerígenas.
En el ámbito oncológico, los cannabinoides han mostrado efectos antiproliferativos, anti-migratorios y anti-invasivos en estudios preclínicos contra diversos tipos de cáncer, incluyendo gliomas, cáncer de mama, próstata, colon, pulmón, entre otros. También inhiben las metaloproteinasas de matriz (MMPs), enzimas implicadas en la degradación de la matriz extracelular y la metástasis.
El metabolismo del δ9-THC ocurre principalmente en el hígado a través de enzimas del sistema citocromo P450 (especialmente CYP2C9 y CYP3A). Se han identificado más de cien metabolitos, el principal es el 11-hidroxi-δ9-THC, que también tiene actividad farmacológica. Este se oxida posteriormente al ácido δ9-THC-11-oico, el metabolito principal detectado en la orina. Debido a su alta hidrofobicidad, el δ9-THC se une a componentes plasmáticos y tejidos grasos, donde puede almacenarse durante semanas antes de su eliminación.
Es importante destacar que los cannabinoides también interactúan con otros sistemas de neurotransmisores y neuromoduladores, como GABA, serotonina, dopamina, glutamato, norepinefrina, prostaglandinas y péptidos opioides, lo que añade una capa más de complejidad a sus efectos.
Acción Farmacológica en el Control Nociceptivo (Dolor)
El dolor, o nocicepción, es una modalidad sensorial vital para la protección del organismo. El sistema endocannabinoide juega un papel crucial en su modulación, ya que tanto los cannabinoides endógenos como los fitocannabinoides pueden producir analgesia.
Los cannabinoides modulan o inhiben los procesos relacionados con la transmisión del dolor. Actúan en los receptores del dolor en la médula espinal y en diversas áreas cerebrales involucradas en la percepción y procesamiento del dolor, como el tálamo, la amígdala y la corteza somatosensorial. La presencia de receptores CB1 en estas áreas centrales subraya su importancia en la modulación descendente del dolor.
La activación de los receptores cannabinoides, especialmente los CB1, contribuye a la antinocicepción (evitación del dolor). Aunque esta acción a menudo está ligada a los efectos psicotrópicos del THC, la modulación del dolor puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes.
En el caso del dolor neuropático, las células de la microglía en la médula espinal, al ser activadas, liberan sustancias inflamatorias que sensibilizan las neuronas. Estas células expresan receptores CB2, y los cannabinoides pueden actuar sobre ellos para disminuir la liberación de estos mediadores y, en consecuencia, reducir el dolor. Los receptores CB2 también están implicados en la modulación de la respuesta inflamatoria en tejidos periféricos, actuando sobre células como los mastocitos que liberan sustancias proinflamatorias y sensibilizan los receptores del dolor. La activación de los receptores CB1 y CB2 en mastocitos puede modular esta secreción, disminuyendo la inflamación y el dolor asociado.
Estudios clínicos sugieren que los cannabinoides tienen un efecto analgésico comparable al de opioides como la codeína. Sin embargo, su uso para el dolor no está exento de efectos secundarios indeseables, principalmente relacionados con la depresión del SNC, como mareos, desorientación, ataxia, vértigo, boca seca y alteraciones de la memoria. A largo plazo, el uso crónico puede llevar a tolerancia y dependencia. Dosis altas y el uso durante la adolescencia se asocian con un mayor riesgo de esquizofrenia y otras psicosis en individuos predispuestos genéticamente. El uso crónico de dosis altas también puede causar bronquitis crónica.

Para mitigar los efectos secundarios, se investigan estrategias como la combinación de cannabinoides con opioides o el uso de inhibidores de la recaptación de anandamida, que potencian la analgesia con menores efectos adversos. El uso tópico de cannabinoides también ha mostrado potencial, incluso potenciando el efecto de la morfina tópica.
Moduladores del Sistema Cannabinoide en Uso Clínico o Investigación
Basado en la investigación sobre el sistema endocannabinoide y los fitocannabinoides, se han desarrollado varios fármacos:
- Dronabinol: Nombre genérico internacional del δ9-THC sintético. Se comercializa como Marinol® en forma de cápsulas y fue aprobado por la FDA para tratar náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia y anorexia asociada a pérdida de peso en pacientes con VIH.
- Nabilone: Derivado sintético del dronabinol, comercializado como Cesamet®. También se usa para náuseas y vómitos refractarios a tratamientos convencionales. Es útil para ciertos tipos de dolor, como la fibromialgia y el dolor neuropático.
- Sativex®: Un extracto de Cannabis administrado como aerosol bucal. Contiene aproximadamente partes iguales de δ9-THC y CBD. Ha sido aprobado en varios países para el tratamiento del dolor neurológico y la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple.
- Rimonabant: Un antagonista selectivo del receptor CB1. Se comercializó brevemente como Acomplia® para ayudar a dejar de fumar y en el control de peso en pacientes obesos o con sobrepeso asociado a factores de riesgo cardiometabólico. Su uso fue suspendido en Europa debido a efectos secundarios psiquiátricos graves.
La investigación continúa explorando moduladores del sistema endocannabinoide para diversas aplicaciones terapéuticas, dada su implicación en la regulación de la ingesta de alimentos, el metabolismo energético y muchas otras funciones fisiológicas.
Aspectos Legales
La marihuana es la sustancia psicoactiva ilegal de mayor consumo a nivel mundial, con millones de consumidores anualmente. El debate sobre su legalización es complejo, con argumentos sólidos en ambos lados.
Los detractores de la legalización argumentan que no es una sustancia benigna, que puede causar daños irreversibles, especialmente en jóvenes, y que su legalización o despenalización aumentaría el consumo y los costos sociales, económicos y de salud. Señalan que las técnicas de cultivo modernas han incrementado significativamente la concentración de δ9-THC en la planta, haciendo que la marihuana actual sea mucho más potente que la de hace décadas, aumentando el riesgo de efectos intoxicantes.
Quienes abogan por la despenalización o legalización, al menos para uso personal o medicinal, sostienen que la marihuana es relativamente segura, que está mal clasificada legalmente y que el daño causado por drogas legales como el alcohol y el tabaco es comparativamente mayor. Argumentan que la prohibición genera un mercado negro con violencia y falta de control de calidad, y que la regulación permitiría recaudar impuestos y destinar recursos a salud pública.
Las leyes varían enormemente entre países y regiones. En algunos lugares, como los Países Bajos, se tolera la posesión de pequeñas cantidades para uso personal y la venta regulada en "coffee shops". Otros países, como España, Bélgica y ciertas regiones de Suiza, toleran la posesión de pequeñas cantidades. Canadá ha legalizado el uso medicinal a nivel federal y ha implementado un sistema de legalización para uso recreativo. En Estados Unidos, la situación es compleja, con estados que han legalizado el uso medicinal o recreativo bajo sus leyes, mientras sigue siendo ilegal a nivel federal. Países como Alemania, Argentina, Austria, España, Finlandia, Israel, Portugal y Uruguay han legalizado o despenalizado el uso medicinal en cierta medida.
A pesar de los debates, la baja toxicidad aguda del Cannabis es un punto frecuentemente mencionado; no se han reportado muertes humanas directamente asociadas a su consumo. El enfoque del debate internacional se centra cada vez más en su potencial uso medicinal y en cómo regularlo de manera segura y eficiente.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la composición química principal de la Sativa?
La Cannabis sativa contiene cientos de compuestos, pero los más importantes son los cannabinoides, especialmente el δ9-tetrahidrocannabinol (δ9-THC), el cannabidiol (CBD), el cannabinol (CBN) y el cannabigerol (CBG). También contiene terpenoides (como mirceno y limoneno) y otros compuestos.
¿Qué efectos puede tener la Sativa en el estado de ánimo o energía?
Tradicionalmente, las variedades Sativa se han asociado con efectos más estimulantes y cerebrales, que pueden incluir una mejora del estado de ánimo, aumento de la energía y la creatividad. Esto se ha relacionado con perfiles de cannabinoides y terpenos específicos (como alto contenido de limoneno en algunas variedades), aunque la ciencia moderna indica que los efectos son complejos y dependen de múltiples factores, no solo de la clasificación Sativa o Indica.
¿Dónde se producen los cannabinoides en la planta de Cannabis sativa?
Los cannabinoides se sintetizan y acumulan principalmente en los tricomas glandulares que cubren las partes aéreas de la planta, especialmente las flores y brácteas de las plantas femeninas.
¿Cuáles son algunos de los cannabinoides más importantes además del THC?
Además del δ9-THC, el cannabidiol (CBD) es muy importante por sus potenciales efectos terapéuticos sin psicoactividad. Otros cannabinoides relevantes incluyen el cannabinol (CBN), el cannabigerol (CBG) y el cannabicromeno (CBC).
¿Para qué condiciones médicas se utiliza el Cannabis o sus derivados?
El Cannabis y sus derivados se utilizan o investigan para tratar el dolor crónico (neuropático, oncológico), espasticidad en esclerosis múltiple, náuseas y vómitos por quimioterapia, anorexia en VIH, ciertos tipos de epilepsia, glaucoma, y como potencial agente anticancerígeno y antiinflamatorio.
¿Cómo funciona el sistema endocannabinoide en el cuerpo humano?
El sistema endocannabinoide está formado por receptores (principalmente CB1 y CB2), endocannabinoides (ligandos naturales como anandamida y 2-AG) y enzimas de síntesis y degradación. Modula diversas funciones fisiológicas, como el dolor, el estado de ánimo, el apetito, la memoria y la función inmune, al ser activado por endocannabinoides o fitocannabinoides.
¿Es legal el uso medicinal del Cannabis en todos los países?
No, la legalidad del uso medicinal del Cannabis varía mucho a nivel mundial. Algunos países y regiones lo han legalizado o despenalizado bajo ciertas condiciones, mientras que en otros sigue siendo completamente ilegal. La tendencia global muestra un movimiento hacia la reconsideración de su estatus legal, especialmente para fines terapéuticos.
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