Is Victoria Jackson religious?

Maquillaje Victoriano: Palidez y Peligro

18/06/2019

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La Era Victoriana evoca imágenes de elegancia, misterio y una estética muy particular que, aunque distante, sigue fascinando. Más allá de la arquitectura imponente y la moda recargada, los ideales de belleza de la época dictaban prácticas de maquillaje sorprendentes, y a menudo, peligrosas. El objetivo principal no era realzar el color o la vitalidad, sino todo lo contrario: alcanzar una palidez extrema, casi etérea.

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Esta obsesión por la piel pálida tenía raíces profundas en la estructura social del momento. Una tez blanca y sin rastro de bronceado era un claro indicador de status social y nobleza. Significaba que una mujer no necesitaba pasar largas horas trabajando al aire libre, ya fuera en jardines o campos, una actividad que inevitablemente oscurecería su piel. Por lo tanto, la palidez era un símbolo visible de riqueza y ocio, un distintivo de clase que se buscaba activamente preservar y potenciar.

What was Victorian makeup like?
The Victorians painted their faces with zinc oxide, a white mineral powder. It was much safer, and whitened skin well and those who didn't like Zinc, simply avoided the sun and fresh hair. When they ventured outdoors, they'd carry parasols to protect their skin from the sun and some even drank vinegar.

Para lograr este codiciado tono de piel, las mujeres victorianas empleaban diversas técnicas. Una de las más comunes y relativamente seguras implicaba el uso de óxido de zinc. Este polvo mineral blanco se aplicaba sobre el rostro para blanquear la piel. Aunque hoy lo conocemos por sus propiedades protectoras y calmantes, en aquel entonces su principal atractivo era su capacidad para aportar esa blancura deseada, siendo una opción más segura que otros cosméticos a base de plomo que se habían utilizado en épocas anteriores.

Quienes preferían evitar por completo cualquier tipo de producto sobre su piel o complementaban su uso, simplemente se mantenían alejadas del sol. La exposición solar era vista como algo a evitar a toda costa. Cuando se aventuraban al exterior, el accesorio indispensable era la sombrilla o parasol. Este elegante complemento no solo añadía un toque de distinción a su atuendo, sino que cumplía la función crucial de proteger su delicada piel de los rayos solares, previniendo así el temido bronceado que delataría una menor posición social o la necesidad de realizar trabajos manuales.

Existían incluso métodos más peculiares para intentar mantener la palidez. Se dice que algunas mujeres llegaban a beber vinagre. Aparentemente, creían que esta práctica, aunque desagradable y perjudicial para la salud, de alguna manera ayudaría a evitar el bronceado y a mantener la piel clara. Esta anécdota subraya hasta qué punto estaban dispuestas a llegar para adherirse al ideal de belleza de la época.

El ideal de palidez victoriana no se detenía en una simple tez blanca. Se buscaba que la piel pareciera tan pálida que resultara translúcida. Sí, la aspiración era que se pudieran apreciar las venas bajo la superficie de la piel, sugiriendo una fragilidad y delicadeza extremas. Esta idea de translucidez estaba extrañamente ligada a una fascinación victoriana por la muerte y la enfermedad. En una era donde las enfermedades eran comunes y la esperanza de vida era menor, existía una idealización de la fragilidad y una cierta belleza lúgubre. Parecer enfermiza o incluso 'muerta' era, para algunos, considerado atractivo.

Para realzar esta apariencia translúcida y simular la visibilidad de las venas, algunas mujeres recurrían a técnicas de maquillaje adicionales. Pintaban finas líneas azules sobre su piel para dar la impresión de que las venas subyacentes eran más prominentes y visibles. Esta práctica macabra, aunque no generalizada, ilustra la intensidad con la que se perseguía este ideal estético tan particular y alejado de la vitalidad.

What was Victorian makeup like?
The Victorians painted their faces with zinc oxide, a white mineral powder. It was much safer, and whitened skin well and those who didn't like Zinc, simply avoided the sun and fresh hair. When they ventured outdoors, they'd carry parasols to protect their skin from the sun and some even drank vinegar.

Pero quizás el cosmético más notorio y peligroso de la Era Victoriana era la belladona. Esta planta, cuyo nombre significa 'bella dama' en italiano, se utilizaba en forma de gotas para los ojos. El propósito era dilatar las pupilas, lo que se creía que creaba una mirada más luminosa, intensa y seductora. Si bien lograba este efecto, el uso de la belladona tenía graves consecuencias: nublaba la visión.

La belladona no era solo un cosmético; también tenía usos medicinales en pequeñas cantidades, a veces mezclada con opio, y se prescribía, por ejemplo, para personas con cataratas. Sin embargo, su uso cosmético, a menudo sin supervisión médica, conllevaba un riesgo considerable. Aunque los registros no siempre son claros, es muy probable que muchas muertes estuvieran relacionadas con sobredosis accidentales de belladona. Los forenses de la época a menudo catalogaban estas muertes como 'muerte por desventura' (death by misadventure).

Una mujer podía auto-administrarse fácilmente una dosis fatal de belladona desde su propio neceser de cosméticos. Mientras no hubiera una nota de suicidio, nadie sabría la verdadera causa de su muerte, y podría ser enterrada en tierra sagrada. De hecho, con la Ley de Entierros de 1823 en Inglaterra, incluso los suicidas conocidos tenían derecho a ser enterrados en tierra consagrada, siempre que fuera entre las nueve de la noche y la medianoche, y sin la realización de ritos funerarios. Esto resalta la dificultad para determinar la causa real de muchas muertes y cómo los peligros de los cosméticos podían pasar desapercibidos.

Esta estética pálida y a veces lúgubre de las mujeres victorianas parecía ir de la mano con el ambiente de sus hogares. Las casas victorianas, que hoy asociamos a menudo con lo gótico o misterioso, en su época eran el epítome del lujo y la modernidad. Sin embargo, tendían a ser oscuras en su interior. Esto se debía en parte al diseño arquitectónico, pero también a la preferencia por cortinas gruesas y pesadas. Estas cortinas no solo proporcionaban privacidad, sino que, crucialmente, protegían las caras alfombras y muebles de la decoloración causada por la luz solar intensa. Un interior oscuro complementaba perfectamente el ideal de belleza que evitaba el sol a toda costa.

La percepción de la arquitectura victoriana como 'siniestra' o 'oscura' no surgió hasta mucho después, alrededor de la década de 1930, cuando las revistas populares comenzaron a criticar el estilo, asociándolo con lo anticuado, decadente y, en el caso de las casas más grandes, con un consumo ostentoso y vulgar. Pero en su apogeo, estos hogares oscuros y ricamente decorados eran el escenario perfecto para las mujeres victorianas con su piel de porcelana, protegida del sol y realzada, a veces, por métodos arriesgados.

Mirando atrás, es notable cuánto han cambiado los ideales de belleza. Hemos pasado de anhelar la palidez extrema y evitar el sol, a, en muchas culturas, buscar un tono bronceado y proteger activamente nuestra piel con protectores solares por motivos de salud. La historia del maquillaje victoriano nos recuerda que los estándares de belleza son construcciones culturales y temporales, a menudo influenciados por factores sociales y económicos, y que, en el pasado, la búsqueda de la belleza podía implicar riesgos inimaginables hoy en día.

Who is Victoria Jackson cosmetics?
A beauty industry visionary, Victoria Jackson redefined makeup in the 1980s with her pioneering “no makeup” makeup aesthetic—celebrating natural beauty with effortless, wearable cosmetics.

Preguntas Frecuentes sobre el Maquillaje Victoriano:

¿Por qué las mujeres victorianas querían tener la piel pálida?
Principalmente porque la piel pálida y sin bronceado era un signo de riqueza y alto estatus social. Indicaba que la mujer no necesitaba trabajar al aire libre, lo que era característico de las clases bajas.

¿Qué usaban para blanquearse la piel?
Uno de los métodos más comunes y relativamente seguros era aplicar polvo de óxido de zinc sobre el rostro.

¿Era peligroso el maquillaje victoriano?
Sí, algunas prácticas eran muy peligrosas. El uso de belladona en los ojos para dilatar las pupilas podía nublar la visión y, en dosis elevadas, resultaba venenosa, pudiendo causar la muerte.

¿Intentaban simular que se veían las venas?
Sí, el ideal de belleza incluía una piel tan pálida que pareciera translúcida, al punto de que se vieran las venas. Algunas mujeres pintaban finas líneas azules para simular este efecto.

¿Además de maquillarse, cómo mantenían la palidez?
Evitaban el sol a toda costa, usando sombrillas o parasoles al salir y manteniendo los interiores de sus casas oscuros con cortinas gruesas. También existían prácticas menos comunes y potencialmente perjudiciales como beber vinagre.

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