10/04/2020
En el vasto y a menudo sorprendente universo del arte contemporáneo, pocas figuras han generado tanto debate y fascinación como la artista francesa Orlan. Conocida por su enfoque radical y el uso audaz de su propio cuerpo como principal medio de expresión, Orlan ha desafiado constantemente las convenciones, utilizando una amplia gama de técnicas que van desde la performance tradicional hasta la inteligencia artificial y, quizás lo más notable y controvertido, las técnicas científicas y médicas como la cirugía plástica y la biotecnología.

Orlan, cuyo trabajo se remonta a las décadas de 1960 y 1970, ha centrado su práctica artística en cuestionar los fenómenos sociales modernos y cómo el cuerpo es moldeado por normas políticas, religiosas y sociales. Su obra es intrínsecamente feminista, utilizando su propia imagen para explorar la compleja naturaleza de la identidad. Desde sus inicios, ha buscado provocar y hacer reflexionar al espectador sobre temas como la representación, la transformación y la relación entre el cuerpo y la tecnología.

Arte Carnal: Una Distinción Fundamental
Es crucial entender un concepto que Orlan misma ha definido para describir su práctica: el 'arte carnal'. Ella insiste en que su trabajo no es 'body art' (arte corporal), sino 'arte carnal'. La distinción es significativa. Mientras que el 'body art' a menudo implica el sufrimiento o la alteración del cuerpo con un enfoque en la experiencia física o el dolor, el 'arte carnal' de Orlan, según sus propias palabras, carece de ese aspecto de sufrimiento. Se trata de utilizar el cuerpo como un material, un lienzo o una herramienta, pero desde una perspectiva que prioriza el discurso, el concepto y la confrontación de ideas, más allá del dolor físico per se. Es una forma de poner el cuerpo en juego dentro de un contexto artístico y filosófico, utilizando incluso procedimientos médicos como la cirugía plástica no por razones estéticas convencionales, sino como un acto performático y conceptual.
Primeras Provocaciones y Exploraciones Corporales
Desde sus primeros trabajos, Orlan demostró una clara intención de utilizar su cuerpo para desafiar la mirada del espectador y las normas establecidas. En los años 60 y 70, ya exploraba estas ideas, por ejemplo, al usar un vestido estampado con su propia imagen desnuda. Casi al mismo tiempo, en Portugal, exhibió fotografías recortadas de partes de su cuerpo, como un brazo o un seno, presentando el cuerpo de una manera fragmentada y descontextualizada, obligando a reconsiderar la forma en que percibimos las partes individuales frente al todo.
Una de sus performances más conocidas y que generó considerable controversia fue 'El Beso de la Artista', presentada en 1977 en la FIAC (Feria Internacional de Arte Contemporáneo) en el Grand Palais de París. Para esta pieza, Orlan se sentó detrás de una fotografía a tamaño real de su torso desnudo, que había sido transformada en una máquina tragaperras. Por una moneda, la máquina dispensaba un 'beso' de la artista. Esta acción fue un comentario directo y provocador sobre la mercantilización del arte, el cuerpo femenino y el acto artístico, y le costó su puesto de profesora, evidenciando el impacto disruptivo de su obra.
Las Performances Quirúrgicas de los Años 90
Aunque quizás sea el aspecto por el que es más conocida, las performances quirúrgicas fueron solo una parte, aunque muy debatida, de su extenso cuerpo de trabajo. Entre 1990 y 1993, Orlan llevó a cabo una serie de estas performances en vivo como parte de su conceptualización del 'arte carnal'. Estos eventos, realizados en quirófanos con equipos médicos, eran filmados y transmitidos a instituciones y galerías de arte alrededor del mundo, permitiendo a una audiencia global ser testigo del acto de la transformación corporal en tiempo real. Estas performances no buscaban una mejora estética tradicional, sino que eran actos deliberados para cuestionar la cirugía como herramienta de modificación y la presión social para conformarse a ciertos ideales de belleza. Fueron, sin duda, un punto de inflexión en la historia del arte contemporáneo, empujando los límites de lo que se consideraba arte y del lugar del cuerpo en él.
La Reencarnación de Santa ORLAN: La Cirugía Plástica como Lienzo Histórico
El proyecto más extenso y emblemático que involucró la cirugía plástica es 'La Reencarnación de Santa ORLAN', iniciado en 1990. Este proyecto consistió en una serie planificada de operaciones quirúrgicas a través de las cuales la artista buscaba transformar su propio rostro y cuerpo para incorporar elementos de mujeres icónicas representadas en pinturas y esculturas famosas a lo largo de la historia del arte occidental. Orlan eligió rasgos específicos de figuras como la Mona Lisa de Leonardo da Vinci (la frente), la Venus de Botticelli (el mentón), la Europa de François Boucher (los labios), la Psique de Jean-Léon Gérôme (la nariz) y la Diana de Fontainebleau (los ojos).
Sin embargo, y esto es fundamental para comprender la intención detrás de 'La Reencarnación de Santa ORLAN', la artista no seleccionó estos rasgos por ser cánones de belleza idealizados. Como ella misma ha explicado, los eligió "no por los cánones de belleza que representan... sino más bien por las historias asociadas a ellos". Su interés radicaba en las narrativas culturales, sociales e históricas que rodean a estas figuras femeninas y cómo se han representado a lo largo del tiempo. Al incorporar elementos de estas figuras en su propio cuerpo a través de la cirugía, Orlan no solo se convertía en una suerte de 'museo viviente' o 'historia del arte encarnada', sino que también comentaba sobre la construcción de la belleza, la identidad femenina y la perpetua redefinición del yo.
Durante estas cirugías, Orlan permanecía despierta, recitando textos filosóficos o poéticos, interactuando con el equipo médico y la audiencia remota a través de videoconferencia. El quirófano se convertía en un estudio de arte, el acto médico en una performance artística. Las operaciones eran cuidadosamente coreografiadas y filmadas, y el material resultante se presentaba en galerías e instituciones de renombre mundial, como el Centre Georges Pompidou en París y la Sandra Gehring Gallery en Nueva York. El proceso, la documentación y el cuerpo transformado eran la obra de arte.
Orlan define la cirugía estética en el contexto de su trabajo como "nómada, mutante, cambiante, diferente". Esta visión rechaza la idea de la cirugía como un medio para alcanzar un estándar fijo de belleza, presentándola en cambio como una herramienta para la exploración continua y la transformación. Su declaración más poderosa sobre este proyecto encapsula su filosofía: "¡Mi trabajo es una lucha contra lo innato, lo inexorable, lo programado, la Naturaleza, el ADN (que es nuestro rival directo en lo que respecta a los artistas de la representación), y Dios!". Con esta frase, Orlan posiciona su arte como un acto de resistencia contra cualquier forma de determinación biológica, social o divina, afirmando la capacidad del individuo para autodefinirse y transformarse activamente.
Más Allá de la Cirugía: Otras Exploraciones del Cuerpo y la Identidad
Aunque 'La Reencarnación de Santa ORLAN' es su proyecto más famoso relacionado con la cirugía, el trabajo de Orlan ha continuado evolucionando y utilizando otras tecnologías para explorar temas similares. A finales de los años 90 y principios de los 2000, desarrolló la serie 'Self-Hybridations'. En esta obra, Orlan utilizó la tecnología digital para fusionar su propio rostro con los de figuras de diversas culturas (como las precolombinas, africanas o nativas americanas), creando híbridos visuales que cuestionaban las nociones de raza, origen e identidad cultural. Estas hibridaciones digitales continuaron su exploración de la transformación y la mezcla de identidades, pero utilizando herramientas diferentes a la cirugía.
Más recientemente, Orlan ha incorporado la biotecnología en su práctica. Un ejemplo notable es 'Harlequin Coat', una obra que involucra el uso de células, tanto las suyas como las de otras personas, cultivadas en laboratorio. Este trabajo lleva su exploración del cuerpo y la materia biológica a un nivel celular, difuminando aún más los límites entre el arte, la ciencia y el cuerpo vivo.
Orlan también ha sido pionera en el uso de la tecnología digital en el arte desde muy temprano. En 1982, cofundó Art-Accès-Revue, la primera revista de arte en línea accesible a través del sistema Minitel en Francia, demostrando una visión temprana del potencial de las plataformas digitales para la difusión artística y el debate.
Reconocimientos, Controversias y el Legado de Orlan
A lo largo de su carrera, Orlan ha recibido tanto aclamación como críticas feroces. Su trabajo ha sido expuesto en las instituciones y eventos más importantes del mundo del arte. Ha impartido clases en instituciones prestigiosas y ha sido artista residente en lugares como el ISCP y el Getty Research Institute. En 2021, fue nombrada Caballero de la Legión de Honor en Francia, el más alto reconocimiento del país, un testamento del impacto y la importancia de su contribución al arte.
Sin embargo, su trabajo también ha generado controversias fuera del ámbito puramente artístico. En 2013, Orlan demandó a la cantante Lady Gaga por plagio, alegando similitudes entre la imagen de Lady Gaga en su álbum 'Born This Way' y el trabajo de Orlan, en particular las protuberancias o implantes faciales que Gaga utilizó temporalmente. Orlan perdió tanto el caso inicial como la apelación y fue condenada a pagar los costos legales, un recordatorio de que la apropiación y la influencia en el arte y la cultura popular son terrenos complejos.
Ese mismo año, 2013, Orlan fue reconocida en otro ámbito, ganando el Gran Premio de la Reputación por su visibilidad en internet, compartiendo este honor con figuras como Philippe Starck y Yann Arthus-Bertrand, lo que subraya su impacto y presencia en la era digital.
Durante los confinamientos por la pandemia de COVID-19, Orlan aprovechó el tiempo para escribir su autobiografía, titulada 'Strip-Tease: tout sur ma vie, tout sur mon art', publicada por Gallimard, ofreciendo una mirada retrospectiva a su singular trayectoria.
Preguntas Frecuentes
¿Por qué Orlan utiliza la cirugía plástica en su arte?
Orlan utiliza la cirugía plástica como una herramienta para su 'arte carnal', no para embellecerse según los estándares convencionales. La utiliza para cuestionar las normas sociales, religiosas y políticas que moldean nuestra percepción del cuerpo y la identidad. Su proyecto 'La Reencarnación de Santa ORLAN' usó la cirugía para incorporar elementos de figuras históricas del arte, transformando su cuerpo en un lienzo viviente para explorar la historia del arte, la representación femenina y la posibilidad de autodefinición.
¿Qué significa el término 'Arte Carnal' para Orlan?
'Arte Carnal' es el término acuñado por Orlan para describir su práctica. Ella lo distingue del 'body art' porque, según ella, su trabajo carece del aspecto de sufrimiento. Se centra en el cuerpo como material artístico y conceptual, utilizando técnicas como la cirugía, pero con un enfoque en el discurso, la reflexión y la provocación intelectual, más que en la experiencia física del dolor.
¿En qué consistió el proyecto 'La Reencarnación de Santa ORLAN'?
Iniciado en 1990, fue un proyecto de larga duración que involucró una serie de cirugías plásticas en las que Orlan modificó su rostro para incorporar rasgos de figuras femeninas icónicas del arte histórico (como la Mona Lisa o la Venus de Botticelli). El objetivo no era la belleza, sino encarnar las historias y representaciones de estas figuras, utilizando el acto quirúrgico como performance y el cuerpo transformado como obra de arte. Las cirugías fueron filmadas y transmitidas globalmente.
Conclusión
Orlan sigue siendo una figura polarizadora y tremendamente influyente en el mundo del arte. Su valentía para utilizar su propio cuerpo, empleando técnicas que muchos consideran extremas o incluso perturbadoras, ha abierto nuevas vías para la exploración artística. A través de su 'Arte Carnal', y particularmente con su proyecto 'La Reencarnación de Santa ORLAN', ha desafiado fundamentalmente nuestra comprensión de la belleza, la identidad, el cuerpo y el papel del artista. Su legado reside en su implacable cuestionamiento de las normas y en su audaz afirmación de la capacidad humana para la transformación y la autodefinición en un mundo cada vez más mediado por la tecnología y presionado por ideales preestablecidos.
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