27/05/2020
El eczema es una afección cutánea que muchas personas padecen, caracterizada principalmente por causar sequedad, picor intenso y la aparición de erupciones o protuberancias en la piel. Es una condición que debilita la función de barrera natural de la piel, esa capa protectora esencial que ayuda a retener la humedad vital y a defender nuestro cuerpo de los elementos externos perjudiciales. Comprender qué es el eczema y, más importante aún, qué desencadena sus episodios de empeoramiento, conocidos como brotes o flare-ups, es fundamental para manejar esta afección y mejorar la calidad de vida de quienes la experimentan.

El eczema es, en realidad, un tipo de dermatitis, un término general que abarca un grupo de condiciones que provocan inflamación en la piel. Aunque existen varios tipos de eczema, uno de los más comunes y sobre el que a menudo se piensa al hablar de esta afección es el eczema atópico.
¿Qué es el Eczema Atópico?
El eczema atópico, también conocido como dermatitis atópica, es una forma crónica de eczema que puede manifestarse en diversas partes del cuerpo. Es particularmente frecuente en zonas como los pliegues de los codos, la parte posterior de las rodillas y las manos. En el caso de los bebés y niños pequeños, es muy común que aparezca también en la cara.
Los síntomas del eczema atópico pueden variar en intensidad de una persona a otra, pero generalmente incluyen:
- Picor persistente, que a menudo es severo y puede empeorar por la noche.
- Piel seca, agrietada, con costras, escamosa o engrosada.
- Cambios en el color de la piel en las áreas afectadas, que pueden volverse rojas, blancas, moradas o grises, o simplemente más claras o más oscuras que la piel circundante, dependiendo del tono de piel de la persona.
- Aparición de ampollas que a veces pueden supurar y formar costras.
- Sangrado, especialmente si la piel se rasca debido al picor.
Los síntomas pueden comenzar a cualquier edad, pero lo más habitual es que se manifiesten por primera vez en bebés y niños pequeños. Afortunadamente, muchas personas experimentan una mejoría significativa o incluso superan la condición a medida que crecen.
El eczema atópico se caracteriza por tener períodos en los que los síntomas empeoran notablemente (los mencionados brotes o flare-ups) y otros períodos en los que los síntomas remiten o son mucho menos severos.
¿Por Qué Ocurren los Brotes de Eczema?
Si sufres de eczema, probablemente te hayas preguntado por qué de repente tu piel empeora. La respuesta principal radica en los desencadenantes. Los brotes de eczema suelen ocurrir cuando la piel entra en contacto o es expuesta a ciertos factores, ya sean internos o externos, que irritan o activan una respuesta inflamatoria en la piel debilitada por la condición. Identificar estos desencadenantes personales es uno de los pasos más importantes para controlar el eczema y reducir la frecuencia e intensidad de los brotes futuros.
Aunque los expertos aún no están completamente seguros de la causa raíz del eczema en sí, muchos sospechan que está relacionado con la incapacidad de la piel para retener la humedad adecuadamente. Una piel sana utiliza la humedad para mantener a raya las bacterias y los irritantes. Sin embargo, en el eczema, la piel se vuelve seca y agrietada, comprometiendo esta función protectora.

No existe un único desencadenante principal universal para el eczema. Lo que provoca un brote en una persona puede no afectar a otra. Sin embargo, la investigación y la experiencia clínica han identificado varias categorías comunes de factores que pueden desencadenar o empeorar los síntomas del eczema. Conocer estas categorías es clave para empezar a identificar tus propios desencadenantes.
Los Desencadenantes Más Comunes de los Brotes de Eczema
Aunque cada caso es único, hay ciertos factores que aparecen repetidamente como culpables detrás de los episodios de empeoramiento del eczema. Exploraremos los más frecuentes:
1. Alergias: Alimentos y Ambientales
Aunque el eczema no siempre se manifiesta como una reacción alérgica típica con estornudos o urticaria inmediata, existe una fuerte conexión entre el eczema y las alergias. De hecho, las personas con alergias tienen una mayor probabilidad de tener eczema, y viceversa. El término "atópico" en eczema atópico se refiere a una predisposición genética a desarrollar respuestas alérgicas. Cuando una persona alérgica entra en contacto con una sustancia a la que es sensible (un alérgeno), su sistema inmunológico puede reaccionar de forma exagerada, provocando una respuesta inflamatoria. En algunas personas, esta respuesta se manifiesta en la piel, empeorando el eczema existente.
Una amplia variedad de alérgenos pueden desencadenar síntomas de eczema. Los alérgenos alimentarios, aunque a menudo más relevantes en niños pequeños, pueden incluir elementos como el gluten, el azúcar o ciertos carbohidratos en personas sensibles. Los alérgenos ambientales, como los ácaros del polvo, el moho o la caspa de mascotas (pequeñas partículas de piel muerta), también son desencadenantes muy comunes.
2. Sustancias Irritantes
Además de las sustancias a las que se es alérgico, hay muchos productos o materiales que simplemente irritan la piel sensible de quienes padecen eczema, incluso si no hay una reacción alérgica involucrada. El contacto con estos irritantes puede dañar la barrera cutánea y provocar un brote.
Los irritantes comunes incluyen el humo del cigarrillo, ciertos tejidos sintéticos o lanas, productos perfumados como ambientadores, perfumes, lociones, jabones o detergentes para la ropa. Los productos químicos presentes en muchos limpiadores domésticos y ciertos metales, como el níquel que se encuentra en algunas joyas, también pueden ser problemáticos. Incluso algo tan natural como el sudor excesivo puede irritar la piel y desencadenar síntomas de eczema en algunas personas.
3. El Estrés y la Salud Mental
Aunque el estrés y la ansiedad por sí solos no causan eczema, pueden tener un impacto significativo en la frecuencia y severidad de los brotes. El estrés crónico o los picos de ansiedad pueden desencadenar o empeorar los síntomas del eczema. Existe una conexión bidireccional: el estrés puede empeorar el eczema, y lidiar con una afección crónica como el eczema, especialmente con el picor constante y la incomodidad, puede a su vez generar estrés, ansiedad o incluso depresión. Mantener una buena salud mental es importante no solo para el bienestar general, sino también como parte de una estrategia para controlar el eczema.

4. La Piel Seca
Como mencionamos al principio, la sequedad es una característica fundamental del eczema. La piel seca es el enemigo de una piel con eczema. Cuando la piel pierde humedad, se vuelve más quebradiza, menos flexible y su función de barrera se debilita aún más. Una barrera cutánea comprometida es menos capaz de proteger el cuerpo de alérgenos e irritantes, lo que facilita que estos desencadenen un brote. Se crea un círculo vicioso: la piel seca lleva a un brote, el brote empeora la sequedad y el picor, lo que puede llevar a más rascado y daño en la piel, perpetuando el ciclo de sequedad y brotes.
5. El Clima
Las condiciones climáticas extremas, tanto el calor como el frío, pueden actuar como desencadenantes para muchas personas con eczema. El aire frío y seco del invierno puede resecar la piel, volviéndola más vulnerable a los brotes. Por otro lado, el calor excesivo, especialmente si provoca sudoración abundante, también puede irritar la piel sensible y desencadenar síntomas. Los cambios rápidos de temperatura o la baja humedad en interiores debido a la calefacción o el aire acondicionado también pueden contribuir a la sequedad de la piel.
Identificando Tus Desencadenantes Personales
Dada la variedad de posibles desencadenantes, identificar cuáles son los tuyos específicos es crucial para gestionar tu eczema de manera efectiva. Esto a menudo requiere ser un detective de tu propia piel. Llevar un diario puede ser útil, anotando cuándo ocurren los brotes, qué síntomas experimentas y qué crees que pudo haber estado expuesta tu piel o qué situaciones viviste en los días previos. Esto podría incluir alimentos consumidos, productos nuevos utilizados, niveles de estrés, cambios en el clima o contacto con posibles irritantes.
Estrategias de Manejo
Una vez identificados los desencadenantes, la estrategia principal es evitarlos o minimizar la exposición a ellos. Además de la evitación, mantener la piel bien hidratada con cremas emolientes o humectantes suaves y sin fragancias es fundamental para fortalecer la barrera cutánea y hacerla menos susceptible a los desencadenantes. Adaptar tu rutina de cuidado de la piel según el clima y tus actividades (como ducharte después de sudar) también puede ayudar.
Tabla Resumen de Desencadenantes Comunes
| Tipo de Desencadenante | Ejemplos Comunes |
|---|---|
| Alergias | Alimentos (gluten, azúcar, etc.), Ácaros del polvo, Moho, Caspa de mascotas |
| Irritantes | Humo de cigarrillo, Tejidos (lana, sintéticos), Detergentes/Jabones perfumados, Químicos de limpieza, Metales (níquel), Sudor |
| Estrés | Preocupaciones, Ansiedad, Presión emocional |
| Sequedad de la Piel | Aire seco (calefacción, A/C), Falta de hidratación, Baños o duchas muy calientes/largas |
| Clima | Frío extremo y seco, Calor extremo y húmedo, Sudoración |
Preguntas Frecuentes sobre el Eczema y sus Brotes
Aquí respondemos algunas preguntas comunes que suelen surgir al hablar de esta condición:
¿Qué es exactamente el eczema?
El eczema es una afección cutánea que causa que la piel se vuelva seca, con picor y, a menudo, presente erupciones o protuberancias. Debilita la barrera protectora de la piel, afectando su capacidad para retener humedad y protegerse de factores externos. Es un tipo de dermatitis, que implica inflamación de la piel.
¿Qué es el eczema atópico y dónde aparece?
El eczema atópico es un tipo común de eczema, también llamado dermatitis atópica. Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero es frecuente en los pliegues de codos, rodillas, manos y, en bebés, en la cara. Se caracteriza por picor, sequedad, enrojecimiento (u otros cambios de color), descamación y, a veces, ampollas.

¿Por qué mi eczema tiene períodos buenos y malos (brotes)?
El eczema atópico es una condición crónica que típicamente presenta fases de remisión (cuando los síntomas son leves o inexistentes) y fases de brote (cuando los síntomas empeoran significativamente). Los brotes suelen ser desencadenados por la exposición a factores específicos, internos o externos, que irritan la piel o activan una respuesta inflamatoria.
¿Cuál es la causa principal o el número uno de los brotes de eczema?
No hay un único desencadenante principal universal para todos. La causa más común de un brote es la exposición a un desencadenante específico al que esa persona es sensible. Estos pueden ser alergias (alimentarias o ambientales), sustancias irritantes en contacto con la piel, el estrés, la sequedad excesiva de la piel o condiciones climáticas extremas. La sequedad de la piel es un factor base muy importante que empeora la condición.
¿Hay algún ingrediente o químico específico que cause todos los brotes?
No. Los desencadenantes químicos o ingredientes varían mucho de una persona a otra. Lo que irrita a una persona puede no afectar a otra. Hay muchos químicos comunes en productos diarios que pueden ser irritantes, pero no hay un "ingrediente número uno" responsable de todos los brotes.
¿Quién puede verse afectado por el eczema?
El eczema puede afectar a personas de cualquier edad, desde bebés hasta adultos mayores. Los síntomas a menudo comienzan en la infancia y pueden persistir en la edad adulta, aunque muchos niños mejoran con el tiempo. Tener antecedentes familiares de eczema, alergias o asma aumenta el riesgo.
Conclusión
Vivir con eczema puede ser un desafío, especialmente debido a los incómodos brotes que interrumpen la vida diaria. Sin embargo, al entender qué es el eczema, particularmente el eczema atópico, y al aprender a identificar y manejar los desencadenantes personales, es posible reducir la frecuencia e intensidad de estos episodios. Los desencadenantes son variados, abarcando desde alergias y sustancias irritantes hasta el estrés, la sequedad y el clima. Prestar atención a tu cuerpo y a tu entorno, junto con un cuidado adecuado de la piel, son herramientas poderosas para tomar el control de tu eczema y disfrutar de períodos más largos de piel sana y cómoda.
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