05/03/2024
Los años sesenta fueron una década de revolución cultural y de moda, y el mundo de la belleza no fue la excepción. A diferencia del look delicado y recatado del maquillaje de los cincuenta, el maquillaje de los 60 abrazó el color, el drama y una audacia sin precedentes. Fue una era que definió su propia identidad estética, y hoy celebramos esos looks icónicos que pusieron los ojos en el centro de atención, acompañados de peinados voluminosos y una expresión artística inconfundible. Sumérgete en el fascinante mundo del maquillaje sesentero, donde la creatividad no tenía límites y la mirada lo decía todo.

La base del maquillaje en los 60 era la piel mate. Se buscaba un acabado uniforme y sin brillos, sirviendo como un lienzo perfecto para destacar los ojos y el resto de los rasgos faciales. Esto significaba un enfoque minimalista en el resto del rostro: no se utilizaban iluminadores, bronceadores o contornos marcados de la forma en que los conocemos hoy. Las mujeres de la época típicamente aplicaban bases de acabado mate y correctores para iluminar sutilmente algunas áreas, y sellaban todo el maquillaje con polvos traslúcidos o compactos para asegurar un acabado aún más mate y duradero. Preparar la piel con una prebase matificante antes de comenzar el maquillaje era un paso clave para asegurar que la base se mantuviera impecable y sin brillos durante todo el día. La piel debía lucir perfecta, uniforme y discretamente opaca, sin robar protagonismo a la mirada.

El colorete no era un protagonista en los años sesenta, siguiendo la filosofía de mantener el foco principal en los ojos. Al igual que el resto del maquillaje facial, se aplicaba de forma muy sutil y discreta. Se preferían los tonos suaves y naturales, como el rosa pálido o el melocotón, buscando simplemente añadir un rubor ligero y saludable a las mejillas, casi imperceptible. La idea era que el color en las mejillas no compitiera ni distrajera la atención del impactante maquillaje de ojos que definía la década.
Sin lugar a dudas, los ojos eran la estrella indiscutible del maquillaje de los años 60. Era aquí donde residía toda la creatividad, el color y el drama. Se experimentaba con diferentes técnicas y estilos para crear miradas grandes, expresivas y casi de muñeca, rompiendo con las convenciones anteriores y celebrando la autoexpresión a través del arte del maquillaje.
Uno de los sellos distintivos y más populares de la década fue el delineado alado grueso y marcado. Esta técnica, aplicada generalmente con delineador líquido, creaba una forma almendrada y felina, alargando el ojo y aportando una intensidad increíble a la mirada. La línea superior era prominente, comenzando desde el lagrimal o la mitad del párpado y extendiéndose hacia afuera en un ala ascendente y definida que sobrepasaba el final del ojo. Era un look audaz que enmarcaba la mirada y le daba un aire sofisticado y rebelde a la vez, fácil de reconocer y replicar.
Inspirada por iconos de la moda y la belleza como la modelo Twiggy, la mirada de bambi se convirtió en un ideal estético. Esto implicaba pestañas extremadamente largas, densas y voluminosas, tanto en la parte superior como en la inferior. Para lograr este efecto dramático, se aplicaban múltiples capas de máscara de pestañas, a menudo utilizando fórmulas alargadoras e impermeables para maximizar el impacto. Las pestañas inferiores eran tan importantes como las superiores; se marcaban y separaban cuidadosamente con máscara para agrandar visualmente el ojo y crear esa apariencia de muñeca. Un truco común para acentuar aún más el efecto de ojos grandes y redondos era delinear la línea de agua inferior con un lápiz de color claro, como blanco, melocotón o incluso plateado, en lugar del tradicional negro, que tiende a hacer el ojo más pequeño. Este contraste de color claro en la línea de agua abría la mirada de forma espectacular y contribuía a la ilusión de ojos de muñeca.
El "cut crease" fue otra técnica de sombra de ojos omnipresente y definitoria de la década de los 60. Consistía en "cortar" o definir drásticamente el pliegue del párpado con corrector para crear un contraste marcado entre el párpado móvil y la cuenca del ojo. Esta técnica no solo añadía una profundidad visual interesante, sino que también permitía que los vibrantes colores de sombra de ojos utilizados en el párpado móvil resaltaran aún más al delimitar claramente el espacio. Los 60 amaban el color y la experimentación, por lo que los cut crease se realizaban a menudo con tonos brillantes y audaces que reflejaban la energía de la época. Colores como azules eléctricos, verdes menta, morados intensos o rosas chicle se aplicaban con audacia en el párpado móvil, creando looks impactantes y llenos de personalidad que destacaban la creatividad del maquillador.
Más allá del delineado alado clásico, los años 60 vieron una explosión de creatividad en el uso del delineador. Surgieron estilos gráficos únicos y audaces que convertían el delineado en una verdadera forma de arte. Se experimentaba con dobles colas, formas de "cola de pez" y diseños abstractos que se extendían más allá de la línea de las pestañas o flotaban sobre el pliegue. El delineador se convirtió en una herramienta artística para expresar individualidad y personalidad, permitiendo looks que iban desde lo sutilmente diferente hasta lo completamente vanguardista y experimental. Había un estilo de delineado gráfico para cada estado de ánimo y ocasión, mostrando la libertad creativa de la década.
Aunque los ojos eran el foco principal, las cejas jugaban un papel importante en enmarcar la mirada y definir la estructura facial. En los 60, las cejas se llevaban definidas, bien arregladas y con un arco alto y pronunciado. No eran excesivamente finas como en décadas anteriores ni dramáticamente tupidas; se buscaba una forma pulcra, esculpida y con un arco elevado que realzara la estructura ósea y los rasgos faciales. Se utilizaban lápices de cejas para rellenar suavemente las áreas dispersas con trazos cortos que imitaban vellos naturales, y a menudo se definían los bordes de las cejas con un poco de corrector para lograr una apariencia nítida y limpia y un acabado profesional. Las cejas perfectas actuaban como el marco ideal para el dramático arte de los ojos, completando el look sesentero.
Con tanto énfasis puesto en los ojos, los labios pasaron a un segundo plano, adoptando un estilo mucho más discreto y minimalista. La tendencia predominante eran los labios nude o en tonos muy claros. Se buscaba activamente que los labios no compitieran visualmente con la intensidad y el color del maquillaje de ojos. Se utilizaban labiales en tonos beige, melocotón pálido o rosa claro, que se fundieran con el tono de piel o el color natural de los labios. Algunas mujeres incluso llegaban al extremo de aplicar base de maquillaje o polvos faciales sobre los labios para neutralizar completamente su color natural y hacerlos aún más discretos. Un bálsamo labial con un ligero tinte también servía para añadir solo un toque mínimo de color e hidratación, asegurando que toda la atención permaneciera, sin distracciones, en el arte elaborado sobre los ojos, consolidando así la primacía de la mirada en el maquillaje de los 60.
Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje de los 60:
¿Cuál era la parte más importante del maquillaje en los años 60?
Sin duda, los ojos. Eran el foco principal de la expresión artística y el drama, utilizando técnicas como el delineado alado, el cut crease y pestañas muy marcadas para crear miradas grandes y expresivas, casi de muñeca.
¿Cómo se preparaba la piel en esta década?
Se buscaba una piel con acabado mate y uniforme. Se usaban bases matificantes y polvos para eliminar el brillo, evitando el uso prominente de contorno, bronceador o iluminador para mantener un lienzo limpio y sin distracciones que sirviera de base para los ojos.
¿Qué colores de sombra de ojos eran populares en los 60?
Los colores vibrantes y brillantes eran muy populares, especialmente en combinación con la técnica del cut crease. Tonos como el azul eléctrico, verde menta, morado intenso y rosa chicle se utilizaban con audacia en el párpado móvil, reflejando la energía de la década.
¿Cómo se maquillaban los labios en esta época?
Los labios eran discretos y en tonos nude o muy claros (beige, melocotón pálido, rosa claro). La intención era no desviar la atención de la mirada, que era el centro del maquillaje, manteniendo los labios en un segundo plano.
¿Eran las cejas finas en los 60?
Las cejas se llevaban definidas, bien arregladas y con un arco alto. No eran ni muy finas ni dramáticamente tupidas, buscando enmarcar la mirada de forma pulcra y esculpida sin ser el foco principal.
El maquillaje de los años sesenta fue un reflejo de una era de cambio, juventud y autoexpresión. Rompió con la delicadeza de la década anterior para abrazar el color, el drama y la audacia, especialmente en los ojos, que se convirtieron en el lienzo principal de la creatividad. Estas técnicas icónicas, desde el dramático delineado alado hasta el impactante cut crease y las voluminosas pestañas de bambi, siguen inspirando looks hoy en día en pasarelas, revistas y redes sociales, demostrando la perdurabilidad de un estilo que celebró la creatividad, la individualidad y puso la mirada en el centro del escenario de la belleza con una audacia inolvidable.
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