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La Revolución Clinique: Creada por Visionarios

15/06/2019

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En 1967, una simple frase, “Carol dijo sí”, marcó el inicio de una verdadera revolución en la industria de la belleza. Lejos de ser un evento casual, esta aprobación representaba la luz verde para una visión que desafiaba el status quo de la época, dominado por cremas genéricas y enfoques únicos para todos los tipos de piel. Fue el momento en que el Sr. Leonard Lauder, entonces Director General de Estée Lauder, esperaba ansiosamente la respuesta de una mujer que, según él, tenía la clave para llevar a su empresa hacia un futuro innovador y moderno.

El Sr. Lauder se encontraba en París cuando recibió la noticia, transmitida a través de un cablegrama por Bob Nielsen, Gerente General de ventas. La mujer cuya respuesta era tan crucial era Carol Phillips, una editora de proyectos especiales y belleza de la revista Vogue, conocida por su franqueza y su convicción de que la industria necesitaba una transformación urgente. Phillips creía apasionadamente en la ciencia detrás del cuidado de la piel y no temía expresar su opinión, incluso si iba en contra de las normas establecidas. Su búsqueda de un enfoque más científico la llevó a conocer al Dr. Norman Orentreich, un dermatólogo de Nueva York que había desarrollado un método de cuidado de la piel en tres pasos para sus pacientes: limpiar, exfoliar e hidratar. Este sistema, hoy fundamental, era radicalmente avanzado en aquel entonces.

¿Quién fue el creador de la base de maquillaje?
Norman Orentreich, un dermatólogo de la Gran Manzana que fue pionero en un método del cuidado de la piel en tres pasos, y el cual desarrolló para sus pacientes. Una fórmula tan fundamental hoy día, pero absolutamente avanzada para la época: limpiar, exfoliar e hidratar.

La Génesis: Una Idea Revolucionaria

La chispa que encendió todo fue un artículo editorial publicado en Vogue el 15 de agosto de 1967. Titulado “¿Una piel maravillosa puede crearse?”, el artículo presentaba al Dr. Orentreich respondiendo a una serie de preguntas sobre el cuidado de la piel. Era una mezcla innovadora de información científica rigurosa, humor y la presentación del revolucionario sistema de los 3 Pasos. Este artículo causó un gran revuelo, llegando hasta las oficinas de Estée Lauder. Leonard Lauder, buscando expandir la firma y atraer a un consumidor más joven y exigente, vio en Carol Phillips y el enfoque del Dr. Orentreich la oportunidad perfecta.

Cuando Leonard presentó a Carol a su madre, Estée Lauder, hubo una conexión inmediata. Ambas mujeres eran directas y visionarias. Estée quedó encantada con la idea de una nueva línea de belleza que fuera audaz, fresca, diferente, pero sobre todo, simple y directa en su comunicación. Para asegurar la colaboración, Bob Nielsen fue encargado de convencer a Phillips, quien como influyente editora de Vogue, no necesariamente “necesitaba” iniciar una empresa de belleza. Afortunadamente, para el futuro de la industria, “Carol dijo sí”.

El Nacimiento de Clinique

Casi exactamente un año después del famoso artículo de Vogue, en septiembre de 1968, Clinique hizo su debut mundial en Saks Fifth Avenue, Nueva York. El nombre, “Clinique”, fue una sugerencia de Evelyn Lauder, la primera esposa de Leonard. Durante una visita a París, Evelyn quedó fascinada por los letreros de “Clinique esthétiques”, lugares donde las mujeres recibían tratamientos faciales y de cuidado de la piel. Le encantó la palabra por su connotación clínica y fresca, que al mismo tiempo conservaba un toque de glamour francés. Los envases de la marca se diseñaron para ser elegantes y relajantes, eligiendo un distintivo color verde celadón pálido.

La Ciencia Detrás de la Marca

Quizás el pilar más importante de la nueva línea fue la colaboración con el Dr. Norman Orentreich. Carol Phillips logró convencerlo de unirse a la empresa para hacer realidad su pensamiento visionario y sus fórmulas bajo un nombre específico. El resultado fue que Clinique se posicionó como la primera marca de belleza de prestigio desarrollada por dermatólogos a nivel mundial. Esta base científica fue fundamental para su credibilidad y éxito.

La Experiencia Innovadora

Clinique no solo innovó en sus productos, sino también en la experiencia de compra. En los mostradores de belleza, las consultoras vestían batas blancas de laboratorio, transmitiendo un aire de profesionalismo y ciencia. Introdujeron la “computadora Clinique” (Skincare Computer), un dispositivo no electrónico con pestañas que ayudaba a determinar el tipo de piel de una mujer y sus necesidades específicas de cuidado. Esto permitió ofrecer consultas personalizadas e informativas, algo inédito en las tiendas departamentales de la época.

En su lanzamiento, Clinique presentó un catálogo impresionante de 117 productos, abarcando tanto cuidado de la piel como maquillaje. Sin embargo, la estrella indiscutible desde el primer día fue el Sistema de 3 Pasos: jabón facial para limpiar, loción clarificante para exfoliar las células muertas, y crema hidratante para nutrir y equilibrar. Esta rutina simple y efectiva demostró ser un éxito inmediato y sigue siendo fundamental para la marca hoy en día.

El Legado Fragrance-Free

Una de las decisiones más audaces y definitorias para Clinique, impulsada por la dinámica asociación entre Carol Phillips y los Lauder, fue la de crear productos sometidos a pruebas de alergia y, crucialmente, 100 por ciento sin perfume. Esta decisión fue objeto de intensas discusiones, ya que la marca Estée Lauder era conocida por sus fragancias. Sin embargo, Estée Lauder misma apoyó la idea de ofrecer el extremo opuesto, reconociendo lo que muchas mujeres deseaban. Esta distinción se convirtió en un pilar de la identidad de Clinique y se reflejó fuertemente en su publicidad.

Las campañas publicitarias iniciales, fotografiadas por el legendario Irving Penn, eran tan innovadoras como la marca. Una imagen icónica mostraba un cepillo de dientes blanco en un vaso junto al trío de productos del Sistema de 3 Pasos, con la leyenda “Dos veces al día”. El mensaje era claro, gráfico y simple: comprométete con tu rutina de cuidado de la piel Clinique con la misma disciplina con la que te cepillas los dientes, y verás resultados. Esta publicidad fue tan efectiva y atemporal que se utilizó por más de dos décadas.

Preguntas Clave de la Época (y Respuestas del Dr. Orentreich)

El famoso artículo de Vogue que dio origen a Clinique abordó muchas preguntas que las mujeres de la época tenían sobre el cuidado de la piel. Aquí rescatamos algunas de ellas:

¿Cuál es la verdadera técnica de limpieza?

El Dr. Orentreich abordó en detalle la importancia de una limpieza adecuada como primer paso fundamental para una piel saludable, sentando las bases para el jabón facial del Sistema de 3 Pasos.

¿Existe alguna relación entre la actividad sexual y la piel?

Con un toque de humor y ciencia, el Dr. Orentreich respondió a esta curiosa pregunta, afirmando que “he tratado a muchas monjas, y sus pieles no son ni mejores ni peores que las de las mujeres casadas”.

El Legado Perdura

Casi 50 años después de su fundación, el espíritu y la filosofía de Carol Phillips (quien falleció en 2006) siguen siendo el corazón de Clinique. El Sistema de 3 Pasos permanece como la base de la experiencia de la marca, a pesar de la constante innovación y la introducción de nuevos productos a lo largo de los años. Leonard Lauder recuerda a Carol como “genial con las palabras”, atribuyéndole nombres icónicos de productos como Dramatically Different Moisturizing Lotion, Turnaround Cream y 7 Day Scrub, nombres que perduran y resuenan con las mujeres. La sociedad entre Carol Phillips y Estée Lauder fue fundamental, siendo, en palabras del Sr. Lauder, “el corazón y el alma de Clinique”. El impacto de la marca es innegable; como afirma Leonard Lauder, “Hemos cambiado el mundo” del cuidado de la piel y la belleza.

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