06/02/2022
El verano invita a buscar alivio del calor en lagos, ríos y piscinas. Sumergirse en el agua es una de las actividades más refrescantes y divertidas de la temporada. Sin embargo, lo que muchos no saben es que, junto con la diversión, existe el riesgo de encontrarse con visitantes indeseados: virus, parásitos y bacterias que acechan en el agua y que pueden arruinar tu día o tus vacaciones.

Sentirse enfermo después de un día en el agua es una experiencia más común de lo que parece. Este malestar a menudo está relacionado con lo que se conoce como enfermedades recreacionales transmitidas por el agua. Estas afecciones son causadas por microorganismos que entran en contacto con nuestro cuerpo mientras nadamos, ya sea a través de la ingestión accidental de agua contaminada, el contacto con la piel o la inhalación de aerosoles de agua.
Según informes recientes, existe un riesgo elevado de brotes de enfermedades asociados con la natación, especialmente en cuerpos de agua naturales como lagos y ríos durante los meses más cálidos. Además, un porcentaje significativo de enfermedades relacionadas con la natación también se vincula con piscinas de hoteles y jacuzzis. Afortunadamente, con algunas precauciones sencillas, es posible disfrutar de los beneficios de piscinas, lagos, parques acuáticos y ríos minimizando las posibilidades de enfermarse.
Los Riesgos Ocultos del Agua
Aunque el agua parezca cristalina y limpia, puede albergar una variedad de microorganismos capaces de causar enfermedades. Estos gérmenes pueden provenir de diversas fuentes, incluyendo aguas residuales, escorrentía de tierras agrícolas o urbanas, y la presencia de personas o animales enfermos en el agua. En cuerpos de agua naturales como lagos y ríos, que no reciben tratamiento, estos contaminantes pueden acumularse fácilmente, especialmente después de lluvias fuertes o inundaciones.
Las piscinas y jacuzzis, aunque suelen ser tratadas con desinfectantes como el cloro, no están completamente libres de riesgo. Si bien el cloro ayuda a matar muchos tipos de gérmenes, no actúa de inmediato sobre todos ellos, y algunos microorganismos, como el parásito Cryptosporidium, son particularmente resistentes a los químicos y pueden sobrevivir en el agua clorada durante días. La carga de gérmenes en una piscina también depende en gran medida de la higiene de los nadadores. Si las personas no se duchan antes de entrar o si nadan estando enfermas (especialmente con diarrea), introducen bacterias y virus directamente en el agua.
Enfermedades Comunes Transmitidas por el Agua
Los microorganismos presentes en el agua contaminada pueden provocar una serie de problemas de salud. Las enfermedades más frecuentemente asociadas con la natación incluyen:
- Diarrea: Es la enfermedad más común relacionada con la natación. Suele ser causada por la ingestión de agua contaminada con heces que contienen gérmenes como Cryptosporidium, Giardia, E. coli o Norovirus.
- Erupciones cutáneas: El contacto prolongado con agua que contiene ciertas bacterias, como Pseudomonas aeruginosa, puede causar erupciones con picazón, especialmente en áreas cubiertas por trajes de baño. También pueden ocurrir infecciones en los folículos pilosos (foliculitis).
- Enfermedades respiratorias: La inhalación de pequeñas gotas de agua (aerosoles) que contienen ciertos microorganismos, como la bacteria Legionella, puede provocar infecciones pulmonares.
- Otitis del nadador: Una infección del canal auditivo externo, a menudo causada por bacterias que proliferan en la humedad que queda en el oído después de nadar. Provoca dolor, picazón y enrojecimiento.
La forma más común de contraer estas enfermedades es, sin duda, la ingestión accidental de agua contaminada. Incluso tragar una pequeña cantidad puede ser suficiente para enfermar. Por ello, es fundamental ser consciente de la calidad del agua y adoptar medidas preventivas.
¿Cómo se Contamina el Agua y por Qué te Afecta?
La contaminación en los cuerpos de agua recreativos puede tener múltiples orígenes. En lagos y ríos, la contaminación a menudo proviene de fuentes naturales y artificiales no controladas. La escorrentía agrícola y urbana puede llevar pesticidas, fertilizantes y desechos animales al agua. Las descargas de aguas residuales sin tratar o tratadas inadecuadamente son una fuente importante de bacterias, virus y parásitos. Las inundaciones pueden arrastrar contaminantes de superficies terrestres a los cuerpos de agua. Incluso un simple 'accidente' de alguien (niño o adulto) en el agua puede liberar una gran cantidad de gérmenes.
En piscinas y jacuzzis, la principal fuente de contaminación son los propios bañistas. El sudor, la orina, las heces microscópicas que quedan en el cuerpo, y los gérmenes presentes en la piel o en el sistema digestivo de una persona enferma se liberan en el agua. Aunque el cloro y otros desinfectantes están presentes para eliminar estos patógenos, su efectividad depende de varios factores, como la concentración adecuada del químico, el pH del agua y el tiempo de contacto. Algunos gérmenes, como mencionamos, son resistentes y pueden persistir.
Cuando ingieres esta agua contaminada, los microorganismos entran en tu sistema digestivo y pueden comenzar a multiplicarse, causando síntomas gastrointestinales como diarrea, calambres estomacales, náuseas y vómitos. Otros gérmenes pueden afectar el sistema respiratorio o causar infecciones en la piel u oídos al entrar en contacto con estas áreas.
Consejos Clave para Evitar Enfermarte
Prevenir las enfermedades relacionadas con la natación es más sencillo de lo que parece. Adoptar hábitos de higiene y estar atento a las condiciones del agua puede marcar una gran diferencia. Aquí te ofrecemos algunas recomendaciones esenciales basadas en la información proporcionada:
- No tragues agua: Esto puede parecer obvio, pero es la forma principal de contraer enfermedades. Intenta mantener la boca cerrada al nadar y evita jugar de forma que puedas ingerir agua accidentalmente.
- Dúchate y lávate las manos: Es importante enjuagarse antes de entrar a la piscina para eliminar la mayor cantidad posible de sudor, suciedad y productos corporales que pueden reaccionar con el cloro y reducir su efectividad. Ducharse después de nadar ayuda a eliminar cualquier germen que pueda haber quedado en tu piel. Lavarte las manos con jabón y agua después de usar el baño y antes de comer es crucial para no ingerir gérmenes.
- Haz pausas para ir al baño: Lleva a los niños pequeños al baño con frecuencia y cambia los pañales lejos del borde de la piscina. Los pañales deben ser de los diseñados específicamente para nadar.
- Evita nadar si tienes diarrea: Esta es una regla fundamental. Si tú o tus hijos están experimentando diarrea, no deben entrar al agua. Un solo incidente diarreico en el agua puede contaminar una piscina entera.
- Evita nadar después de lluvias intensas: Las lluvias fuertes pueden causar desbordamientos de alcantarillado y aumentar la escorrentía, llevando más contaminantes a lagos, ríos e incluso a algunas piscinas al aire libre.
- Presta atención a la temperatura: Los días muy cálidos pueden favorecer la proliferación de bacterias en cuerpos de agua naturales. Si el agua se siente inusualmente cálida en un lago o río, puede haber un mayor riesgo.
- Mantén los oídos secos: Inclina la cabeza hacia los lados para drenar el agua de tus oídos después de nadar. Puedes usar una toalla para secar suavemente el canal auditivo externo. Si eres propenso a la otitis del nadador, considera usar tapones para los oídos.
- No nades con heridas abiertas: Las cortadas o raspaduras pueden ser una puerta de entrada para los gérmenes presentes en el agua, aumentando el riesgo de infecciones. Cubre cualquier herida con un vendaje impermeable si planeas nadar.
Siguiendo estos sencillos pasos, puedes reducir significativamente la probabilidad de enfermarte y disfrutar de tus actividades acuáticas con mayor tranquilidad.
Síntomas a los que Estar Atento
Si, a pesar de tomar precauciones, comienzas a sentirte mal después de haber estado en el agua, es importante reconocer los posibles síntomas de una enfermedad transmitida por el agua. Estos pueden variar dependiendo del tipo de germen y la vía de infección, pero los signos comunes incluyen:
- Síntomas similares a los de la gripe
- Tos
- Fiebre
- Falta de aire
- Diarrea acuosa
- Calambres estomacales
- Náuseas y vómitos
- Dolor de oído
Es crucial prestar atención a estos síntomas, especialmente si persisten o empeoran. La detección temprana y la atención médica adecuada pueden ayudar a recuperarte más rápido y prevenir complicaciones.
Grupos de Mayor Riesgo
Es importante tener en cuenta que algunas personas son más vulnerables a desarrollar enfermedades más graves si se exponen a gérmenes mientras nadan. Estos grupos de mayor riesgo incluyen:
- Personas de 50 años o más.
- Fumadores actuales o exfumadores.
- Personas con enfermedades pulmonares crónicas.
- Personas con un sistema inmunológico debilitado (debido a enfermedades como el VIH/SIDA, cáncer, diabetes, o por medicamentos inmunosupresores).
Si perteneces a alguno de estos grupos y crees que podrías haber desarrollado una enfermedad después de nadar, o si tus síntomas son severos, es fundamental que contactes a un médico. Ellos podrán diagnosticar la causa de tu malestar y recomendarte el tratamiento adecuado.
Tabla Comparativa: Riesgos en Diferentes Tipos de Agua
| Tipo de Agua | Posibles Contaminantes | Consideraciones |
|---|---|---|
| Lagos y Ríos (Natural) | Bacterias, parásitos, virus (de aguas residuales, escorrentía, inundaciones) | No tratada; Mayor riesgo tras lluvias intensas o en días cálidos. |
| Piscinas y Jacuzzis (Tratada) | Bacterias, parásitos, virus (introducidos por nadadores) | Tratada con químicos (cloro); Los químicos no matan todos los gérmenes instantáneamente. |
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué tipo de gérmenes puedo encontrar en el agua recreativa?
En el agua puedes encontrar bacterias (como E. coli, Pseudomonas), parásitos (como Cryptosporidium, Giardia) y virus (como Norovirus).
¿El cloro de la piscina elimina todos los gérmenes instantáneamente?
No, el cloro necesita tiempo para actuar y no es efectivo contra todos los gérmenes. Algunos parásitos son particularmente resistentes al cloro.
¿Qué enfermedades comunes puedo contraer al nadar?
Las más comunes incluyen diarrea, erupciones cutáneas, otitis del nadador y, menos frecuente pero posible, enfermedades respiratorias.
¿Cuándo debo evitar nadar para reducir el riesgo?
Debes evitar nadar si tienes diarrea, después de lluvias intensas, en días muy cálidos en cuerpos de agua naturales, o si tienes heridas abiertas.
¿Qué hago si empiezo a sentir síntomas después de nadar?
Presta atención a tus síntomas. Si son leves, mantente hidratado. Si son severos, persisten o perteneces a un grupo de alto riesgo, contacta a un médico.
Disfrutar del agua es una parte maravillosa del verano y otras épocas cálidas. Siendo consciente de los riesgos potenciales y tomando precauciones simples pero efectivas, puedes proteger tu salud y la de tus seres queridos. Recuerda siempre que tu bienestar es lo primero. Si tienes dudas sobre la calidad del agua o si te sientes enfermo, es mejor errar por precaución y buscar asesoramiento profesional.
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